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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo II Adecuación, coherencia y cohesión

Consigna A4 Escriba un texto en el que use los siguientes conectores: para empezar, en segundo lugar, en fin.


LÁGRIMAS


Para empezar, quisiera decir que no acos

tumbro a llorar. No es algo de lo que esté orgulloso, es un simple dato objetivo. Esquivo circunstancias, gambeteo sensaciones, escapo con notable facilidad y de alguna manera siempre me las arreglos para no moquear. Así crecí, así me hice un joven indolente y ya de adulto resulta mucho más difícil sacarse la mochila del macho.

En segundo lugar, debo reconocer que fui el primer sorprendido cuando aquel día empezaron a caer mis primeras lágrimas. Ni siquiera puedo precisar con exactitud cuándo fue, el contexto, los pormenores, las consecuencias, me impiden ser certero. Parecían querer pasar desapercibidas, caían de a una, lentas, pensadas, temerosas, casi ensayadas. Como si cada pena, cada dolor, cada desasosiego, cada marca en el cuerpo quisiera dejar una mancha húmeda en mi libro o en mi escritorio, según mis movimientos desconcertados.

En fin, por ser la primera vez creo que reaccioné demasiado bien, no me resistí, no me negué, solo recordé y de cada recuerdo dejé caer una de ellas. Tal vez se colaron algunas de anticipación, el inconsciente es imposible de dominar y muy a pesar mío con cada una venía su rostro y con su rostro el recuerdo reciente, solo quedaba esperar que el veneno haga efecto.

 

 

Consigna A10 Escriba un texto en el que pueda reemplazar los adjetivos, (máx. ½ pág.) Entre paréntesis escriba los que considere más apropiados, sin alterar el sentido.


CONTRACARA


Hay días en que siento que soy una imaginación, una creación, un huésped de sus fantasías nocturnas, o un súbdito de sus deseos, o una frustración de sus más caros anhelos. Un tipo sin voluntad propia, dominado (sometido), dirigido y mal tratado, cumpliendo órdenes, dando explicaciones… Hay días que no sé por qué vuelvo, debe haber algo que no alcanzo a entender, que me impulsa y nubla mis sentidos. Algo parecido al deber, a la necesidad de explicar, al alivio de justificar, al desafío de perdonar. No son las preguntas las que me preocupan, son las respuestas las que me asustan. Y no creo que todo lo que él diga esté mal o equivocado (desacertado), me duele el sarcasmo, la puta ironía. A veces lo que busco es una opinión, un consejo, por lo menos una señal que me indique el camino más corto, o el más conveniente, o el menos peligroso (arriesgado) dado los tiempos que corren. A veces solo se trata de intercambiar opiniones, no creo ser el dueño de la verdad y, a juzgar por los resultados, él tampoco, pero el que arriesga soy yo, el que analiza, el que dilata cada decisión, el que pone el cuerpo sigo siendo yo. Su posición de dedo acusador es la más cómoda, pero también la más cobarde, inservible e injusta (arbitraria). ¿A quién pedirle ayuda, oído o parecer?, me conoce como nadie, sin embargo, hay días que de corazón obviaría este paso.

No puedo ni quiero relajarme, existen siempre momentos como este en que se siente poderoso (importante), casi omnipotente, esos en que nada ni nadie puede tolerarlo, donde devuelve de un tirón el paso infame de los años, la enfermedad, el temor a la soledad, el miedo a la muerte. Hay días en los que te partiría en mil pedazos, espejo de mierda.

 

 


Consigna A13 Redacte un breve texto en el que la técnica sea similar al fragmento de M. Puig (1/2 pág).


PREPARATIVOS


Desvelado, incómodo, incapaz de resguardarse en recuerdos felices, busca algo de dignidad en su postura y empieza a incorporarse. Sin darse cuenta siquiera su cabeza gira hacia la izquierda y trata de descifrar qué dice el cartel pegado tan dulcemente en la ventana. Alguien se apiadó de él o de cualquier otro con un detalle de los meses del año con algún comentario, pero es mucho más que eso, es la sombra que le pelea con enjundia al desaforado sol del atardecer. Agradece en silencio a quien no conoce y se dispone a emprolijar su apariencia.

Los elementos estaban a su izquierda en la mesita multifunción que lo acompañaba desde el principio. Debía ocuparse de la barba, llevaba varios días abandonada, con su mano derecha dirigió la maquinita por ambos lados de la cara en una primera incursión exploratoria. Tuvo que repetir varias veces la acción para imponerse, su mano derecha había perdido práctica y fortaleza. Es difícil sin espejo, sin embargo, la experiencia debería servir para algo, se imaginó más rasurado.

Con mucha imaginación procedió al segundo paso, la afeitadora giraba en círculos, pensados a izquierda y derecha, y pronto se sintió seguro. Se recorrió, se acarició y notó que la suavidad había vuelto a su rostro. Un poco de loción agregó el detalle perfumado que faltaba. Introdujo el peine en el vaso de agua que tantas noches calmó su sed y ordenó como pudo los pocos pelos que le quedaban.

Cuando lo vinieron a buscar ya estaba listo, miró hacia el cielo de la habitación y se encomendó al Señor… y al cirujano.

 


Copyright©Horacio García

Enero, 2023.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.