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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

 

TIEL Módulo IV  La literatura y los géneros discursos de uso cotidiano

Consigna diez Imaginar la siguiente situación: dos mujeres intercambian chismes en una peluquería de barrio, mientras se hacen peinar/cortar y/o teñir el pelo. La charla de las dos se mezcla con la enumeración de las acciones del peluquero, llevada a cabo por un narrador objetivo (que se limita a se limita a referir acciones del modo más neutro posible).

Utilizando esta idea, escribir un relato en el cual se parodie el lenguaje de las mujeres. Extensión máxima: 1 carilla.


SALÓN DE CORTE Y COLOR


Hace ya dos semanas que abrió su propio Salón. Las plantas de la inauguración se ven espectaculares. Hay varias mujeres sentadas en los sillones, que esperan.

Prepara la tintura para hacerle reflejos a la adolescente que estaba de un ligero color morado, había ido con la madre. —Mirááá quien pasa por la vereda: Elisa, la mamá de tu amigo Fede: ¡no tiene edad para usar esos colores!  Quiere parecer una piba: debe andar por los cincuenta y pico largos… ¡eh! ¿Hablo yo o pasa un carro?—.

A él le pareció oportuno comenzar con los reflejos de la hija: le colocó la gorra, (fin del monólogo maternal) confiaba en que se esfumara ese rabioso color bordó de la cara y dejara de sacudir las piernas. —¡La mamá de Fede es lo más! Sacó la primera mecha del gorro.  Mira de reojo el cabello estepario de la noble señora que rozaría el medio siglo de vida, para luego detener la mirada en las tijeras y en la navaja. —“¡Lo más” desubicada querrás decir!  Parecía un arbolito de Navidad con tantos colores—.

La gorra, que esperaba la mágica coloración, se asemejaba a un colador con mechas.

La cabellera recibió el primer tijeretazo, firme y osado, casi cuatro centímetros, para empezar. —Vos también te crees de treinta cuando usas ese traje de baño que te deja las lolas afuera —.

Completaba la altura de los cuatro centímetros en todo el contorno de la cabeza cuando, su dócil clienta, dio un giro en el sillón y casi le saca la gorra a su hija — ¡La ola me revolcó y se me salieron afuera!  recordarás bien ¡el papelón que pasé!—.

Hábil estilista, no le cortó una oreja porque sus reflejos de movimiento, fueron brillantes. La señora volvió la cordura y se enderezó en el sillón; miró al Estilista por el espejo —lamento que haya sido testigo de este intercambio de opiniones. ¡Nooo!  ¿Qué me hizo en el pelo?—.

El se inclinó hasta el piso y levantó parte del cabello mostrándole el estado de deterioro que tenía; se quedó mirándola, con ojos de homicida, esperando escuchar qué decisión tomaba con su cabellera. —Ahora ya está, dele forma, ¡voy a parecer una vieja! La animó ponderando su estampa, de una mujer de cuarenta. —Te vino bien la rapada, no era un corte de pelo para tu edad, encima te haces el baño de Keratina.  Después ¡criticás a la mamá de Fede! —.

Lo que faltaba, en esa mañana de discusiones: Elisa que hace su entrada al Salón, pregunta cuánto tiempo de espera tiene para lavado y brushing y lanza un saludo animoso —¡Hola, Sara, qué sorpresa encontrarte! Estás recambiada con ese corte (“parece una siux”) ¡te queda regio!—

Remera fuxia, falda en gajos en tonos amarillo, turquesa, verde uva (blanca) sandalias peltre. La paleta de colores le hacía resaltar, sin excentricidades, la espigada figura: Elisa “lo más” y su cabello, ya en manos del Estilista, de su cepillo y su secador, que dibujan los primeros movimientos del brushing —Andrés, qué alegría reencontrarte; ayer me comentaron que habías abierto tu propio Espacio y ¡aquí estoy!—.

Un salón poblado de mujeres, que aspiran a ser más bellas —¡Ah Elisa, qué linda estás!, admiro tu osadía al elegir colores tan brillantes. —.

Apenas dos semanas que inauguró su peluquería, luego de pintarla, redecorarla, instalar apacible música funcional. Prepararla para que resulte un ambiente donde el Arte se manifieste: en los colores, la transformación, en total armonía con el Ser Mujer; un espacio para la lectura de un buen libro, para el sutil murmullo de la voz femenina.

Dos semanas apenas… recorrió el entorno con una fugaz mirada hasta detenerla en la puerta de entrada… HUIR.

 

Copyright©Susana García Amor

Octubre, 2017. Todos los derechos reservados por el autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.