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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo X Pasajes y fronteras

Consigna veintitrés Elegir una de las siguientes consignas (alfa o beta). En ambas se requiere “jugar” con el punto de vista o focalización y con el saber del narrador. Estos recursos suelen ser de vital importancia en muchos relatos del pasaje, como en todos los incluidos en este módulo. Extensión máxima: una carilla. 

Veintitrés alfa Imaginar la descripción de un canguro, un oso hormiguero o un ornitorrinco realizada por el cronista de un viaje a las Indias Orientales durante el siglo XVI.


Habiéndose detenido la expedición en las actuales Australia o Nueva Zelanda, el cronista describe un animal que ve por primera vez en su vida y lo sorprende.

EXTRAÑA CRIATURA

Partimos a las Indias Orientales, un grupo de aventureros nos habíamos sumado a esa expedición atravesando la distancia oceánica, íbamos en busca de lo desconocido enmarcado por la fantasía. Llevábamos con nosotros la imagen del descubrimiento, nos esperaba un espacio plagado de sucesos. Navegábamos después de caer el sol guiados por las estrellas, luchando contra las aguas inquietas tras largas horas, íbamos recibiendo señales de Dios que nos marcaban el rumbo.

Mi tarea era narrar acontecimientos de interés y crónicas del viaje. Estaba centrado en realizar nuevos hallazgos y dar abundantes pruebas de todo lo avistado.


Octubre de 1592

DIARIO DE VIAJE

Esta realidad circundante supera la ficción. Ya comienza la escritura, no se requieren invenciones. Me asombro con lo exótico y exuberante de la naturaleza donde se mezcla la realidad y la imaginación. Deseo que los lectores se maravillen con lo nuevo. Mi atención se centró desde el primer momento en la fauna, vi especies desconocidas, me detengo a observar sobre las realidades naturales: arañas, escorpiones, serpientes venenosas, pulpos, medusas, voy descubriendo criaturas únicas. De pronto me veo atraído por un animal sorprendente, la mirada incrédula se detiene en él, es un ser extraño, misterioso, que surgía de este nuevo territorio desconocido, donde nosotros los intrusos vinimos a invadir su lugar. Me detengo a observar su cuerpo, sus movimientos, sus costumbres, veo su entorno y quedo fascinado por su extraordinaria fealdad. En principio lo que me llama la atención es su inusual apariencia, no pareciera ser real, sino surgido de una elaboración, no comparable a ningún animal conocido hasta el momento, si no lo tuviera frente a mi vista, y me lo contaran, diría que es un fraude. En principio tiene un tamaño pequeño, posee un hocico en forma de pico de pato, cola de castor y patas de nutria. Su cuerpo está recubierto por piel de un color marrón intenso en la espalda y los lados de la cabeza y en el resto un rubio o gris sedoso. Es un mamífero, pero vi sus madrigueras y ponen huevos. Al acercarme emitió un gruñido grave, señalándome que no deseaba ser molestado, por lo cual me inyectó un poco de su veneno con el espolón de su pata posterior que me produjo un intenso dolor. Lo vi sumergirse en el agua para buscar su alimento, por lo cual se destaca que es subacuático. Por momentos se asemeja a un reptil en su andar, pues veo que tiene las patas al lado del cuerpo y no debajo. Decido hacer un dibujo, trato de que el bosquejo se asemeje lo más posible a la realidad, quiero ser preciso, no será fácil trasladarla al papel. Es un animal nocturno y anda por ríos, riachuelos, zonas ribereñas y demuestra que es un excelente nadador. Supongo que debe ser una de las criaturas más raras que existan. Es una mezcla de ave, reptil y mamífero. Trato de pensar en un nombre especial para un ser tan extraño, pero prefiero no darle identidad, quiero que él solo se defina por su presencia, ya llegará el día en que algún naturalista le encuentre el nombre adecuado.

Este viaje me produjo una fascinación ante lo inédito, estas tierras recién encontradas guardan secretos y verdades esenciales. Quiero dejar testimonio de todo lo peculiar que fui descubriendo. Es un nuevo mundo con criaturas raras y admirables que conforman universos paralelos con sus analogías, en el mismo tiempo, pero diferentes espacios.

 

 


Consigna veinticuatro Elegir uno de los tres sintéticos y apretados argumentos que siguen (alfa, beta y gama, para escribir la línea argumental de un posible relato. Se trata de contar, a modo de resumen, los hechos que llevarán a cabo los personajes de la historia, en el orden que se presentarán en el relato, situándolos en espacio y tiempo. Extensión máxima: 1 página. 

Veinticuatro gama Un hombre escribe un cuento y comprueba que éste se desarrolla contra sus intenciones, que los personajes no obran como él quería; ocurren hechos no previstos y se acerca una catástrofe que él trata, en vano, de eludir. Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los personajes es él.


Un hombre comienza a escribir un cuento, debe hacer la entrega a pedido de la editorial. Está en un ambiente agradable. El tiempo apremia, lo llaman para que avance en la producción.

Su imaginación lo lleva a crear los personajes que darán vida al relato, son un grupo de amigos que parten de viaje a un punto del sudeste asiático. Describen los lugares, transitan sus ciudades, sus calles, van investigando las características de los habitantes. Visitan los rincones más atractivos del área, viven nuevas experiencias y se sorprenden a cada momento. Comparan las ciudades visitadas con las que habitan y buscan contrastes de las costumbres entre unas y otras. Van corriendo los días y disfrutan de la estancia en la zona. La vegetación exuberante, la jungla y el modo de vida diferente los atrae.

El escritor presiente que ese lugar lo conoce, que no lo está creando, que él lo ha vivido, que algo se hace sospechoso. Desde su computadora empieza a notar que esos espacios recorridos, no están saliendo porque sí de su teclado, algo más profundo se esconde en esta narración.

El grupo sigue su derrotero de alegría, de turismo, de vagar sin prisa, hasta que descubren datos de un ayer: túneles, bunkers subterráneos, viejas celdas, testimonios de un pasado doloroso.

Su escritura se maneja sola, como si los recuerdos lo llevaran ahora por estos caminos ya fatigados. Un presagio tiñe su relato, pareciera que no todo termina allí en esa dimensión, en ese tiempo. Van surgiendo señales evidentes de que él está involucrado en la memoria de ese lejano país. Sospecha que algo se va a descubrir y un miedo lo paraliza, se plantea si debe continuar con la escritura o abandonarla y quedar con la incógnita, sin saber qué ocurrió realmente.

 


Consigna veinticinco Elegir una de las consignas que siguen (alfa o beta). Extensión máxima: 3 páginas. 

Veinticinco alfa Escribir un relato a partir del argumento desarrollado en la consigna anterior.

Veinticuatro gama Un hombre escribe un cuento y comprueba que éste se desarrolla contra sus intenciones, que los personajes no obran como él quería; ocurren hechos no previstos y se acerca una catástrofe que él trata, en vano, de eludir. Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los personajes es él.


LETRAS ROJAS

Un hombre camina vacilante por la arbolada calle, va solo, las luces van deformando su silueta a medida que avanza, El crepúsculo va dibujando formas a su alrededor. Lleva consigo un libro bajo el brazo, va cubierto con un espeso abrigo y alrededor de su cuello tiene una bufanda que lo envuelve y lo protege de la soledad que lo rodea. Sus pasos lo detienen frente a la puerta de un pequeño hotel. Entra, va subiendo las escaleras e ingresa a un minúsculo cuarto, todavía iluminado con la escasa luz del atardecer. Las paredes lucen despojadas, vacías, el entorno se muestra libre, limpio, aparte de los muebles típicos de estos ambientes, se ve sobre una mesa una computadora que está en actitud de espera. Ahora se acerca a la ventana, mira a través del vidrio, y una mirada lejana y taciturna se instala en él. Debe comenzar a crear un cuento, parte de una antología que debe presentar a pedido de la editorial. El tiempo apremia, ya lo han llamado para que avance en su producción. Siente que se le va terminando el plazo, que ya no hay tiempo para excusas. Asumió un compromiso y debe cumplirlo. Se saca el abrigo, lo coloca sobre la cama, deja a su lado el libro que traía con él, toma un trago, corre la silla, se sienta en ella frente a la mesa y comienza a escribir. No sabe todavía qué viaje transitará su cuento, adónde irán sus letras y palabras, adónde lo llevará el camino. Solo sabe que esta noche comenzará su escritura.

Se los nota contentos, son un grupo de cuatro amigos, están en el aeropuerto, parten de viaje a un punto del sudeste asiático. Estuvieron un largo tiempo planeando la excursión, buscaron información y van con material suficiente para que el derrotero a realizar sea lo más completo posible. Un espíritu aventurero los moviliza. Luego de un extenso viaje arriban a la primera ciudad a visitar. Al principio la ven gigantesca, los asusta un poco el caos, el ruido, el smog, los cientos de motos que se cruzan en forma desordenada y el feroz tránsito que los va acompañando en el trayecto. Pareciera que están adentro de una zona misteriosa, diferente, con peligros que acechan o se hallan escondidos. Descubren los lugares exóticos, entre ellos, la zona del delta del Mekong. Recorren varios kilómetros de ruta, que de a ratos bordean el mar, ven restos de redes de pescadores por todos lados. El paisaje se tiñe de colores, conforman una postal pintoresca. Sobre la playa descansan los botes de la zona, tienen forma de cáscara de nuez. Los amigos se atreven a subir a uno de ellos y salir de pesca, tienen el privilegio de comer pescado y langosta fresca. Las propuestas van surgiendo, cada día descubren nuevas curiosidades, van conociendo a los habitantes y sus costumbres. No pueden dejar de comparar sus vidas tan distintas entre ellas.

Una humedad pegajosa se va adhiriendo a los cuerpos, se escuchan estruendos, el clima se enrarece, las caras se van transformando, una lluvia torrencial irrumpe el lugar. Tres de los amigos se refugian en los túneles, van descubriendo restos de un pasado. Hay soldados armados, se escuchan disparos, gritos. Un soldado pisa una trampa explosiva. Aviones arrojan bombas sobre los arrozales, las patrullas vigilan y hacen reconocimientos del lugar. El día se ha vuelto noche.

Han pasado cuarenta y ocho horas y sigue trabajando en su relato, está bañado en sudor, se tapa los oídos con sus manos, se mueve por el cuarto, se pone en posición de ataque. Vuelve en forma violenta otra vez a la computadora, teclea en forma desaforada.

Estalla una mina, y pronto el horror continúa como en una sangrienta ficha de dominó. Se ve a un soldado caer de un helicóptero, tras acercarlo a la orilla, la gente del lugar comienza a quitarle la ropa, a gritarle, a maldecirlo, para terminar arrojado en una vieja celda. Se toca sus heridas, huele su sangre, un dolor crudo, profundo, lo cubre y lo atraviesa. Una gota roja cae sobre las letras del teclado, se mira sus manos, se toca su cara, sus brazos, el cuarto amigo, el soldado, los busca, los retiene y los suelta.

Queda atrás el abismo y la desesperanza, surge un sentimiento nuevo de paz, olvido y perdón, que nunca había tenido antes, ya no hay bombas, ni torturas, ya no hay enfrentamientos ni bombarderos sobrevolando. La gota ahora se desliza por su cuerpo.

 

 


Copyright©Stella Maris Pardo

Julio, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.