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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VIII El personaje

Consigna P 1 A partir de los datos que se proporcionan a continuación, escriba un relato breve. (Máx. ½ pág.)

Nombre (a elección) y apellido (opcional), nació en la Argentina, el 16 de mayo de 1889, sexo masculino.

Darle un color de piel y cabello; forma de sus ojos y nariz; estatura.

Una actividad ruda en el campo.

No tiene familia, sólo amigos, uno de ellos lo traiciona.

Posee dificultades para caminar (por ejemplo, una cicatriz muy pronunciada en la ingle).


EL GURISITO GUAIRES

Oriundo del Partido de Baradero, aquel frecuentaba el almacén de ramos generales El Torito desde sus inicios. Se dice que había contribuido a la iniciación de varias botellas de aguardiente. Era ayudante del pulpero.

La llegada del Álvaro Guaires a la ciudad fue unos años después, desgraciada entrada del gurisito que pisaba la adolescencia, en ese entonces todavía con paso recto. Quiso el destino plantarlo frente al César aquel que arrogándose de vitalicio fue a postularlo como peón para la construcción del club atlético. El pobrecito estaba desguarecido de parentela y castigaba su cuerpo raquítico con tareas rudas para ganarse el pan de cada día, y por lo visto, también conquistaba el respeto del pulpero, que mandaba al César a servirle un sifón de los más frescos al finalizar su jornada.

El pulpero, áspero con el César, señaló al gurisito Guaires para su bautizo en la jineteada inaugural de la pista de doma del club. El gurisito se hacía cruces por aquel evento, hacía noches ya que no dormía como la gente y sus pesadillas se centraban en el caballo chúcaro con el que lo habían presentado.

Por aquellos días el César se acercó fraternalmente al Álvaro. Finalmente pensaba este último era pura patraña la fama de arisco que se le adjudicaba en el campo, ya que le constó que el César intercedió ante el pulpero en cuanta ocasión se le presentó para pedirle que no expusiera a su amigo a semejante sufrimiento. Pero la determinación del pulpero fue indeclinable y el día del festival, echada la suerte como estaba, el César le sirvió al gurisito el más fino de los tragos del mostrador, buscando envalentonar su espíritu.

El gurisito Guaires encaró al chúcaro con flojera y, de entrada, nomás, fue embestido brutalmente por el caballo con una fuerza proporcional a su miedo animal. El gurisito Guaires quedó tendido sobre el cerco, de cara al César, que intentaba reanimarlo. Se irguió para notar tras dos pasos maltrechos, que sus piernas estaban peligrosamente fracturadas. Entonces, cuando el chúcaro asustado pisoteó su último aliento, el Álvaro Guaires tuvo dos segundos para despedirse del paisaje rural, amargamente teñido por la sonrisa socarrona del César, que elevaba una copita a su salud.

 


Consigna P 3 A partir de la ficha que redactó, escriba una historia breve que tenga al personaje como protagonista. Narrador en tercera persona, adulto, entre 50 y 60 años. (Máx. ½ página).


VENDAS ROTAS

Las luces de Buenos Aires no encandilaron los ojos de Josema, ciegos de nacimiento, tampoco lo condujeron hacia un futuro superador ni lo liberaron de su analfabetismo; pero estas no habían sido promesas al mudarse. Era joven en ese entonces, no sabía nada del amor y se lo llevaron antes de entenderlo. Fue Clara quien lo arrancó de su pueblo natal para que no lo entendiera y así enseñarle el amor como ella lo veía, traducido para él: el idioma de las palabras dichas.

Aquella noche de pandemia en la que Josema salió al balcón con su charango, se había hecho esperar cuarenta años. Su instrumento lloraba notas poderosas, y al reverberar en las macetas hacinadas, le recordaron las voces en el interior de su vivienda humilde de un solo ambiente. En cierto ocaso de su pasado lejano, había caminado solitario sobre el tapete yermo de la puna jujeña, hasta llegar a un sitio en el que se puso a tocar la vidala más sentida. El oído agudo percibió la presencia de un extraño que se sentó a su lado en silencio, y Josema interpretó que quería que siguiera ejecutando su pieza frente a él: una audiencia individual y privada. Al concluir, con respiraciones agitadas, solaparon su mutua admiración. El extraño cruzó la mano de Josema sobre el clavijero, y él apretó la caja del instrumento sobre su pecho para impedir el delito, pero a fuerza de ceder descubrió que el extraño no intentaba robarle, sino que tomó delicadamente el charango y lo depositó muy cerca en el piso, luego llevó la mano de Josema hacia el mismo para tranquilizarlo de que el instrumento permanecería allí. Y la respiración de ambos se meció entre las siluetas encontradas de sus labios. Una mano censuradora se posó sobre el hombro de Josema, la otra mano levantó el charango y se los llevó sin derecho a despedida.

Los aplausos provenientes de los otros balcones lo despertaron del recuerdo. Josema se sobresaltó cuando unas vendas en sus ojos se resquebrajaron y dejaron al descubierto el retrato efímero del que había sido su primer amor: era un varón, y ya, ahora, lo podía ver.

 


Consigna P 4 A partir de la misma ficha, escriba una historia breve que tenga al personaje como testigo. (Máx. ½ pág).


VIDALA PARA RECORDAR

Al llegar al centro de la plaza humahuaqueña, Josema desesperó con el picor del poncho sudado en el escote y aún así, se lo dejó puesto. Un nistagmo vertical de sus ojos blanquecinos le representó la topografía del lugar, y el desplazamiento de la gente en torno a su persona le trajo el olor a mascado de coca y otras especias que exudaban las pieles curtidas por el sol.

De pronto oyó esos chasquidos de chanclas abrirse camino entre la multitud y llamarlo a gritos por su nombre, y supo que su hermano menor estaba frente a él. No ofreció resistencia cuando éste le alzó la mano con la que sostenía el charango. Lástima que con el ímpetu de aquella acción golpeó sin intención la nuca de uno de los presentes, cuyos improperios gestuales pudo detectar hábilmente gracias a la madurez de sus otros sentidos: había que calmar a la fiera. Luego, bastaron las primeras notas de aquella vidala sentida para reavivar en el transeúnte el nunca olvidado afecto de su pasado en común.

 


Consigna P 6 Escriba diez enunciados en los que en cada uno de ellos utilice los tropos citados más arriba. (La extensión de cada frase elíjala Ud.)


Anáfora: “Urge la presencia. Urge el abrazo. Urge la sonrisa destapada”

Metonimia: “Una nube mental lo acosaba desde entonces”

Comparación: “Cual dos cuervos despiadados, se arrancaban los ojos”

Disfemismo: “Esos pobres solo podían despilfarrar sus miserias”

Imagen sensorial: “Escuchando el sol, me olvidé de ver los otros ruidos”

Metáfora: “La caricia eterna de su mirada”

Oxímoron: “Lo recordó con alegría nostálgica”

Sinécdoque: “Solo quiero robarte un minuto”

Personificación: “Aquel libro misterioso lo recluyó todo el fin de semana”

Asíndeton: “Tienta, yerra, acierta”

 


Consigna P 7 A partir de la lectura del microrrelato El amor es crédulo, de Marco Denevi, escriba otro en primera persona protagonista, desde el punto de vista de Odiseo y otro, desde el punto de vista de Milena.

Use en el primero el estilo indirecto, en el segundo, directo. (Máx. ½ pág.)


“De regreso en Itaca, Odiseo cuenta sus aventuras desde que salió de Troya incendiada. Sólo obtiene sonrisas irónicas. La misma Penélope, su mujer, le dice en un tono indulgente: “Está bien, está bien. Ahora haz descansar tu imaginación y trata de dormir un poco”. Odiseo, enfurruñado, se levanta y se va a caminar por los jardines. Milena lo sigue, lo alcanza, le toma una mano: “Cuéntame, señor. Cuéntame lo que te pasó con las sirenas”. Sin detenerse, él la aparta con un ademán brutal: “Déjame en paz”. Como ignora que ella lo ama, ignora que ella le cree”.

El amor es crédulo. Marco Denevi

 

Estilo indirecto, desde el punto de vista de Odiseo

Odiseo despreció las burlas de esos blandengues, porque los pensaba tan cobardes como impotentes de aventurarse a una odisea semejante a la suya, siquiera en sueños. Pero que Penélope mostrara ser de la misma calaña, eso sí que lo encolerizó. Ella lo mandó a dormir delante de todos los presentes y él no le hizo caso de modo alguno. A Milena la apartó con gesto hosco, nada juzgó más productivo que seguir caminando por los jardines y salvar su relato de las sirenas de caer en saco roto otra vez.


Estilo directo, desde el punto de vista de Milena

Odiseo, cuéntame, señor. Cuéntame lo que te pasó con las sirenas –ruega Milena. 

Apártate, mujer, y llévate contigo tu mofa.

Juzga mal, mi señor. No sería yo capaz de burlarme. Quiero ser digna de escuchar sus heroicas proezas. Concédame esa dignidad, por favor, se lo imploro.

Déjame en paz. No rehuí de la voz de las sirenas para sucumbir a tus bobas zalamerías –desoye Odiseo, navegando con prisa por el mar tumultuoso de su arrogancia.

 


Copyright©Marina Falces

Mayo, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.