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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN1 Ud es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo /a, o un hijo le pide consejos  acerca de  cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud quien previamente debe tener la representación mental y saberla transmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


Estimada Moriel, he recibido por medio de Lucho que me mandarás tu obra y trate de orientarte.

Es tan difícil corregir un texto  como a un hijo.  Muchos  escritores  fueron desestimados por sus intentos y, sin embargo  sus obras llegaron a los lectores de modo positivo.

 

Busca algo de Roberto Arlt o Puig, criticados en su momento. Lo único que puedo hacerte llegar son algunas premisas personales que puedo tener en este momento y que seguro cambiarán mañana. Estoy  segura que debes “sugerir”, para darle al lector nada servido. La adjetivación sobredimensionada es negativa.

Piensa en el porqué quieres abrazar la literatura. ¿Lo haces como pulsión, cómo exorcismo del algún pesar? ¿Dónde está tu necesidad?  Casi siempre el arte nace de una fractura, de lo incompleto, para lograr responderse alguna pregunta o como provocación para lograr la reacción de algún posible lector. Bucear tu interior te dará las repuestas. Si lo tomas como  profesión, será arduo el camino o no, eso dependerá solo de tu actitud y suerte.  Seguro encontrarás tu recorrido. Leer es la base de todo escritor. Bien se dice que el hombre es su biblioteca.

No hay recompensas, cuando lanzas un texto se reescribirá en todos quienes te lean de modo que ni te imaginas.

No busques recetas, fabrica las tuyas, respetando los parámetros literarios  que conoces y que seguro seguirás incorporando. No obstante, transgrede, escribir es una forma de obviar  lo ya dicho. Tienes tanto por decir, relee tu realidad, ponle valor a lo más mínimo. Recuerda también que se lee lo escrito y lo que se omite. Piensa en como presentar el texto, su título, sus primeras oraciones que serán las que atraparán al lector.

Deja descansar a tus escritos y luego vuelve  a leerlos para corregirlos.

Nadie más que vos sabrá la intención. Aunque muchos le tengan miedo, ya que la palabra desnuda te hace emergente y te enaltece. Escribir en un acto de valentía.

Dijo Borges que Sócrates y Jesús nada dejaron escrito. ¿Quién sabe si por qué se transforman en algo permanente como piedras ? por eso muchos prefieren la tonalidad de la conversación donde la escucha se hace más placentera.

Así  que de corregirte: nada por mi parte.

Recuerda soy una simple escribiente y tal vez una gran lectora.

A la espera de tener la oportunidad de leerte. Te saluda.


Amalia

 


Consigna LN2 Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y  Eugene Grandet (H. De Balzac) y transcríbalos. Según definiciones convencionales, ambos autores pertenecen a la escuela realista. Justifique por qué los consideró realistas, una de sus claves es la inferencia del narrador frente al hecho narrado. Básese en el concepto de R. Barthes acerca de la falsedad de lo real en la escritura literaria. (Máx. ½ pág por cada texto)


Madame Bovary, de Gustave Flaubert

… Era uno de esos tocados de orden compuesto, en el que se encuentran reunidos los elementos de la gorra de granadero, del chapska, del sombrero redondo, de la gorra de nutria y del gorro de dormir; en fin, una de esas pobres cosas cuya muda fealdad tiene profundidades de expresión como el rostro de un imbécil… (1)

…Por doscientos francos al año, encontró en un pueblo, en los confines del País de Caux, y de la Picardía, para alquilar una especie de vivienda, mitad granja, mitad casa señorial; y despechado, consumido de pena, envidiando a todo el mundo, se encerró a los cuarenta y cinco años, asqueado de los hombres, decía, y decidido a vivir en paz… (2)

El programa de asignaturas que leyó en el tablón de anuncios le hizo el efecto de un mazazo: clases de anatomía, patología, fisiología, farmacia, química, y botánica, y de clínica y terapéutica, sin contar la higiene y la materia médica, nombres todos cuyas etimologías ignoraba y que eran otras tantas puertas de santuarios llenos de augustas tinieblas (3)

… En las hermosas tardes de verano, a la hora en que las calles tibias están vacías, cuando las criadas juegan al volante en el umbral de las puertas, abría la ventana y se asomaba. El río que hace de este barrio de Rouen como una innoble pequeña Venecia, corría a11á abajo, amarillo, violeta, o azul, entre puentes, y algunos obreros agachados a la orilla se lavaban los brazos en el agua… (4)

Aunque era fea, seca como un palo y con tantos granos en la cara como brotes en una primavera, la verdad es que a la señora Dubuc no le faltaban partidos para escoger. Para conseguir su propósito, mamá Bovary tuvo que espantarlos a todos, y desbarató muy hábilmente las intrigas de un chacinero que estaba apoyado por los curas… (5)


Justificación de la tallerista:

Barthes nos sugiere no tomar en forma literal el término Realismo.

Nos explica la imposibilidad de  definir un objeto real ya que quien lo escribe está atravesado  por su propia subjetividad, y de ese modo también lo estará el lector.

Usa el término plagiar, que estaría admitido, ya que de modo especular copiamos aquello que nuestra mente ha tratado de copiar de esa realidad.

Así sucede en las expresiones escritas subrayadas.

Estamos frente a un escritor omnisciente, que todo lo sabe que todo lo prevé.

Llega a saber los sentimientos más profundos de los personajes (2) (3) y hace fehaciente el concepto de belleza de acuerdo a su criterio. Es decir, infiere, deduce de acuerdo a su propio criterio.

Las descripciones precisas, no nos dejan escapar de otro paisaje. Nos encasilla. Miramos lo mismo que mira él. (4)

Acá se reafirma la subjetividad constante del autor, y  hasta en algún momento la voz interior de él la podemos hacer nuestra como lectores.

 


Eugene Grandet, de Honore De Balzac

… Los antiguos palacetes de la ciudad vieja están encaramados en lo alto de la calle en otro tiempo habitada por los hidalgos de la región. La casa, llena de melancolía, en que sucedieron los hechos de esta historia era precisamente una de aquellas mansiones, restos venerables de un siglo en que personas y cosas tenían ese carácter de sencillez que las costumbres francesas van perdiendo de día en día. Después de haber seguido las revueltas de aquel camino pintoresco, cuyos menores accidentes despiertan recuerdos y cuyo conjunto tiende a sumir al transeúnte en una especie de ensueño maquinal, se descubre un entrante asaz sombrío, en medio del cual se esconde la puerta de la casa del señor Grandet.

... A los veintidós años, la infeliz no se había podido colocar en parte alguna por culpa de su cara, tenida por repugnante; y a fe que en esta apreciación había injusticia; su cara, puesta sobre los hombros de un granadero, hubiera parecido de perlas;…

… "¿Qué le dan los Grandet a Nanón, para tenerla tan adicta? Al fuego se echaría por ellos". Su cocina, cuyas ventanas enrejadas daban al patio, estaba siempre limpia, ordenada, fría; era una verdadera cocina de avaro en que no hay desperdicios. Cuando Nanón había lavado la vajilla, puesto a buen recaudo los restos de la comida, apagado el fuego, salía de la cocina, separada del comedor por un corredor, y se ponía a hilar junto a sus amos. Una sola luz bastaba a toda la familia para la velada…

La señora Grandet era una mujer flaca y enjuta, amarilla como un membrillo, torpe, lenta; una de esas mujeres que parecen haber nacido para la sujeción. Era huesuda, tenía la nariz grande, la frente grande, los ojos grandes, y de buenas a primeras ofrecía un vago parecido con esos frutos algodonosos que no tienen olor ni sabor. Escasos y negros eran sus dientes, la boca rodeada de arrugas, la barbilla en forma de chancleta. Era una buena mujer,…


Justificación de la tallerista:

Balzac es puro, toda su escritura representa el Realismo.

Tal como lo cita Barthes:

Nos habla de una representación personal que sustituye esa realidad observada. La dicotomía entre la verosimilitud y la realidad.

En el primer párrafo es tan severo en su descripción que hasta lograr pensar lo que piensa un transeúnte.

El escritor es un gran mentiroso. Cuando infiere, deduce algo desde su recorrido personal. Allí estará su campo semántico, y su propia interpretación en juego.

El concepto de femineidad  y belleza lo pone en juego en el 2do párrafo y no deja escape para otra concepción.

Acá podemos decir que se hace tangible los tres principios  atraviesan la escritura por la cual Barthes  descree del Realismo: el mundo físico, mundo social, el mundo cultural. De este modo el universo del discurso es tan amplio, en lo colectivo e individual que es un imposible mediante palabras lograr una foto o recorte exacto de la realidad a narrar.

El cita, si mal no recuerdo: Que el grado cero de la literatura no existe. Allí sintetiza quizás la ficción pura que es el acto de escribir. Volviendo a Borges, este hizo gala en toda su obra de citar fechas y  lugares inexistentes.

En el párrafo  3 y 4 las descripciones tan adjetivadas dan exactitud como recurso para reforzar la idea de lo real.

Nos encontramos nuevamente con un narrador omnisciente, que sabe todo y aparecen   algunos tenues intercambios de niveles de lenguaje.

No obstante, Balzac es Balzac.

 


Consigna LN 3 Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).


Madame Bovary, de Gustave Flaubert

… Era uno de esos tocados de orden compuesto, en el que se encuentran reunidos los elementos de la gorra de granadero, del chapska, del sombrero redondo, de la gorra de nutria y del gorro de dormir; en fin, una de esas pobres cosas cuya muda fealdad tiene profundidades de expresión como el rostro de un imbécil… (1)

… Por doscientos francos al año, encontró en un pueblo, en los confines del País de Caux, y de la Picardía, para alquilar una especie de vivienda, mitad granja, mitad casa señorial; y despechado, consumido de pena, envidiando a todo el mundo, se encerró a los cuarenta y cinco años, asqueado de los hombres, decía, y decidido a vivir en paz. (2) 

El programa de asignaturas que leyó en el tablón de anuncios le hizo el efecto de un mazazo: clases de anatomía, patología, fisiología, farmacia, química, y botánica, y de clínica y terapéutica, sin contar la higiene y la materia médica, nombres todos cuyas etimologías ignoraba y que eran otras tantas puertas de santuarios llenos de augustas tinieblas (3) 

… En las hermosas tardes de verano, a la hora en que las calles tibias están vacías, cuando las criadas juegan al volante en el umbral de las puertas, abría la ventana y se asomaba. El río que hace de este barrio de Rouen como una innoble pequeña Venecia, corría a11á abajo, amarillo, violeta, o azul, entre puentes, y algunos obreros agachados a la orilla se lavaban los brazos en el agua… (4)

Aunque era fea, seca como un palo y con tantos granos en la cara como brotes en una primavera, la verdad es que a la señora Dubuc no le faltaban partidos para escoger. Para conseguir su propósito, mamá Bovary tuvo que espantarlos a todos, y desbarató muy hábilmente las intrigas de un chacinero que estaba apoyado por los curas… (5)

 

Trabajo de la tallerista:

Entró al boliche dando una patada a la puerta.

Nadie se dio vuelta para ver.

Todos sabían que El Jefe había tenido un mal día. Pensaban los parroquianos que el día que muriera el coche fúnebre debería pasar por los once boliches del pueblo.

Y así fue.

Quién armó el recorrido fue su gran amigo, el carnicero, que a su vez hizo bastante dinero prestándole con intereses algunas monedas.

Desde los vidrios empañados, algunos niños observaban a la noche este concilio de parroquianos situado en la esquina oeste, según la entrada al pueblo y en el primer cruce de calle. Algunos no entendían los dichos que se escapaban cuando tiraban las cartas sobre la mesa, ni tampoco los porotos en los platitos, para luego sacar billetes e intercambiarlos.

Sí sabían que era allí el lugar donde irían  casi todos ellos cuando crecieran.

Pablo siempre llevaba su pelota abrazada y se le escapa al cordón de la vereda cuando se ponía en puntas de pie para observar la escena con más precisión.


Eugene Grandet, de Honore De Balzac

… Los antiguos palacetes de la ciudad vieja están encaramados en lo alto de la calle en otro tiempo habitada por los hidalgos de la región. La casa, llena de melancolía, en que sucedieron los hechos de esta historia era precisamente una de aquellas mansiones, restos venerables de un siglo en que personas y cosas tenían ese carácter de sencillez que las costumbres francesas van perdiendo de día en día. Después de haber seguido las revueltas de aquel camino pintoresco, cuyos menores accidentes despiertan recuerdos y cuyo conjunto tiende a sumir al transeúnte en una especie de ensueño maquinal, se descubre un entrante asaz sombrío, en medio del cual se esconde la puerta de la casa del señor Grandet.

…. A los veintidós años, la infeliz no se había podido colocar en parte alguna por culpa de su cara, tenida por repugnante; y a fe que en esta apreciación había injusticia; su cara, puesta sobre los hombros de un granadero, hubiera parecido de perlas;…

… "¿Qué le dan los Grandet a Nanón, para tenerla tan adicta? Al fuego se echaría por ellos." Su cocina, cuyas ventanas enrejadas daban al patio, estaba siempre limpia, ordenada, fría; era una verdadera cocina de avaro en que no hay desperdicios. Cuando Nanón había lavado la vajilla, puesto a buen recaudo los restos de la comida, apagado el fuego, salía de la cocina, separada del comedor por un corredor, y se ponía a hilar junto a sus amos. Una sola luz bastaba a toda la familia para la velada…

…  La señora Grandet era una mujer flaca y enjuta, amarilla como un membrillo, torpe, lenta; una de esas mujeres que parecen haber nacido para la sujeción. Era huesuda, tenía la nariz grande, la frente grande, los ojos grandes, y de buenas a primeras ofrecía un vago parecido con esos frutos algodonosos que no tienen olor ni sabor. Escasos y negros eran sus dientes, la boca rodeada de arrugas, la barbilla en forma de chancleta. Era una buena mujer,


Trabajo de la tallerista:

Sobre los ladrillos rotos y gastados de tantos baldes con jabón y cepillo de escobas,  se las podía ver al atardecer sentadas en sus sillas de paja. Era una estampa repetida a la cual ningún habitante del pueblo prestaba atención. Los malvones, el mate de loza con pintitas, la pava tiznada en el suelo, su vestimenta de color negro, y sus pañuelos casi transparentes atados a su cabeza. Las mostraba como mujeres descartadas por su pobreza.

Seguro su familia las consideraba de igual modo, ya que muchos de sus hijos habían partido del pueblo a buscar otro futuro.

En ademanes que guardaban de su adolescencia, solían a veces  entonar alguna canción,  hojear alguna revista, o limpiar sus faldas en un afán de convertirlas en nuevas.

En esos encuentros, el monólogo era usual. Usaban códigos comunes.

Doña Santina solía guardar en su manga un trapito de color rosa  que usaba como pañuelo y que justificaba diciendo que era porque sus ojos a veces lagrimeaban de puro caprichosos. Intercambiaban almanaques con estampas de los negocios más dadivosos, y Chona hacía los comentarios parroquiales que le habían contado.

Estaban en derrota, esperando algún asombro, aunque la monotonía les otorgaba paz.

 

 

 Consigna LN4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.


Tiempo del relato:

Era tiempos de inmigrantes, cuando el campo estaba poblado.

No fue en invierno, cuando se realizaban las carneadas, en los meses de julio o agosto, pegados todos los peones a la fogata o la cocina a leña. Fue al finalizar la cosecha de maíz, cuando el sol a pleno mostraba la ebullición de las hormonas en los cosecheros y cocineras y como si  se necesitara ahondar la simpatía y sellar pactos; Alfredo fue concebido en esa fecha.  Nació en la primera semana del mes de septiembre del año treinta.


Tiempo de la cosa contada:

Recuerdo fue en septiembre que nació Alfredo. Era un joven robusto que presentaba cualidades óptimas para ser jornalero. El patrón le asignó la labor de cuidar la parquización de la entrada del casco. Alfredo se nutrió de algunos conocimientos de su abuelo materno y decidió sacar algunos árboles añejos  ya secos. La reacción de Don Albino fue instantánea, su enojo lo mostró parándose detrás de él y a viva voz le dijo:

—Deberías haber consultado para tomar tamaña decisión.

 


Consigna LN5 Evoque algún recuerdo, utilice el recurso de analepsis, y redacte una narración base. (1/2 página)

Su voz era suave, sus silencios casi sabios. Sabía escuchar y responder airosamente en cada entrevista. Tenía oraciones asertivas para mi adolescencia.

Mi admiración no decrecía. 

Tal vez por las famosas neuronas espejos, sus canciones  a través de sus letras incidían en  mis concepciones de vida.

Como materia pendiente, a esta edad  ceniza,  decidí  viajar en avión y llegarme a  Buenos Aires. Había sacado el ticket con anticipación. Me costó encontrar el taxi que me llevara complaciente hasta el show. Dos se negaron.

Permanecí hasta el final.  No entendí los ritos de un grupo de personas que eran asiduas y supuestamente se repetían en cada espectáculo a los cuales ella dirigía sus mensajes.

En el cuadernito naranja, donde están pegados los pasajes  de la vieja Italia, las fotos de la Universidad de Bologna, la entrada a la casa de Victoria, la de los recitales de otros, como foráneas las que dicen tertulia alta y las constancias del voto,  está la foto que logré sacarme ese día. A veces la acaricio casi al descuido, con tristeza.

Freud volverá a morir y seguro yo iré a su entierro.

 


Consigna LN6 Escriba un relato en el que la narración base sea breve y la analepsis extensa. (1/2 página)


Había muerto la abuela y había que desarmar la casa. Imposible  desechar algo.

Ni la vieja alcolcha con la que me protegía del frío o el vaso con las flores despintadas dónde me hacía beber el jugo de naranja.

Sus manos ya con artrosis, las conocí acariciando mi cabello  y sus relatos del viaje en barco fueron tema de un cuento.

Tenía una resignación que ponía de manifiesto por las noches en piamontés y cuando hablaba con sus amigas nunca dejaba de lado el logro de su hija:

—Es maestra —decía, para continuar con —Estudió en el Colegio del Huerto.

Sus cuentos tenían moralejas a las cuales siempre le escapaba. No había sido correspondida en el amor, pero entendía mucho de eso. “Tanto tienes, tanto vales”.

Un día cruzó toda la plaza del pueblo para conseguirme el color amarillo que se me había gastado y cuando no le alcanzó el dinero para comprar la caja entera  le dije al oído:

—No te preocupes lo haré con  otro color, lo soles a veces son naranjas.

Estaba sobre el mesón, todavía,  el embudo de goma negra con el que ella envasaba ese jarabe de frutilla que tanto me agradaba.

Sus ojos azules me miraban desde el cuadro del comedor.

Ese día no pude. Cerré la puerta, volvería otro.

 


Consigna LN7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve (Extensión ½página)

“Tú no, princesa, tú no. Tú eres distinta… Y, como quien ve a la virgen /

Subir al cielo/La ve alejarse/ Camino a su primer casting / Para un

anuncio en televisión /La nena vale / La nena estudia /

Danza moderna / Y declamación”


Ese día que ingresó al colegio la vi diminuta y vulnerable. Su físico mostraba algo de hambruna y poca ropa de abrigo. En las manos, sus nudillos estaban rojos y su nariz goteaba agua. Pensé que el frío a veces duele hasta en los ojos.

Era inquieta, no podía permanecer mucho dentro del aula, comportamiento que a mí no me molestaba y ponía mal a las docentes. Me visitaba asiduamente al despacho de dirección y solíamos conversar. Le daba alguna responsabilidad, entre tantas, devolver libros, repartir las tizas a los salones y a veces llevarme el portafolio.

Me contaba que la tarea no le salía y que sus padres llegaban a casa recién por la noche para compartir  una cena escasa que se resolvía entre lentejas o arroz.

Ordené que le prepararan algo de comida a la hora del ingreso y pasó a ser la protegida de la portera. Aquella que siempre olía a cascarilla o lavandina, pero abrazaba a los alumnos en la puerta de ingreso.

Se fue promocionando por la famosa cadena de pequeños logros: algo de lectoescritura, las operaciones básicas incorporadas en situaciones cotidianas y sobre todo la sociabilización. El tema era sostenerla en la trayectoria educativa.

Hoy leí en un diario, en gran recuadro, que es una modelo exitosa.

No pude más que sonreír. A posterior, recorté el artículo y lo colgué en el transparente. Luego lo pegué en el libro interno de comunicaciones donde las docentes deberían firmar haber leído la noticia.

El sistema expulsa, el sistema contiene, el sistema es vertical, la evaluación es un agujero negro, el alumno es el eslabón más débil.

 

 


Consigna LN 8 Escriba un relato combinando analepsis  y prolepsis (1 página)


EL AGUA AL PECHO

“Calma de mis dolores, ay, Cristo de los pescadores,/dile a mi

amada que está apenada esperándome/que ando pensando en ella…”

Jorge Fandermole


Es la hora de la siesta. La resolana juega asustar a los caminantes despiertos, pero ellos estaban sentados en ronda, bajo la sombra de un urunday y helechos que en porfía habían desafiado el terreno. Comenzaba Lucía a leer el libro de Quiroga con la voz que puede tener la mejor alumna. La chicharra escondida hacia su eco y callaba justo en el comentario. Carlos descascaraba con  un palito un plátano seco. Omar hacía un torniquete con su media y Dora se hacía viento con su pollera ya con huellas de barro. 

A Lucía le molestaba para ver las letras el destello del sol que se colaba entre las hojas y rebotaba  sobre un oxidado sillón de hierro que algún pescador olvidó o trajo el agua en la última correntada.

Los varones hablaban en voz baja del próximo baile en el pueblo. Omar hacía alarde de que conquistaría a Julia. —Es la más linda, decía.

En ese momento, Lucía  se levanta, toma su bolso tejido, así les dice que  la  disculpen, y se retira dejando el libro sobre la única piedra lisa. Todos saben que la pobreza tiene siempre sabor a obligación, así que no la cuestionarán. Es  tiempo de pesca. Ella deberá cocinar. Cuando su padre llega, se dedica solo a componer las redes y cañas  sin sacarse ni siquiera las botas y volver rápidamente a la canoa  sin dirigirle la palabra.

Omar abre el libro para continuar. En la tapa vio los dibujos hechos con birome. Flores entrelazadas, algunos modelos de letras caligráficas y en el borde superior un corazón y  su nombre.

Pensó ir a buscarla en bicicleta. Mejor, se dijo, repararía la vieja  canoa para llegar  al rancho de Lucía porque hace rato que no nada desde que lo picó esa víbora  negra, o tal vez le devolvería  el libro con una flor cuando se pudiese volver a la escuela.

Eso sería  cuando baje la crecida, por ahora volverían  todos a casa por el sendero alto.

 


Copyright©Amalia

Agosto, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.