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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


CARTA A MI NIETO

Mi querido Fran:

Quiero trasmitirte algunas cuestiones referidas a la escritura literaria, ya que muchas veces hemos tratado este tema y ha sido motivo de charlas e intercambios. Te agradezco que leas mis textos y que me llames cada vez que terminás de hacerlo para comentar y analizar lo leído. Percibo tu interés y también capto tu marcada inclinación por la escritura, ya que ha quedado evidenciado en la forma en que preguntás por los diferentes temas que van surgiendo a medida que va creciendo tu conocimiento. Muchas veces querés saber cómo hago para escribir, en qué me inspiro; te veo atraído y no te puedo negar que siento un gran orgullo que tengas esta inclinación hacia las letras. Antes que nada, te diré que estás descubriendo la literatura al mismo tiempo que te vas descubriendo a vos mismo, este es un buen inicio, ir viéndote y conociéndote y así poder contar tus pensamientos, tus ideas y expresarlo en palabras.

En principio, te recomendaría leer a los grandes maestros, jugá con el mejor, esforzate en comprender, preguntá, investigá, permitite dudar, enojate con los autores cuando no los comprendas del todo o cuando disientas con sus puntos de vista, date esos espacios. La literatura es esto: disfrute y sufrimiento, pero el placer que vas a descubrir en el trayecto te hará una persona completa y más rica.

La vocación y el interés son importantes, pero el trabajo constante, la perseverancia y el esfuerzo son fundamentales para convertir ese deseo en un oficio o en un arte.

Quiero que pienses y profundices el concepto amplio de qué es ser escritor y qué lleva a elegir ese trayecto. La idea es darte algunas claves que a mí me llevaron mucho tiempo descubrirlas, otras te llegarán a medida que vaya avanzando el tiempo.

Nunca pongas al desnudo los sentimientos, que sean los personajes los que los demuestren y que sea el lector el que los vaya descubriendo.

Recurre a la sencillez, no quieras impactar con un lenguaje rebuscado, da con cuidado tus primeros pasos.

Escribe la historia que se te ocurra, que tengas en tu mente, puede ser cercana a vos, lejana, vivida o soñada, pero trata de que sea creíble, que el lector la crea, la sienta propia, trata de seleccionar esas ideas, que a veces pueden ser muchas, es imposible contar todo de una sola vez.

Trata de ser original en la forma de contar, busca un punto de vista diferente, es difícil, pero no imposible.

En las historias todo tiene que encajar, nada debe faltar, ni nada debe sobrar.

Y en un momento te toca seleccionar, tachar, agregar, quitar, pero para eso dejá reposar el escrito y luego recién elegí qué es lo mejor para tu relato.

Por último, descubrimos que la magia de las palabras siempre son una buena compañía, y podrás recurrir a ellas en cada momento de tu vida, y más de una vez te ayudarán y serán tus aliadas.

No queda cerrado el tema acá, seguiremos comunicándonos en este ida y vuelta de la lectura y estoy segura de que de ser tu deseo lograrás manejarte con éxito en el campo literario.

Con todo mi cariño.

Iaia.

 

 

Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 página)


HUELLA DE SILENCIO Y CENIZA

Llega la noche, me sorprende mi quietud, la estoy esperando, la siento a mi lado, se acerca y se aleja, me llama y me deja, me acaricia y se fuga veloz. Siento su soplo, su aliento me empuja.

Mis pasos sacuden la tierra, el polvo ronda en el aire, detengo la mirada en esa vieja rama, una túnica cubierta de estrellas azules suelta sus destellos a mi alrededor, me cubre, me indaga, me escondo en la sombra, sueño mis sueños, me dejo llevar por el tiempo descolorido y ausente del hoy. Viajo por las nubes, me quiero acercar al silencio que no deja huellas, respiro la oscuridad, existo pero no soy yo, estoy clavado en la cruz de madera, quiero bajar, caminar por los escombros, rendirme a Dios, huir de mi muerte, pero no vivir en la niebla, quiero respirar la esencia de mi propia vida, succionar mi propia sangre para volver a nacer y renacer de mi propia muerte anticipada, misteriosa, profunda, diabólica, hundirme en las cenizas de todos los muertos, deambular por la hierba que cubra mi tumba.

Mi cuerpo me pesa, mi voz se esconde en el laberinto de mis entrañas, se ahoga en el espacio profundo donde se encuentran el dolor, la risa y el llanto.

Cuando recen mi réquiem, habré liberado mi alma, la luz perpetua me acompañará, ya no sabré de soledades, ni de esperas inhóspitas, tu piedad, Dios, me iluminará.

La higuera me invita, la cuerda me desafía, es un juego siniestro, huelo la noche empapada de asombro, unas gotas dolorosas ruedan por mi cara, me sacuden y me alertan. Se termina el tiempo de espera, se destruye la armonía de la vida que huidiza, áspera y fugaz pasó a mi lado solo dejando su tenue presencia.

Cincelo mi propia muerte, no aprendí a morir viviendo, solo los santos saben concebir una muerte entusiasta. La rama me espera, inicio el ritual, la bruma me envuelve.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)


EN EL UMBRAL DE LA NOCHE

A la misma hora todas las noches ella me espera, ya mi cuerpo se prepara para reanudar esa pelea, alguien vencerá. Me pongo el pijama azul que me protege y me cubre de los espantos de la noche, no me deja al desamparo, cubre mi piel, me separa de mis pesadillas. Me acerco a la cama, corro la manta y la sábana, me siento, subo las piernas, estiro todo mi cuerpo sobre el colchón y apoyo la cabeza sobre la amable almohada. Mi mente queda callada, quieta, expectante. Escucho a lo lejos el rumor del tren como acompañando mi despedida del día. Van pasando los minutos, mis ojos recorren las sombras y las luces del cuarto, la ventana abierta se golpea, su ruido me altera, entre las hendijas de la persiana pasa una luz intrusa, se escabulle y se adueña del espacio. Un zumbido entra sin permiso, molesta mi oído, es un mosquito tenaz que no deja de rondar, trato de espantarlo, pero no logro que abandone su intento de fatigarme. Doy vueltas en la cama, voy girando intranquila, mi piel se va poniendo húmeda, pegajosa, las sábanas se enredan entre mi cuerpo, me sujeto del pantalón piyama para darme vuelta, saco una mano de la cama entre la pesada y tibia frazada e intento calmar mi sed, me acerco un vaso de agua que reposa esperando cerca de mí, tengo la garganta seca, árida, me ahogo, siento que mi pecho vibra como un resorte, me tomo el pulso, el miedo se enciende, se instala y me hunde de nuevo en un eterno delirio, vuelvo a perder, ya no soy mi dueña, alguien se apropió de mí. La oscuridad feroz vuelve a dar vueltas a mi alrededor. Los fantasmas me interrogan, me desvisten, me duermo entre sus monstruos, la noche, mi enemiga, me da la bienvenida y el silencio me envuelve en su fría telaraña.

 


Consigna LN 10 Escriba un nuevo texto en el que el narrador reproduce enunciados ajenos. (Máx. ½ pág.)


UN ADIÓS

Había llegado el día: seis de la tarde en el Café de la Paix. Una llovizna grisácea y poco gentil se deslizaba por las figuras opacas, que iban transitando las tímidas calles empedradas. En esta tarde bañada de silencio, de miedo anticipado, ellos se encontraban para acallar una historia. Entre los dos había algo, una desdicha, una nostalgia.

Él le acercó la silla, ella se sentó y pidió un café, él encendió un cigarrillo que quedó pensativo en su mano, le dijo que la amaba, que todo su ser se había preparado para recibirla y que no podía imaginarse un después sin ella. Le dijo que existía todavía el escalofrío y la vibración dentro suyo, y que esos días que habían estado unidos, permanecían en su vida, a pesar de las horas deshilachadas, desdibujadas, tibias, agonizantes, que hacían presagiar una penumbra que venía filtrándose y se escabullía y se adhería a su cuerpo.

Ella dijo que había llegado el fin, que había elegido no sufrir, que cada día iba muriendo y que su respiración se hacía cada vez más débil, que tenía miedo de vivir a su lado, que él la dominaba con su fuerza dibujada, que no podía ser feliz. Él le imploró, intentó el camino de la seducción, pero ella se mostró segura al deseo de no volver a padecer, que no lo intentara más, que ya no quería revivir el dolor.

A él se lo veía alterado, su cara se multiplicaba a través de los espejos del café. Con la mirada oscura, aguda, perversa, dijo que antes que no fuera suya prefería perderla, mientras, la tarde se iba despidiendo con una melancólica tristeza.

Fueron solo unos segundos, su mano se volvió hacia ella, se escucharon dos disparos junto a la palabra adiós, que resonaron en el espanto del tiempo acabado.

 


Copyright©Stella Maris Pardo

Octubre, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.