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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo XI Historias de familia

Consigna dos Escribir el monólogo interior de un niño o niña en alguna de las siguientes situaciones. Intentar incorporar en él otras voces o discursos (extensión máxima: 1 carilla):

-Un niño/a está por dormirse. Hace dos días que el papá no está en la casa. Su madre le ha dicho que está de viaje, pero en realidad, se fue después de una pelea en lo que parece ser el comienzo de una separación.

-Un niño/a acaba de tener un hermanito/a y viaja con su abuela en colectivo, rumbo al hospital, a conocerlo y a ver a la mamá, que está internada.

-Un niño/a va al dentista. Está en la sala de espera con su mamá o su papá, aguardando que lo atiendan. En la sala hay carteles didácticos con dentaduras, cepillos, instrucciones de lavado, y una vitrina en la que se exponen dentaduras de yeso.

 

Masqué, masqué y masqué y ahora mamá tiene razón, ¡ay!, ¡ay! Este lugar es más doloroso, aburridísimo, ¿qué es eso? Un caramelo más total no pasa nada, y otro, total nunca pasa nada, ¡y no! Es obvio, nadie les cree y nosotros comemos, morfamos golosinas hasta que nos duele la panza, ¡ay! Mamá me sacude del brazo para que no grite, ¿qué quiere que haga si me duele? ¿Qué es eso? Me distraigo, me distraigo, ¿con qué?, ¡carteles! Clín… clínica den tal, queremos verte son… son re ir, llamá ahora, bla, bla, bla. Ocho cosas que deb deben saber antes de hacerse un im implante. Puaj, ¿qué es eso? Parece la dentadura de la abuela. ¡Ay! ¡No comas golosinas que se te pudren los dientes! Nadie dice te van a doler los dientes, mentirosos, ocultan la verdad para disfrutar de los sacudones que nos dan, estos sí son válidos porque tienen una justificación, ¿no? Me desobedeciste, ahora te apretujo el brazo mientras la cara se te infla como marrano. ¿Qué pienso?, ¿qué pienso? Sigamos, cep cepi pillese los dientes tres veces al día para prev prevenir caries. ¡Mentiras! ¿Y cómo me sacan el dolor?, ¿eh? ¡Ay! Ay, mi muelita enferma. ¿Por qué papá no quiso venir? El solo tiene miedo a la sangre y acá es el doctor te curan de la sangre no te la hacen salir. ¿Qué es eso entre las dentaduras de mentira? La secretaria la llamó a mamá, ¡qué bueno voy a poder acercarme a esa vitrina! Rápido, rápido, cuidado dental completo, cinco pasos para la corr… bla, bla, bla. Al fin me soltó del brazo, sí, se parece a la dentadura de la abu, ¡ay! Qué bueno que ya me van a dar un remedio. Ahí está, lo veo, ¿qué dice?, ¿qué dice?, más arriba, sí: Pelic pelícano dental, el pelícano dental se utilizó para realizar ex extra… mamá me agarró del brazo otra vez, ¡pará! Extracciones dentales hasta finales del siglo, ¿qué sé yo qué dice eso?, y posterior... ¿extracciones dentales?, ¿y ese dibujo? ¡Ay! No, no, no, mamá, no.

 


Consigna tres Elegir una de las dos consignas para desarrollar: alfa o beta (extensión máxima: 1 carilla). 

Tres alfa. Buscar fotos familiares viejas u hojear sus álbumes de infancia. Dejar pasear la mirada sobre ellas, lentamente, dejando que aparezcan recuerdos, situaciones, anécdotas. En un papel, anotar imágenes o palabras clave que ayuden a recuperar los hechos recordados. Elegir una o varias fotos relacionadas y escribir el recuerdo tratando de ficcionalizarlo (siga los consejos del recuadro anterior para evitar hacer un texto confesional). Conviene decidir si en el texto producido se va a hablar de las fotos de las que partieron, de las huellas de la actividad misma de recordar, o, por el contrario, va a borrarse el origen de ese recuerdo (en ese caso, las fotos habrán sido utilizadas, simplemente, como fuente externa del recuerdo mismo y como una ayuda para construir detalles del lugar, la época, los personajes, y darle corporeidad a la representación.

Tres beta. Tomando el segundo texto de Steimberg como modelo, intentar recuperar recuerdos infantiles que se relacionen con la enfermedad de seres queridos o la muerte de abuelos o de personas próximas a sus familias (siempre y cuando pueda mantener una distancia con ellos y no les hagan desplegar emociones demasiado fuertes, que dificultan la escritura). Elegir uno de ellos e intentar ficcionalizarlos. Recuerda que la construcción de escenas, la representación de un mundo a partir de detalles, la sujeción a la mirada a la hora de escribir son fundamentales para construir un texto interesante.


Consigna elegida, tres beta:


CUENTA REGRESIVA

Un llamado telefónico. Caminaba por el pasillo con apuro, pero sospechando que el tiempo tenía sus propios planes. Nadie miraba a nadie, cada quien estaba centrado en sus propios latidos; los míos, por su parte, se aceleraban a cada paso. Unos cuantos pasillos hacían dificultoso el encuentro, todos se parecían, solo algún detalle mínimo podía administrar la información necesaria para llegar a destino.

Fue una semana gris, recuerdo que solía pensar que mis emociones podían dirigir el clima y ahora entiendo que un poco de control se ajustaba a mis necesidades. Seguí adelante hasta que un fuerte olor a esterilización me provocó cosquillas en las fosas nasales, distinguí el baño y sin aviso la vejiga se me inflamó. Abrí la puerta y un curioso aparato captó mi atención, era un contenedor plástico adosado a un lado de la mochila con un tubo de goma que llegaba hasta la taza del inodoro, algo así como un dispenser desodorizador. Nunca había visto uno, tampoco me importaba, pero resultó ser una breve distracción. Salí del baño y mojé mi cara. El espejo me adelantaba un enorme vacío. Me reflejé en el piso y pude notar que en cada rincón sobresalía una pulcritud inusual, una señora con un carro pasaba un lampazo y dejaba avisos de “cuidado piso resbaloso”. Otros objetos también fueron paliativo, como esa máquina de golosinas que sufrió múltiples convulsiones en manos de un niño que al parecer se alejó de la vista de su madre. Luego lo vio y con un grito seco reestableció la normalidad del artefacto. Y otra de café con un cartel de “no funciona”, inmediatamente supuse que algún otro muchachito la pudo descomponer. Avancé ideando una emoción, una forma de decir o no decir, intentando prever una reacción, pero nada parecía adecuado y lo inadecuado tampoco se ajustaba al momento, jamás el vacío había estado tan habitado. Llegué. Una tela blanca nos dividía, me detuve un momento, no quise que el tiempo se me adelantara y me masticara. Corrí la cortina y la vi acostada, moviéndose aleatoriamente, intentando estirar su brazo en dirección a dónde me localizaba. Aún puedo recordar su cabeza gris alborotada y el perfume que mamá le roció, pocas veces un aroma me desagradó tanto. En su rostro, las encías centelleaban la luz y los pliegues de los párpados apenas dejaban ver sus ojos grises. ¿Por qué no habla? No puede. ¿Por qué no le trajiste su dentadura? La necesita. No puede. No sabes si no puede porque no probaste. No puede. Me sentía aturdida, desorientada. Mi abuela me extendía su brazo como el único reflejo de su vida. Quedé inmóvil. Vacía. De pronto me encontraba abrazada a su torso semi consciente, la sujeté tanto como pude. Fue una embolia cerebral, dijo mamá.

 


Consigna cuatro Utilizando construcciones nominales que al modo de fotos o momentos detenidos de una escena den cuenta de una historia, relatar cualquiera de estas dos situaciones, cuatro alfa o cuatro beta. (extensión máxima: 1 ½ carillas)

Cuatro alfa. Los preparativos y arreglos de una mujer que va a salir de noche, desde la mirada de su hija pequeña.

Cuatro beta. Una noche de Navidad, con la llegada de alguien disfrazado de Papá Noel para repartir los regalos, desde la mirada de un niño o niña pequeños.


Consigna elegida, cuatro beta:


PAPÁ NO ES

Mamá nerviosa, la tía nerviosa, el tío con el traje puesto y escondido, ¡ya lo sé! Se ríen y preparan la mesa. Que la ensalada rusa, que la de lechuga para Juan, sin mayo para la Elsita y el tomate relleno para el tío Carlos, bue. Una boca, un oído, una mirada de reojo, un susurro y la tía culo p’arriba parando la oreja. Sí, acá estoy, ya lo sé. Las copas lustradas, los platos sobre otros platos más grandes y la lameta cual serpiente entre botella y botella. ¿Lindo? No, ra rí si mo. Mentirosos. ¿Laurita cuentista? No, una amiga y de fierro. En el cole las burlas, ¡no sabe!, ¡no sabe! Y Papá, y la botella de vino y la soda, la copa medio llena o medio vacía, ¡pan! ¡pan!, gordo haragán. Que el salame Cagñoli, o qué sé yo, y el queso con agujeritos, pero solo con pan, ojo. La otra con la panera… ¿polleruda?  pantalonuda. ¿El algodón? El niño desnudo, los reyes caídos, las ovejas masticadas. ¡Manchita afuera! Y el tío con panza de almohadón, no jodan. Ah, pará, regalos. ¡Ma, Papá Noel, Papá Noel!

 


Copyright©Natalia Belén Carballal Nogueira

Octubre, 2022.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.