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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág).


Estimado Felipe:

                    Estoy sentado en mi escritorio dispuesto a contestar sus líneas, es para mí un honor y una gran sorpresa poder aconsejarle en esta etapa. Ser escritor requiere de habilidades, conocimientos y herramientas que le permitirán que su trabajo llegue a buen puerto.

 

La vida nos lleva por innumerables caminos, hoy por ejemplo me pone frente a usted con la humildad que implica el caso, para manifestarle mis apreciaciones ante su pedido. Aquí van mis recomendaciones:

La primera, y diría yo la más importante, sea usted mismo, no deje que nada ni nadie influya en su pensar y en su sentir, sea auténtico y le garantizo la mayor de las satisfacciones, es muy importante tener presente cada vivencia, cada sensación, por más mínima que sea.

La segunda, abra la puerta a la imaginación y permita que todos apreciemos de su arte, no mezquine absolutamente nada, lo trillado déjelo de lado, aburre leer más de lo mismo.

La tercera, deje los egos afuera, de nada sirve creerse superior, se lo recomienda un servidor en base a mi experiencia, los espejos de colores confunden y no permiten ver la realidad, eso déjelo para la fantasía de su escritura, los pies sobre la tierra le aseguran estabilidad.

Conozco su pluma,  sé que nos dejará más que satisfechos y por favor deléiteme con su primera creación, de más está decirle que quien le escribe le brindará su ayuda para cuando lo necesite, no tenga dudas.

Lo esperan nuevos desafíos y aventuras, disfrute cada momento y la recompensa llega, tarde o temprano,  pero llega, la paciencia  como así también la humildad,  son virtudes,  nunca lo olvide.

Le deseo muchos éxitos en este camino que empieza a recorrer, le auguro un futuro brillante.

Lo saluda con afecto.

Héctor Sarde

 


Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.


Tiempo del relato

DESTINO: VIVIR

En mi diario de viajes puse cada detalle, quizás  se me escape algún detalle, pero me devané los sesos para que puedas darte una idea al menos remota de lo que estoy viviendo. Aunque intuyo que por tu falta de sensibilidad jamás llegarás a entender lo que se siente al  caminar sobre la arena descalza o que un rayo de sol te queme la punta de la nariz. Es eso que llaman vida, pero créeme que me siento más que feliz de haber hecho las valijas y dejarte. Intento imaginar tu cara cuando las perchas vacías asomaron en tu placard y no puedo dejar de sonreír.

Por cierto las cuentas están saldadas, te deseo una buena vida, si es que la puedes encontrar por ahí, yo ya me di por despedida de la tuya. Con el mayor de los respetos.

Marcela

 


Tiempo de la cosa contada

UNA LETRA A 

Sentada bajo el árbol, de aspecto cansino, la duquesa se encontraba esperando. Como siempre. Sus servidores ya habían perdido la cuenta del tiempo que pasaba allí. Nunca dijo a quién ni a qué, pero siempre tenía la mirada perdida en el horizonte. Así pasaban sus días. Esperando y esperando… 

El día que su médico decidió llevarla,  su vida se apagó lenta y dolorosamente, al principio dejó de hablar, después de comer y al final de llorar. Y jamás dijo una sola palabra.

Carmen, su ama de llaves, conocía hasta el más profundo de sus secretos, pero sus labios estaban sellados, por más ruegos desesperados que recibió nunca dijo nada. Los hijos de ella llegaron hasta amenazarla, pero su boca era una tumba.

Y una fría tarde de abril su corazón dejó de latir. Cuando se cerró la tapa del cajón,  una rosa blanca quedó sobre él con un sobre que contenía una tarjeta que estaba escrita con tinta de color azul y sólo contenía una letra: A.

Nadie entendió su significado, cuando Carmen terminó de leerla,  levantó la vista y detrás de un árbol lo vio. Sabía que era el último gesto que su duquesa esperaba, con los ojos llorosos se miraron una décima de segundo, Carmen volvió la vista a la ceremonia y Alfred se retiró en silencio.

 


Consigna LN 5 Evoque algún recuerdo, utilice el recurso de analepsis, y redacte una narración base. (1/2 página)


LA VISITA

Después de casi un año y medio de no verla al fin las circunstancias se acomodaron y pude visitarla. Nuestra relación nunca fue de lo más cercana o profunda, pero éramos familia al fin y ella la madre de mi querido padre.

Debo decir que me emocionó verla, que lloré al abrazarla, pues su cara de felicidad era tan grande que me sentí feliz.  Atrás dejé años de indiferencia, puesto que ante mí tenía a una persona mayor, una anciana que me abría su corazón. En su rostro la alegría de verme la iluminaba y su frase me quedó grabada: “Esta noche duermo feliz”.

Me besó las manos y repitió hasta el cansancio lo contenta que estaba. Tímidamente le regalé un budín, ella se desvivía por las cosas ricas  y sentí que  regalarle algo hecho por mí era importante, y lo fue, tanto para mí como para ella.

Pasaron un par de meses y no pude volver a verla. Se fue apagando como una velita y una fría tarde de julio su corazón dejo de latir. La lloré mucho, la sentí mucho más  de lo que me imaginé y en el fondo pude ver  que  aquella tarde y aquel budín tuvieron un significado mayor,  que las diferencias quedaron atrás y que tanto mi alma como la suya están en paz.

 


Consigna LN 6 Escriba un relato en que la narración base sea breve y la analepsis extensa. (1/2 página)


DETRÁS DE LAS CORTINAS

Su mirada esconde un secreto oscuro. Hurgando en su interior puedo verlo, pero algo le impide sacarlo a la luz. Mil veces me pregunto cómo hacer para que con un par de preguntas se suelte y las palabras salgan a la luz. Mis años de experiencia están en juego, mi capacidad profesional está en juego, esto se convirtió en un desafío y no soy de aquellos a los que le gusta perder.

Otro lunes y otra sesión. Llegó puntualmente a las doce, ese día me dije que no dejaría que se me escapara. La invité a sentarse y después del tercer café la llevé entre frase y frase a ese fatal momento. Sus ojos intensos se llenaron de lágrimas, el miedo la azotaba y yo necesitaba saber si había visto “todo”. Y así fue. Cantó como un lorito.

“Yo no sabía, no entendía nada, mi madre tirada en el suelo en un inmenso charco de sangre y yo escondida detrás de las cortinas, vi la sombra detrás de la ventana, y los pasos firmes que se alejaban  y me quedé paralizada, casi sin aire, como si una fuerza ajena me afirmara al suelo, creo que ni siquiera respiraba por miedo a ser descubierta. La cortina se corrió y no recuerdo nada más, es todo muy confuso”.

Limpié mis anteojos con un pañuelo y la miré. No le creía una sola palabra, aquella chica ocultaba algo más, pero por esta vez ya había avanzado bastante. Antes de dar por finalizada la sesión, la miré un segundo,  se veía perturbada, necesitaba desestabilizarla y le pregunté: ¿Por qué la mataste?

Nos vemos el próximo martes.

 


Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 página)


UNA GRAN DECISIÓN

La iglesia del convento se imponía con gran majestuosidad. Candela avanzaba por el pasillo central tomando nerviosa el brazo de su amado padre, a quien sabía que no vería por mucho tiempo, pues la decisión que tomaba implicaba sacrificarlo a él también. Cerró unos segundos los ojos y de repente se vio pequeña corriendo en el campo, libre como una mariposa, con el sol calentando sus músculos, hacia sus brazos protectores, abrazándolo fuerte.

“¿Quién pudiera volver  a ese mismísimo instante?”, pensaba. Un pliegue de la alfombra la hizo trastabillar y la realidad apareció como un rayo. No quería que se acabara el recorrido, intentaba sonreír, pero los músculos de su cara estaban agarrotados, llenos de pánico.

Lo vio al pie del altar, realmente deseó que todo fuera diferente, había en sus ojos el rastro del muchacho amable que la conquistó aquella tarde en el parque, cuando accidentalmente cayó al estanque y fue el único que acudió en su ayuda.

¿Cómo no perder la cabeza cuando esos ojos grises la miraron con tanta dulzura? El flechazo fue instantáneo. Niña tonta.

Subió el último escalón y extendió su brazo para tomar su mano. Los guantes blancos no dejaban pasar la humedad de la transpiración. En ese momento sintió como si la reja de una cárcel se cerrara alrededor de sus dedos. Ella  caminó hacia el abismo. Sólo Dios sabía del sacrificio que estaba haciendo.

Pero algo sucedió, y en el preciso instante en que el sacerdote hizo la  ritual pregunta, una descomunal fuerza emergió de sus entrañas, sus labios se separaron y un agudo grito retumbó en la iglesia: ¡No!

Dio media vuelta y corrió con todas sus fuerzas ante la atónita mirada de los allí presente. Las lágrimas se agolpaban y salían con furia y por un momento era la pequeña niña corriendo libre por el campo, los zapatos golpeaban fuerte contra el   adoquinado de la calle. La suerte estaba echada, ahora era el momento de decidir hacia dónde enfocar el rumbo de su vida. No tenía idea hacia dónde dirigirse, no era el momento de dar explicaciones, más adelante y con la cabeza fría hablaría.

 


Consigna LN 8 Escriba un relato combinando analepsis y prolepsis. (1 página)


SECRETO DOLOROSO

—¡Calla! —dijo Luz mientras se tapaba la cara con las manos.

—No quiero —la mirada de Alan era fría que daba miedo.

—Mejor desaparece de mi vida —las lágrimas anegaban sus ojos con una mezcla de angustia y desesperación.

—No te tengo miedo —amenazó.

-¿Es que te has vuelto loco? —No daba crédito a ese cambio de actitud.

—Loco, pero no tonto —dijo Alan.

—Me voy yo, entonces —Luz juntó sus cosas y se dirigió hacia la puerta.

—Hablaré con tu hermana —Y la vio frenar la mano en el picaporte.

—Ni se te ocurra —dijo sin mirarlo.

-¿Ahora quieres darme órdenes?

Y de un portazo salió echando humo por las orejas. Alan estaba furioso. Romper el compromiso justo una semana antes de la boda. Sería un bochorno insoportable.

Luz no le contó que sabía la verdad sobre él y Micaela. La muy zorra no podía quedarse callada y a los cuatro vientos ventiló su aventura con él sin saber que Luz estaba detrás de las cortinas del probador contiguo.

Pero amenazar con contarle a su hermana era demasiado. Bastante había sufrido ya con su enfermedad como para recibir semejante noticia. La idea del casamiento le había llenado sus momentos de ilusiones y por unos segundos las dolencias quedaban atrás. Sólo pensar en que la haría sufrir le rompía el corazón aún más de lo que lo tenía.  La tristeza  la oscureció  hasta hacer desaparecer la línea de la cordura. Por momentos se engañaba a sí misma pensando que era un mal sueño, pero algo debía hacer, eso estaba segura. Debía planear una buena venganza, para los dos, algo que jamás en su vida se pudieran imaginar. Sólo era cuestión de tiempo, poner cada pieza en su lugar y sentarse a esperar.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)


ERROR DE CÁLCULO

“Bueno,  es sencillo, le digo la verdad y listo, al fin y al cabo son cosas que se arreglan, un desliz lo comete cualquiera, fue un error de cálculo, pero sé que se va a enojar. Tengo cuarenta y cinco minutos para calmarme y decirle algo convincente y que no se enoje. En la mano derecha ya no me quedan uñas. Respiro.  Uno, dos, tres, cuatro. Pero esta estúpida taquicardia que vuelve.         Porque ya sé lo que va a pasar, me espera un discurso de las dimensiones del auto, que si no veo lo que tengo delante de la trompa, que si no calculo que  por ahí no pasa y lo peor de todo que el seguro no lo cubre.

Pero si esa endemoniada camioneta no hubiera estado mal parada yo hubiera pasado por delante sin rozar el auto de punta a punta. En fin aquí vamos.

Respiro uno, dos, tres, cuatro. ¡Ups!,  se está agarrando la cabeza. Y aquí viene”.

 


Consigna LN 10 Escriba un nuevo texto en el que el narrador reproduce enunciados ajenos. (Máx. ½ pág.)


CARTA IMAGINARIA 

“No sé qué hora es, escucho la puerta que se abre despacio, tus pasos son inconfundibles. Y ahí estás,  hijo, parado en la puerta. Se me acelera el corazón de la alegría, llevo un rato largo esperando, la enfermera se retiró a la cocina y aquí quedé, en la soledad de mi cuarto, con lo único que me tengo a mano, el pensamiento. Estos momentos son sólo nuestros. No quiero a nadie alrededor controlando el suero.

Siento cuando tu mano me sostiene, antes eran las regordetas de un niño travieso y de pelo enrulado, que hoy son las de un hombre, seguro de sí mismo, pero con ese no sé qué que te hace tan especial.  Puedo sentir esa energía que emana de vos, si supieras las ganas de darte un abrazo que tengo, de lo orgulloso que estoy de vos.

Me contás todo lo que hiciste, la rutina en la oficina, la clase de box y hasta una novedad: te estás enamorando ¡Qué felicidad!

Sé que tenés miedo, lo siento en tu voz cuando me lees, pero me permito por un minuto irme a través de esa historia que con tanto esmero recitas y me voy a esos lugares que tantas alegrías me dieron. Las montañas, el sonido del río, la brisa en la cara, tu madre caminando descalza en la arena, me vienen tantas cosas a la mente.

Me viene un acceso de tos, ahora me doy cuenta de lo malo que hice al fumar tanto tiempo. La realidad me devuelve como un latigazo, intento poner la mejor cara, pero sufro y me duele. El delgado hilo que me sostiene se va a cortar, cada uno de mis sentidos me lo notifica, intento no prestarles atención, pero es inevitable.

Ojalá recuerdes cada uno de los momentos vividos, de cuando aprendiste a andar en bicicleta o cuando me incendiaste el cuarto del fondo. Sé que fui duro muchas veces, pero en honor a la verdad, el resultado fue más que satisfactorio.

Mi cuerpo se despide, pero mi alma no, te miro y te juro que nunca te voy a dejar, que cuando esté allá, desde arriba, te voy a cuidar. Como lo hice desde el mejor día de mi vida, cuando tu madre te puso en mis brazos, tan pequeño e indefenso. Perfecto.

Dios te estoy esperando, agradezco cada instante de mi existencia, creo que estoy listo, pero por favor que él esté presente, su rostro es lo único y lo último que me quiero llevar”.

 

 


Copyright©Bárbara Britos

Diciembre, 2021.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor