Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo V Oralidad y escritura

Consigna doce beta Seguir los siguientes pasos y elaborar un relato tal como se indica en el punto “d”.  

a. Seleccionar uno de estos personajes:  

-un compadrito de principios de siglo,  

-una señora burguesa perteneciente a la alta sociedad,  

-un inmigrante de origen europeo, latinoamericano u oriental,  

-un nuevo rico con escasa cultura,  

-un villero,  

-un delincuente perteneciente a las clases populares,

-un carnicero,  

-un adolescente perteneciente a alguna “tribu” urbana,  

-cualquier personaje cuya voz sea la vía de entrada a una determinada clase social, partido político o subcultura.

 

 

b. Construir su perfil a través de la elaboración de una ficha donde figuren todos sus datos personales como así también costumbres, gustos, características.


c. Convertir a este personaje en el narrador de una historia, cuyo origen puede ser alguna anécdota, un texto literario, una película, una noticia, e insertarlo en una situación comunicativa en la cual sea verosímil su discurso.  

Ejemplos: un futbolista va al psicoanalista y refiere algo que le pasó; un carnicero hace la denuncia de un asalto del que fuera víctima ante un policía de la seccional de su barrio; una mujer perteneciente a la alta sociedad les explica a sus nietos cómo es la gente pobre, usando todos los estereotipos a través de los cuales su clase social mira a los diferentes.


d. Con todo lo anterior, escribir un relato que tenga una extensión de 2 1/2 carillas.


UN MAL DÍA

No ha sio un buen día pa’ mí.

Ando de capa caída. Primero rompo el jarrón, ese grande qu’ estaba nel comedor y parece que la Señora apreciaba mucho porque se puso colorada, apretó fuerte lo labio y se le hincharon la vena del cuello. Pero… no me dijo nada. Yo calladita, calladita, junté lo pedacito y seguí trabajando. Al rato, yostaba lampaceando el cuarto de la niña Emilia, viene y me dice:

-Terminá rápido, tratá de no romper nada más, y vení te espero en el salón.

Uy, me dije, tamo nel horno, la mano viene pesada.

En el año que llevo trabajando pa’ ella do vece hablamo nel salón. Cuando fue lentrevista pa’ dentrar, que era la primera vé que vi esa casa por dentro y se me hizo un palacio de una reina, con esa escalera, y esa lámpara colgando del techo aaalto. Y má despué, el día que se perdió la pulsera de oro de la Señora y no reunió a la niñera, a la cocinera y a mí pa’ preguntarno si la habíamo encontrao. Tábamo la tre renerviosa. Fue de lo má chocante. Era como que no acusaba a la tre de haber choriao la pulsera. Y Marta, la cocinera, terminó llorando a moco tendido. La pulsera apareció al otro día nel auto de la Señora. Pero, a la semana, derrepente, la despidió a la cocinera.

De ahí yo tuve que cociná también. Por má que le dije:

-Señora, yo sé cociná sencillito nomá, capá al señor no le gusta.

Pero no le importó y desde entonce limpio, lavo y cocino.

El Juan me dijo que eso es má sueldo, que pa’ eso hay leye. Yo pensé que, si es como dice el Juan, má que seguro la Señora va agarrá, me va a llamál salón y me va decí que me aumenta como marca la ley.

Me cansé de esperá. Y como no me animé a encarala, seguí cobrando lo mismo.

Por eso hoy, cuando me dijo vení al salón, pensé: tanto esperá que me llame al salón ¿y ahora? Rogué que fuera pa´ pedime que me quede hasta má tarde, o también podía ser pa’ que trabaje el domingo porque tiene invitao, o pa’ que vuelva a limpiá l’espejo grande…. Pero no. En frío nomá, me lo largó: que mañana no vaya a trabajá, qu’ está pasando por un mal momento, que la plata no le alcanza, que si todo mejora me va a volvé a llamá. Ahí supe lo qués un balde de agua fría. Se me estrujó el corazón. Se me cerró la garganta. Y un sudor helao me bajó por la espalda. Pero junté fuerza, respiré hondo y con la poca voz que me salió le pregunté:

-Señora, ¿y el sueldo?

-Va por el jarrón que rompiste -me cortó en seco.

No ha sio un buen día pa’ mí.

Nunca ante me había hablado así, tan cortante, tan enojada. Cuando recién empecé a trabajá pa’ ella se me hizo rechura y le agradecí a Diosito porque por fin tenía una patrona buena. Al tiempito me regaló do blusa y una pollera qu’ ella no usaba. Toda ropa cara tenía. Me acuerdo qu’ el Juan me había dicho qu’ eso era limosna pa’ ella. Eso no es por buena, así lava su pecao. Pero a mí me parecía que no tenía obligación, que lo hacía porque era una buena cristiana, un alma caritativa, como decía el cura Pedro, misericordiosa.

Y con esto pensare junté mi petate y me fui yendo a tomá el coletivo.

No ha sío un buen día pa’ mí.

Bueno tranqui, a tomarseló con soda. Vamo a tené que ajustá el bolsillo  hasta que consiga otro trabajo, y de última, lo vamo de vuelta al pago, a trabajá con el tata, nel campo siempre podemo criá gallina y cuchi y chivo. Y el tata se va poné contento… pero el Juan no va queré.

Pa’ completá mi día ahora falta qu’ el coletivo no pare. Y ta jodida la calor. Tengo que llegá a la casa ante qu’ el Juan se vaya a la noturna. Mi Juan nunca va tarde a l’escuela. El quiere terminá la primaria pa’ conseguí mejore changa y progresá.

No ha sío un buen día pa’ mí.

Quiero contale lo que me pasó hoy, por má que ya sé lo que me va a decí. Él me lo había adelantao, toda la patrona son lo mismo, no l’ importa si va a trabajá enferma, si no le faltá ni un día, si hacé bien la cosa… y pior son la ricachona de zona norte. ¡Vo todavía cré en la gente! Eso me va a decí. Y yo qué le vuá explicá, queé una buena persona, que parece qu’ el marido la dejó, y encima tuvo que cerrá la butic, y  me da lástima porque, te vua decí una cosa qu’ é muy cierta… ella no sabe ser pobre. Nosotro le llevamo ventaja. ¡Nosotro sí sabemo!

 


Copyright©María Lapasset

Noviembre, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.