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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 3 Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y Eugene Grandet (H. de Balzac) y transcríbalos. (…) Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).


RECIÉN LLEGADA

(…) Apenas entró al salón de costura todas se dieron cuenta de  que era viuda o desengañada de algún amor. Colgaban de su cuello dos medias medallas de esas que se entregan para fijar el compromiso. Tenía la mirada cristalina de las que sufren en silencio y los ojos enrojecidos de tantas lágrimas. Era lavandera, tenía unas manos grandes y rugosas, que enredando  los dedos a la altura de su pubis expresaban  nerviosismo. De vez en cuando se acomodaba el pelo detrás de las orejas. Parecía que lo hacía para oír mejor a la madre superiora que le designaba un lugar entre las recién llegadas. Miraba al piso en señal de respeto por la voz susurrada de la monja y casi podía ver su rostro reflejado en los mosaicos lustrados de la sala.  Pasó hasta su lugar como adherida a la pared, tratando de que su presencia sea invisible. Era muy delgada, tenía esa expresión que se les nota a los enfermos, de un dolor no confeso.  Algunas levantaban la vista del trabajo y, con una mirada apremiante a la falda, le recordaban que le asomaba tímida la puntilla de la enagua. Ella apenas distinguió en esa primera vez que el salón era grande, y  que al fondo había una imagen de la virgen con los ojos parecidos a los suyos, en un altarcito rodeado de flores frescas. Tampoco supo que ese sería el lugar al que tendría que ir cada tarde durante veinte años.

 

EL MISERABLE

Don García había estado detrás del mostrador del almacén desde que se tenga memoria en el barrio. Nadie conocía su nombre y creen que hasta su mamá lo llamaba así por el apellido: García. Era lo que se dice un tacaño, un sujeto que jamás se permitió comer más jamón que el que quedaba pegado al hueso y no se podía vender, o del que al mate solo le desechaba la mitad de la yerba lavada y apenas si cambiaba la de arriba cuando se veía obligado a compartirlo.

Él decía que la mejor herencia que había recibido de sus padres era ese almacén de ramos generales. De los ramos generales solo quedaban algunas riendas de cuero llenas de telarañas en un rincón y unos botellones en los que se cargaba querosén cuando no había garrafas. La gente ya no lo prefería porque la mugre del lugar era la misma por años. Las paredes con los ladrillos a la vista guardaban entre los recovecos un sin número de pequeños insectos. Las cortinas de metal despintadas, que a diario subía y bajaba con una cadena engrasada, estaban oxidadas y chirriaban. Los vecinos de toda la cuadra  se informaban de la hora, porque Don García siempre abrió a las ocho y cerró a las nueve de la noche.  Ese lugar eternamente oscuro dejaba ver  entre tinieblas la presencia del viejo. Entre latas vencidas y paquetes de harina, él era  casi un espectro en custodia. Leía el diario de los viejos que le traía el petiso Quiróz para envolver los huevos por docenas, con unos lentes arreglados con poxipol apoyados en el puente de la nariz que le hacían notar más la uniceja cuando levantaba los ojos para mirar al que ingresaba.

La luz del sol entraba con dificultad por las ventanas, a causa de la tierra pegada en los vidrios. “La electricidad es para los ricos”, decía, solo después de las seis de la tarde, en invierno, una lánguida luz amarilla dejaba ver que el negocio estaba abierto. Don García siempre estuvo solo. No confiaba en nadie y no quería a nadie. El único perro que tuvo lo había heredado de su madre y le dio de comer cuando ella murió. Los vecinos que sacaban fiado sabían que tenía mucho dinero en el banco y que en su casa guardaba unos títulos de la familia, pero era miserable. Eso se hereda, decían todos, como el color de los ojos.

 


Consigna LN 6 Escriba un relato en que la narración base sea breve y la analepsis extensa. (1/2 página)


LOS CHICOS DEL BARRIO

El gato era de raza. Tenía su nombre en un cartelito puesto  en el collar y  cada mes iba a la veterinaria para que lo vacunen. Lo que se dice: gato fino. Igual que la familia.

El gato no tenía la culpa. La familia, sí. Porque cuando salían con el auto los días de lluvia no alcanzaban a nadie hasta la escuela, aunque tenían lugar. Además, la hija mayor cuando cumplió los quince hizo que vinieran todos los del club de tenis y a las chicas de la cuadra ni siquiera les guardó un souvenir. Y ¿cuándo festejaron el aniversario de casados? Esa sí que fue difícil de digerir. Habían alquilado el salón de los Álzaga y a la única que llevaron fue a la señora del petiso Quiróz, para que mantenga limpios los baños. Nadie estuvo ahí. Algunos espiaron desde el alambrado de atrás.

Pero lo más grave fue  cuando necesitaron sangre grupo cero negativo.  El Pablo fue y se ofreció, porque todos saben en el barrio que él y el hijo del abogado son cero negativo.

Por eso no se aguantaron cuando la mujer del abogado no frenó y aplastó al Colita. No bajó para mirar si estaba muerto o vivo. Los chicos del barrio hicieron una ronda alrededor del perro para ver como se iba muriendo. Eso no está bien.

Entonces fueron y le hicieron cagar el gato.

 


Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 página)


EL FRÍO

Esperaban con ansias la primavera. Esos días de solcito en el fondo cuando los platines de lechuga empiezan a verdear y no se precisa tanta leña adentro. Eso deseaban, porque ahora el invierno los había recluido al lado del fogón y el olor a humo, a veces, no se aguantaba. Dormían todos los hermanitos juntos en la misma cama y en la misma  pieza donde apiladas las bolsas de cebollas también esperaban salir del encierro. Para que no se congelen era necesario guardarlas. Afuera resistían mejor las papas. Además estaba la humedad. La humedad hace que todo parezca más frío, más difícil. Como ir a bombear agua y traer a las chivas. El frío pone angustia en las caras tirantes y parece que las resecara más todavía. Pone los agujeros de la nariz rosados y sabañones en las orejas y en los dedos de los pies. Esos que dicen que la nieve es hermosa es porque nunca la vieron de cerca.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)


LA CULPA

La culpa me va a acompañar para siempre. Debería haberle dicho lo que pensaba, lo que sentía, lo que me parecía, pero no, no se lo dije, y se fue. Me abrazó y se fue. Cada vez que veo una nena así como esa que pasó recién en la bici, me acuerdo. ¿Por qué no pude hablarle o decirle que eso no le convenía? Tan chica que era, tan frágil. Yo siempre la vi como una nena, pero era una mujer hecha y derecha. Entonces se fue, ni siquiera me preguntó si la iba a extrañar o si mi soledad de viuda me seguía doliendo. Ahora que no está, que no me llama por teléfono, pienso que no se acuerda de mi voz ni de mi cara. Y que si alguna vez llego a morir,  pensará en eso que dice siempre, que el universo tenía pensado ese plan para mi vida, y ni siquiera sentirá culpa.

 

 


Copyright©Lidia Jaureguiberry

Agosto, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.