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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo II Adecuación, coherencia y cohesión

Consigna A 2 Escriba un diálogo en el que un grupo de hombres use un argot carcelario. (1/2 página)


LA GAVILLA


—Hola, Moco, te aviso que hoy nos juntamos el Abrojo, el Mugre y el Pastor en la esquina del bar del Rulo.

—Dale, Jesusito, dejate de joder no empecemos con esas, si primero arrugan y después se van al mazo.

—Esta vez no, está todo planeado, no faltés, mirá que esta vuelta no vamos al pedo, tenemos que repartirnos el laburo y arreglar los detalles. El Pastor lo tiene todo armado, sabés que ese tiene el mate grande. No faltés, mirá que si no se arma quilombo, y no hablés con nadie.

La tarde pinta gris y opaca, un cielo cubierto de nubes cubre el espacio y unos extraños personajes irrumpen sin permiso en la quietud del paisaje. Son cinco amigos que han planeado el encuentro y se encaminan hasta una guarida adonde llevan birras, pastillas y fasos.

—Fieras, ¿cómo andan? Parece que tenemos un curro interesante —dice Jesusito.

—Mirá que los pibes chorros ya están inventados, nosotros somos unos guachines y apenas tenemos unos fierros viejos, que ni siquiera creo que los sabemos usar —dice el Abrojo.

—Esta mañana le dije a Jesusito que siempre estamos dando vueltas, que falta uno, que el otro está rejugado, que el otro está refichado y nunca salimos de bondi, al final somos unos cagones —dice el Moco.

—Yo hoy me afané unas yantas de un pibito que venía en bicicleta y salí corriendo a mil porque de repente vi la lancha que venía olfateando —acota el Mugre.

—Miren —dice el Pastor—. En el super a la noche hay menos gente y hay un solo guardia, el Abrojo se queda de campana con el auto puesto en marcha, nosotros cuatro entramos enfierrados con las caras tapadas y les gritamos: todos abajo. No hay que quitarle los ojos de encima al botón y sacarle el fierro no bien entremos, de eso se encarga el Mugre que es el que está más entrenado. Ese día no nos piremos de merca, miren que el afano viene pesado y en esta vamos a estar más que pegados, hasta las manos. Yo creo que el Moco y yo tenemos que encargarnos de las minas que están en las cajas y no dejar ni un mango.

—Yo me ocupo de los clientes, los hago poner a todos boca abajo en el piso, que no se muevan sino son boleta, —agrega Jesusito.

—Tenemos que hacer todo rápido, si llega a caer la yuta en el momento, salimos de raje por la parte de atrás y el Abrojo sale arando a buscarnos por la otra puerta, pensemos que ninguno quiere quedarse guardado, ni terminar siendo un fiambre, somos chorros, pero no queremos quemar a nadie, si la cosa se pone fiera, nos tomamos el palo, no nos olvidemos del Basura que hace tres años que es tumbero, —dice el Pastor.

Las sombras van cayendo en las caras de los compinches, ya han armado su plan, se respira un clima enrarecido, mezcla de hierba, humo y alcohol flotando entre los cinco. Suena como un aviso la sirena de la cana, ellos están alertados y hacen un juramento: “si pintan los ratis, sacamos los fierros”.

 


Consigna A 4 Escriba un texto en el que use los siguientes conectores: para empezar; en segundo lugar; en fin. (Máx. ½ pág.)


ADELA


Esa mañana, la Sra. Delfina, estaba esperando a su nueva empleada que le habían recomendado especialmente para dejar la casa impecable como a ella le gustaba, se celebrarían sus bodas de plata y para ello estaba organizando una reunión íntima con familiares y amigos cercanos. Para empezar, se había levantado más temprano que lo habitual para tener todo bajo control. El evento sería dentro de tres días, pero en estas situaciones el tiempo corre muy rápido y eran muchos los detalles a tener en cuenta. Sonó el timbre, abrió la puerta y recibió a la nueva mucama. Antes que nada, le preguntó su nombre a lo que respondió: —Adela. Seguidamente iniciaron un recorrido por toda la vivienda dándole indicaciones precisas de aquello que debía hacer. En segundo lugar, la acompañó a la cocina y le mostró dónde se guardaban todos los enseres de limpieza. A continuación, Adela comenzó a organizar su tarea, buscó el balde, el cepillo y el trapo de piso, el secador, las rejillas y los productos con los que iba a iniciar el trabajo. Después se colocó los guantes y una vez ya organizado todo su material de aseo comenzó la limpieza, que como le había dicho la patrona debía ser profunda y completa. Disponía de tres días para realizarla, todo estaba muy prolijo y no había secretos para Adela, ya que desde muy chica había empezado a trabajar. Se la notaba tranquila, segura en su quehacer, con una cierta mueca de felicidad, ya que con lo ganado le iba a poder comprar un regalo a su hijito que hacía tiempo le venía pidiendo. En fin, todo estaba marchando, Delfina se dedicaba a organizar el material de decoración para la fiesta, mientras Adela iba terminando su jornada laboral. Por último, se despiden hasta el otro día donde se volvería a reiniciar su tarea y así finalmente dejar la casa resplandeciente para el gran festejo.

 


Consigna A 10 Escriba un texto en el que pueda reemplazar los adjetivos, (máx.1/2 pág.). Entre paréntesis escriba los que considere más apropiados, sin alterar el sentido. Ej.:”Era invariable (constante) la hora de la cena uno a uno cumplíamos el rito de sentarnos a la mesa sin explorar demasiado cuál era el lugar más adecuado  (apropiado, acertado).


TENTADOS DE RISA

A mis tres hijos, los cuales hicieron que

nuestra casa sonara como una batería,

con sus voces, risas y peleas.

A las ocho y media de la noche, la familia se preparaba para cenar como todos los días, la mesa estaba lista y los tres hermanos repetían casi en forma usual (corriente) la misma situación, para ellos divertida (graciosa, entretenida) pero para los padres resultaba casi una pesadilla. Era solo sentarse y empezar a las carcajadas ruidosas (estrepitosas, estridentes) y no paraban de reír en ningún momento. Al mismo tiempo, el hijo del medio, que en realidad era el que fomentaba la situación caótica (desordenada), inventaba más motivos para desequilibrar el momento del encuentro familiar, por ejemplo consumía en forma compulsiva (apremiante) grandes cantidades de líquido, por lo cual nunca alcanzaban las jarras de agua o jugo que se preparaban, hasta que un día la madre cansada (agotada, fatigada) de renegar con el tema puso arriba de la mesa un balde con agua y una manguera para que de una vez por todas concluyera con esa cuestión, digamos una lección bien práctica. Pero los traviesos (revoltosos, bulliciosos) hermanos no aflojaban e insistían con sus risotadas alocadas (atolondradas) haciendo levantar el mal humor (enfado, enojo) de la madre en forma especial (particular, singular), pero cuando se llegaba a ese pico, ya con la tormenta desatada (acelerada, sin freno) los hijos hacían mutis porque sabían que había terminado el juego. Esos chicos crecieron y sus risas contagiosas (pegadizas) dejaron lugar a largas (extensas) conversaciones, pero de vez en cuando se escapaba una carcajada que venía trotando por el aire desde un tiempo pasado (lejano).

 


Copyright©Stella Maris Pardo

Noviembre, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.