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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VI La trama

Consigna T 5 A partir de los datos del inicio que se transcribe, organice una trama y escriba un relato. (Máximo 1 pág.).

El coronel volvió a abrirse paso, sin mirar a nadie, aturdido por los aplausos y los gritos, y salió a la calle con el gallo bajo el brazo.

Todo el pueblo -la gente de abajo- salió a verlo pasar seguido por los niños de la escuela. Un negro gigantesco trepado en una mesa y con una culebra enrollada en el cuello vendía medicinas sin licencia en una esquina de la plaza. De regreso del puerto un grupo numeroso se había detenido a escuchar su pregón.

Pero cuando pasó el coronel con el gallo la atención se desplazó hacia él. Nunca había sido tan largo el camino de su casa.

El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez


LA HORA DEL GALLO

Era posible ver la nube de polvo que ascendía con violencia, los niños revoloteaban frente a la plaza de la escuela desparramando el pedregullo, el coronel aturdido se abrió paso acercando de forma abrupta el gallo que traía bajo el brazo, la prisa apremia se dijo y todos los transeúntes desorientados lo miraron atónitos como solía suceder. La plazoleta reunía un gran número de gente, era el foco de los asentamientos más importantes del pueblo, por lo cual, de un gran número de vendedores ambulantes. El coronel avanzó con furia portando aquel gallo que habitaba su axila. Al llegar a la esquina frenó inesperadamente, un negro gigantesco ostentaba una culebra enroscada en el cuello, se preguntó qué clase de artefacto doméstico estaría suplantando, pero lo distrajo la pila de medicinas sin licencia, rio por aquellos calvos que se habían detenido a escuchar tantas falacias, de pronto advirtió que todos centraron su atención en él o el gallo de Marita, aceleró su paso evadiendo comentarios, rutina de domingo, pensó.

La separación con Marita no había tenido grandes complicaciones, salvo la división del gallo, en esto Marita no dio el brazo a torcer, su única finalidad era que el coronel sufriera como ella lo había hecho cada vez que tuvo que esperarlo, esta es mi guerra, se autoconvencía. Fines de semana Marita y de lunes a viernes el coronel, todo se ejecutó según las normas impartidas por su mutuo amigo Oscar “el oso” quien había dejado sus estudios de abogacía justo un año antes de empezar la cursada. En la carta mecanografiada se lee:

Propuesta de convenio de divorcio que para regular las consecuencias relativas a la disolución del vínculo (mancha de mate) [continúa]… matrimonial, de Don coronel y Doña Marita, que de manera conjunta deciden desvincularse.

Cláusulas:

Primero: El nuevo domicilio del coronel debe suponer que desde la vieja vivienda implique un largo camino a casa.

Segundo: El gallo que oficia de despertador comparte tenencia, siendo favorecido el coronel por sus hábitos en la milicia.

Firman conforme las partes (garabatos, mancha de mate).

 


Consigna T 6 A partir de los datos del desenlace que se transcribe, organizar una trama y escribir dos relatos. (Máximo 1 pág., cada uno)

Las leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que, por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo.

Informe del cielo y del infierno, de Silvina Ocampo

 

Primer relato:

Mi ojo parecía dibujar la forma de aquella ranura, los observé ingresar ausentes de expresión. El bolillero giraba; cada vuelta una bola, cada bola un número, cada número una posibilidad. El azar esbozando desde una manivela.

Pasé varias horas detrás de la puerta y el entumecimiento me obligo a retirar el rostro, podía sentir el sudor entre mi barba, pasé mi brazo despejando la zona y respiré en pequeñas bocanadas discontínuas. No pude preguntarme si el miedo era capaz de matarme, pero la sensación en mi cuerpo lo manifestó. Inmediatamente pensé en si un error me llevaría al infierno o si cumplir con ciertas obligaciones sería una condena alada. Sentí que estaba muerto, viviendo otra existencia.

Una idea se aproximó tajante… ¿Qué tan versátiles serán las leyes del cielo o el infierno? ¿De qué depende el ascenso o el descenso? Las respuestas ardían y las llamas encendían mi deseo, miré los apuntes desparramados en el suelo y pasé sobre ellos.

Huí, me alejé cuanto pude, queriendo tentar al diablo.

Segundo relato:

Macarena metió la bolsa de caramelos en su bolsillo, el bulto sobresalía como un chichón amarrado a su cintura, Raúl, el dueño del kiosco, hizo la vista gorda y decidió alertar a la madre de Macarena para que ella pudiera reprenderla.

El botín crujía insolente y el sudor en su mano manifestó el deseo de correr. Al llegar a la esquina tropezó. Al tiempo que caía sintió la condena de sus actos, lentamente sus rodillas frotaron la vereda, su rostro cayó de frente y sus dientes volaron en pedazos. El llanto manó como cisterna de bombero, entonces se preguntó: “¿Cómo algo tan dulce puede enterrarme en el infierno de vivir sin dientes?”.

 


Consigna T8 Escriba un microrrelato y marque la introducción, el nudo y el desenlace (máximo 1/2 pág.). Justifique el porqué de sus marcas.

Veinticuatro horas me dijeron.

Me dirigí a la plaza de la calle cuarenta y siete donde se encuentra el reloj solar.

Lo miré durante horas, el avance de la sombra hacia crujir mis huesos y purificaba mi presencia.

De pronto la tormenta ennegreció el entorno. Ya no había nada que hacer.

Justificación:

Inicio: “… Veinticuatro horas me dijeron.

Me dirigí a la plaza de la calle cuarenta y siete donde se encuentra el reloj solar…”

Se presenta el personaje marcado por el tiempo y el lugar donde transcurre la trama.

Nudo: “… Lo miré durante horas, el avance de la sombra hacia crujir mis huesos y purificaba mi presencia…”

Acá la sensación del tiempo se vuelve corporal por lo que cobra intensidad el conflicto.

Desenlace: “… De pronto la tormenta ennegreció el entorno. Ya no había nada que hacer…”

La resolución de la trama se da mediante la desaparición de la sombra y la resignación.

 


Consigna T 11 Escriba un diálogo, use el signo ortográfico raya (?). Los personajes que dialogan son Ernesto, Marianela y Alfonso. (Máx. ½ pág.)

¿Alfonso, pagaste la luz? Vociferó Ernesto confundido.

Alfonso… ¿me escuchaste? No se ve nada. Añadió.

¡Ernesto! Alfonso es sordo, ¿te acordás? intercedió Marianela y se dirigió indignada a la cocina para buscar la factura, sabiendo lo terco que es Ernesto.

Marianela, fíjate en el cajón de la cocina si está la factura y si tiene el ticket añadió Ernesto y continuó: ¡Porqué quedó todo negro!

Ernesto… Sos ciego, Ernesto. Concluyó Marianela.

 


Consigna T 13 Escriba un texto en el que las aclaraciones no usen paréntesis sino comas. (Máx. ½ pág.)

El calor ascendió estrepitosamente, un aullido casi animal se escapó de entre sus comisuras. Empezó a rascar su cuerpo, las rayas en su piel aliviaban la furia. No podía mirarla directamente, sujetó los extremos de la mesa e inclinó la cabeza hacia el piso, inhaló tratando de consumir todo el oxígeno y dejó escapar una lágrima, sabía que no podía decir nada.

El mantel se había desplazado unos cuantos centímetros, la vajilla para el té acompañó el movimiento y Anita rápidamente se enroscó en una de las patas de roble labrado.

Llevaban viviendo un año en esa casa, en la anterior quizá solo unas horas, Anita estaba cansada de mudarse y su madre, a todo esto, le sumaba una rigurosa convivencia. Sus horarios eran estrictos, la hora del té, sagrada, pero más aún el mantel de organza. Recuerda que lo había adquirido de su tatarabuela, todos los bordados estaban hechos a mano y su blancura competía con el entorno, jamás una mancha se había hecho presente. Anita lo sabía y entendía que el resentimiento la llevaría a la venganza, ¿cuántos amigos perdidos? ¿cuántas horas de viaje? Entonces ideó un elaborado plan, robaría el mantel del quinto cajón de la cocina, justo una hora antes de la hora sacra. Se fue a su habitación y escribió todo en un cuadernito adornado con pequeños recortes de relojes, un bostezo irrumpió su labor. La hora avanzó, su madre ya había preparado minuciosamente cada Petit Gateau y dispuesto la mesa en orden. Se sentó en la punta como solía hacerlo y esperó por cinco minutos a que bajara Anita, conforme el tiempo pasaba, se iba impacientando, justo cuando el reloj marcó las cinco y seis minutos, un alarido se escuchó desde la habitación, Anita oyó su nombre con tanta fiereza que de un salto sus párpados reaccionaron. Al tiempo que bostezaba, sus pies se aceleraban, bajó ocho escalones, su madre la vio y ella estimuló el avance, un momento antes de llegar a su silla, otra vez el grito de su nombre le provocó un temblor en las piernas.

El rugido nació desde su colon, involuntariamente estrujó el mantel con ambas manos y tironeó, miró a su hija esconderse debajo de la mesa y peor aún, al mantel manchado por el té.

 


Copyright©Natalia Belén Carballal Nogueira

Abril, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.