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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Alicia Jadrosich

En la foto, Alicia Jadrosich

 

ALICIA JADROSICH

El bar de siempre


Patricia Tarallo: Alicia, en primer lugar, antes de que comencemos en un ida y vuelta de preguntas y respuestas, quiero agradecerte por haberme elegido como tu tutora para la planificación, corrección de estilo y orientación técnica para la edición de tu antología El bar de siempre. Muchas gracias, te acompañé con placer.

Alicia Jadrosich: Para mí no solo es un placer, sino un honor haberme sentido acompañada todo el tiempo por vos. Como te lo dije en más de una oportunidad, tu profesionalismo, dedicación, y tu impronta de ver hasta el mínimo detalle, fueron cosas importantes, me dieron confianza para avanzar en este proyecto.

Liliana MauriMariela Magenta

 

De izq. a derecha, Liliana Mauri

y Mariela Magenta

 

 

 

 

P. T.: Hagamos un poco de historia de los antecedentes de tu antología. Vos cursaste mis dos talleres, el TIEL y el TEC, terminado este último en diciembre de 2017, recuerdo que te insistí para que sigas escribiendo, ya que veía tu potencial hacia otro lugar, así nació mi propuesta de que armes una seriada de textos con la idea de publicar de manera independiente, y si mal no recuerdo, dudaste un par de meses hasta que me dijiste: «Acepto el desafío, hagámoslo». Pues bien, ¿cómo fue todo el proceso de tu escritura hasta la salida del El bar de siempre? ¿Lo recordás?

A. J.: Fue un largo y desafiante proceso. Es cierto, ni bien concluí ambos talleres -sobre  los cuales destaco y recomiendo que a todo el que le interese la escritura los haga- estaba decidida a seguir escribiendo. El tema era ¿cómo y con qué seguir?,  ya fuera de las propuestas motivadoras que propone el taller a través de las consignas. A veces fluían los temas, las ideas, las historias… sin pensarlas; otras, no. Y ahí es donde se comienza a sentir un poco la frustración. Pero se sigue aprendiendo: volver a barajar, rehacer, desechar, dejar reposar un cuento y finalmente buscar ideas, imágenes, palabras hasta lograr otra historia. No siempre es tal lineal como parece contarse, creo que la tolerancia y la persistencia muchas veces también nos tienden una mano.

La propuesta latió siempre, las ganas estaban y llega un instante en donde una se detiene y se da la oportunidad de decir: creo que es el momento. Ahí comenzamos el minucioso trabajo de la selección, revisión de los cuentos elegidos. Correcciones y recorrecciones, hasta lograr el pulido final. Se descubren muchas paciencias y nuevas esperas, que valen la pena por el propósito personal.

Viviana Papa

Jadrosich

 

 

 

 

 

 

 

De izq. a derecha, Viviana Papa; Danna e Irina Jadrosich

 

P. T.: Volvamos atrás otra vez. ¿Creés que cambió tu escritura durante la cursada de mis dos talleres durante los años que mencioné un poco antes? En caso de que así haya ocurrido, me gustaría que digas qué advertiste como cambios de escritura y de lectura, lo pregunto porque el aprendizaje a distancia era tu primera experiencia, me consta que anteriormente habías cursado presencial en otro taller. Y agrego: ¿qué técnicas narrativas descubriste durante mis talleres y con cuál te identificaste más?

A. J.: Sin duda que desde el inicio del taller la escritura se modificó en base a más escritura, reescritura, correcciones, errores hasta llegar a decir me gusta,  o al menos se aproxima a lo que quise llegar. Ahí sentí siempre el apoyo y la perseverancia tuya en decir: «Se puede, hay que pulirlo pero va a salir».

Es cierto que yo había hecho poco más de dos años en un taller presencial, al cual agradezco porque en el di mis primeros pasos. En determinado momento me planteo un cambio de taller. Una amiga que había cursado TIEL me recomienda tu taller, La Argamasa, con una modalidad totalmente diferente; decido contactarme y probar. En ese momento para mí significó romper muchas estructuras y lanzarme a algo nuevo y desconocido.

Debo reconocer que los primeros días y semanas de cursada a distancia me resultaba una incógnita. No saber cuándo se recibiría la devolución de un escrito y ¿cómo sería la una letra correctiva? Sobre todo acostumbrada a una voz presencial.  Pasados esos primeros tiempos, no sin algunos traspiés,  me adapté en el recorrido de cada módulo. Por supuesto al principio todo esto fue un aprendizaje, hoy es algo sumamente valioso y preciado para mí. Sin dudarlo fue la mejor decisión, ya que al momento continuamos con la escritura y pensando en cosas nuevas.

Las muchas técnicas que se postulaban a través de los diferentes módulos me abrieron las posibilidades de elección: crear, imaginar y jugar. Un diario que narra la crónica de un personaje; las diferentes voces que cuentan un mismo hecho, idear historias a través de una foto familiar, las investigaciones en el archivo del escritor. Polifacéticas opciones para tamizar, son las que te abren al mundo.

En lo personal, me identifiqué con las historias familiares, las historias que a veces siendo nimias, costumbristas, pueriles no dejan de deslumbrarnos y de causarnos risas, remembranzas, aunque a veces se nos escape alguna lágrima.


P. T.: Para definir tu escritura, ¿dirías que esta tiene algo de paseo nostálgico por los devenires del ser humano?, o en palabras de Ricardo Piglia con respecto a Faulkner: tus historias ¿son ecos de recuerdos devenidos de la observancia?

A. J.: Las historias siempre tienen algo de nostalgia, muchas veces sin proponerlo nos acercan a cosas que guarda nuestra alma. Hay voces que en ocasiones parecen ser propias y si no lo son, es una quien las apropia para mostrar, decir o contar. Mi escritura tiene que ver con la observancia, los recuerdos, lo que se escucha de otros. Todo lo que se ha leído, lo que se percibe sin ser dicho a veces nos sorprende cuando deslizamos la tinta sobre la hoja.


P. T.: ¿Cómo trabajaste el imaginario de personajes históricos reales? Algunos los das a entender sin usar nombres propios, ahí veo yo la asertividad de tu técnica, digamos que el lector debe descubrir de quiénes se trata por el recurso retórico de la metonimia, ya que el texto se presenta elusivo, es decir, llegamos a conocer la identidad por contigüidad de hechos fácticos reales, que son la única señal que se detecta.

A. J.: Conociendo y gustándome algo de la historia me centré en algunos escenarios que quise narrar. Entonces me olvidé de la historia misma. Me puse a pensar  en ¿qué podría sentir un hombre que manda a ejecutar a otro, en esa noche previa a los hechos?,  pero a su vez fueron amigos y combatieron juntos. Una mujer que juega su vida, nombre y reputación en medio de una sociedad que todo lo juzga, pero también  la condena por inmoral y transgresora. ¿Cómo vivió sus últimos meses el orador que define un proceso revolucionario con una enfermedad que le impide hablar? Ponerse en la piel del otro, lograr una empatía con el personaje y narrarlo en un marco que si bien respeta la historia, no se circunscribe netamente a ella. Esto es ficción.

En los cuentos elusivos basta con nombrar algunos hechos, cosas, acciones que son las que nos vuelven a su momento, entiendo que de esta manera el lector puede entonces reponer la historia. Hay muchas maneras de dar a conocer aquello que no se nombra.


P. T.: En tus textos hay una estructura que en literatura llamamos narración híbrida, que consiste en una introducción, que se parece a la del cuento clásico, pero inmediato de producido el conflicto, o el nudo, se transforma en un relato. Mi pregunta concreta es si sos consciente de esta técnica o es tu forma asumida de que toda narración es un relato (short story) y no obligadamente debemos encasillarnos o aletargarnos en el género cuento.

A. J.: Con respecto a tu pregunta, no, no conozco la técnica de la narración híbrida. Me sucede muchas veces que luego de plantear el conflicto o el nudo en una narración sale un relato sin detenerme a pensar en ello. No siempre es convencional, muchas veces es inesperado, a veces queda como en puntos suspensivos o con un final abierto. Muchas veces pruebo, veo y elijo qué me parece que le quedaría mejor a un cuento. Creo que el relato que nace muchas veces desde algo imprevisible es lo que se advierte en algunos de mis cuentos.


P. T.: Te pedí cuando planificamos esta entrevista que eligieras uno o dos de tus cuentos, pues bien, ¿por qué razón o razones seleccionaste Por la patria y Los Pasos?

A. J.: El primero, Por la Patria, es precisamente el cuento que refiere al fusilamiento de Manuel Dorrego y creo que lo es porque todavía y más allá de lo ficcional que hay en esta narración sigue siendo para muchos un gran interrogante en las páginas de la historia argentina. Muchas preguntas sin respuestas y una incógnita final: ¿valió la pena?, ¿quiénes fueron sus verdaderos ejecutores?, ¿Lavalle sintió remordimiento por ello?, ¿fue consciente de lo que hizo?

El otro cuento, Los pasos, me llevó a una escritura totalmente diferente a la habitual. Si bien es una historia cotidiana, circunstancial y hasta pasatista podría decirse, la forma en que fue narrado logra una agilidad y un vértigo que se muestran en sus secuencias y en el paso de un fragmento a otro.  A la vez tiene algo de sorpresivo al final.


P. T.: La impresión del libro El bar de siempre estuvo lista cuando comenzaba 2020, inclusive habías organizado una presentación para marzo de ese año, cursado invitaciones y tuviste que suspenderla por la cantidad de contagios por coronavirus que se iba produciendo en el país (N. de la R.: todavía no había sido decretada la cuarentena), que daba la alarma de que no era oportuno que estuviéramos tantas personas compartiendo un evento. Hago esta introducción para que cuentes un poco cómo decidiste desde hace pocos días que tu libro llegue a los que estuvimos invitados en aquella oportunidad truncada y a otros destinatarios. Además, las fotos que acompañan esta nota ilustran un poco tu distribución titánica, lo que habla de tu deseo y tu pertinaz objetivo.

A. J.: Tal cual, la presentación de este libro estaba prevista para unos días antes en que se dispusiera la cuarentena en marzo de 2020, pero ya había pautas restrictivas para las reuniones y los diferentes grupos de riesgo, por lo cual no se pudo concretar.

Aguardé hasta hace un tiempo atrás con la esperanza de poder hacer este año la presentación, pero dados los acontecimientos de público conocimiento en cuanto a la gravedad  pandémica es que decidí empezar a distribuir los libros. No es lo que hubiese elegido, pero al menos es la oportunidad de que circule, sea conocido, leído, en fin después cada uno de los receptores dará su opinión. El hacerlo también me significó un alivio, una liberación. Entiendo que es algo que está y estuvo guardado y que tiene que salir.


P. T.: Para ir cerrando esta entrevista, dos preguntas más. La primera, ¿te diste un gusto emocional e intelectual con esta antología?, la segunda, ¿pensás que vendrán otras más?

A. J.: Por supuesto me di el gusto, el placer de cerrar todo un tiempo de escritura que concluye en esta primera antología de cuentos El bar de siempre. Es ese lugar que siempre nos invita, que nos convoca, que nos reúne. Ese lugar que siempre nos seguirá perteneciendo y al cual pertenecemos.

Seguimos trabajando y con miras a que vengan otras antologías. Tengo ya varios cuentos escritos y otros tantos en proceso. Siento que aquí todavía queda mucha letra por recorrer.


P. T.: Muchas gracias por tu tiempo, Alicia.

 


©Patricia Tarallo

La Argamasa

Junio 2021