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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VIII El personaje

Consigna P 1 A partir de los datos que se proporcionan a continuación, escriba un relato breve. (Máx. ½ pág.)

Nombre (a elección) y apellido (opcional), nació en la Argentina, el 16 de mayo de 1889, sexo masculino.

Darle un color de piel y cabello; forma de sus ojos y nariz; estatura.

Una actividad ruda en el campo.

No tiene familia, sólo amigos, uno de ellos lo traiciona.

Posee dificultades para caminar (por ejemplo, una cicatriz muy pronunciada en la ingle).


La suciedad, atrapada en pequeñas gotas equidistantes, fragmentaba el paisaje en diminutos mosaicos ennegrecidos. Evelio Campo, deslizó su mano y apenas pudo sentir el frío, su tacto áspero solo acumuló la tierra; tierra arrastrada allí por la fuerza del viento, del mal clima, por la imperiosa energía patagónica. Miró su palma y apenas pudo distinguir entre su piel y el barro, vio a su madre pariéndolo un dieciséis de mayo de mil ocho ochenta y nueve. Alejado de ese momento, anestesiado por las grietas que iba dejando la evaporación del líquido, sintió cómo su carne se entumecía. El ayer volvía en forma de muerte.

Innumerable cantidad de veces había escuchado a sus amigos contar con ignorancia la tragedia de su padre; padre que incluso podía ser espejo de su anatomía; anatomía que lo volvía poco ágil. La imagen reflejo de su progenitor corriendo en la tormenta, tratando de avanzar a zancada de retaco, agudizando la visual recortada por el colgajo de sus párpados y olvidando la prolijidad de su brea engominada podía paralizarlo por horas. ¡Qué infortunio! Su cuerpo entroncado, abatido por un arrayán; jamás llegó para ver a su hijo ser expulsado desde la matriz de su esposa.  En ese momento miró su pierna estropeada, una fractura de hace veinte años lo redujo a la desdicha; en el campo era el peón con menos sueldo y más lástima, ¿cómo se arruina la pierna de un niño al nacer?, ¿cómo muere una madre sin conocer a su hijo? Se dio vuelta, observó a su incondicional Juan Montes aspirando el oxígeno por la grandiosidad de sus mismas aletas nasales, pensó en el adulterio. Lo imaginó con veinte años menos. ¿Quién querría hacerse cargo de una traición?

 


Consigna P 2 Escribir una ficha, lo más completa posible, de alguno de estos personajes:

-Una señora de clase alta del siglo XIX

-Un pintor fracasado

-Un músico ciego


Ficha de personaje:

Músico ciego

Nombre: Alvin Fisher

Lugar de nacimiento: Memphis, Tennesse, Estados Unidos.

Fecha de nacimiento: 10 de noviembre de 1905.

Relación con la infancia: Nacido de padre carpintero y una madre dedicada al hogar y dos veces viuda, criado por su padrastro, Elroy, de quien heredó la pasión por la música. Alvin mostró un prematuro talento con la guitarra española y la elaboración de ricas improvisaciones.

Estudios: Fue enviado al colegio, donde se mostraba entusiasmado, pero pronto una minusvalía visual produjo que abandonara sus estudios en pos de largos tramos de visitas médicas, finalmente dejándolo ciego.

Situación familiar: Su madre muere el 19 de mayo de 1913 al dar a luz a su segundo hijo que también fallece en el parto, su padrastro no soporta la soledad y se suicida en noviembre de ese mismo año.  Alvin contrae matrimonio con Caryne Bishop una bailarina de vodevil en abril de 1923 que fallece de una neumonía agravada dos años más tarde. Jamás tuvo hijos ni se volvió a casar.

Profesión: En marzo de 1926, después de varias giras nacionales graba su primer y único disco El juglar, logrando escasa popularidad; continúa sus giras hasta el final de su vida.

Muerte: Su muerte se da en situaciones extrañas que suponen suicidio. Según las investigaciones, la causa se da por un abuso de alcohol y sustancias químicas.

 


Consigna P 3 A partir de la ficha que redactó, escriba una historia breve que tenga al personaje como protagonista. Narrador en tercera persona, adulto, entre 50 y 60 años. (Máx. ½ página).

No era la primera vez que Alvin Fisher tocaba en Nueva Orleans, sus manos formaban pendant con las grietas de su guitarra y el pub, que abría todos los días ininterrumpidamente desde 1915, fulguraba rostros de agotamiento. Observó la barra y una mujer que tomaba la energía de una copa le guiñó el ojo. Dirigió su vista al instrumento y con los dedos atrevidos rasgueó las cuerdas improvisando el deseo. La imagen de Caryne Bishop danzó al ritmo sincopado de sus latidos, de pronto, se vio como espectador, deslumbrado por el serpenteo del cuerpo desnudo de su amante, su mirada en un vaivén incontrolado subía y bajaba, una mano creaba el paisaje y el calor agonizaba su entrepierna. La extrañaba, cada nota expulsaba el aroma de su pelo ondulado y el sonido de sus pies malviviendo a cambio de un techo y comida. Así consolidó su música, todo era Caryne Bishop. Volvió la vista sobre la barra y quiso creer que la mirada lasciva de esa mujer se parecía un poco a la de Caryne, engendrada en su cabeza. Continuó interpretando… con cincuenta y siete años no veía otra fórmula más que la de él y la muerte.

De pronto el sonido se volvió áspero, en cada barra vacía creaba mujeres y mientras negaba suavemente con la cabeza, recordó que era ciego.

 


Consigna P 4 A partir de la misma ficha, escriba una historia breve que tenga al personaje como testigo. (Máx. ½ pág).

Apenas podía distinguir la nube de polvo, pero su sabor me informaba que Elroy tenía prisa. Vi como los colores del cielo se fundían con la volatilidad de Tennesse y el rostro inexpresivo de mi padre. Saboreé lentamente mi tierra y las notas empezaron a brotar como semillas al cuidado del pueblo, de pronto, los primeros ochos tenían forma de carretera con un pulso de madre entumecida. Entonces pregunté por mi guitarra, una española que originalmente fue de Elroy, mi padrastro, recuerdo el día que me la obsequió, me dijo: “tienes talento, niño” y frotó mi cabellera con la energía de un perro pulgoso, y sí que hay de esos por casa. Hace tres años, cuando llegó Chiquito, un perrito que arrastraba la pata delantera a fuerza de valentía, jugábamos a rascarnos el lomo en el barro, al abrir la puerta mi madre nos vio y dio un grito de soprano embravecida, Elroy, que estaba en el taller, corrió con lo que al parecer era la pata de una futura silla, “¿quién anda ahí?”, dijo amenazante, “Alvincito se revolcó como puerco en un chiquero”, respondió ella muy elocuente, entonces Elroy se dirigió a la habitación y trajo la guitarra: “ahora tienes con que entretenerte sin disgustar a tu madre… Toca”, me dijo, y yo arrastre mis dedos por las cuerdas, “tienes talento, niño” y volvió a su taller. Siempre fui muy inquieto, no pude culpar al perro y hoy me doy cuenta que tampoco hubiese valido la pena intentarlo, en la medida que mi entorno se esfumaba, Chiquito aullaba la vida para mí.

Permanecí pasivo, atento al traqueteo, y volví a preguntar por mi guitarra, no era el primer viaje y seguramente tampoco sería el último, el cansancio en mis vértebras podía predecirlo. Sentí la voz de mi madre rozar mi oído… “Quedó en casa, Alvin”, de pronto otro enérgico arre atravesó mi partitura, todo estaba ahí, suspendido, esperando el encuentro de las cuerdas, entonces le dije a mi madre que no se preocupara, que la música siempre encontraba su camino. En ese momento el paisaje se disolvió en la oscuridad; visitas a médicos, brujos, gurúes y quién sabe qué otras variedades irreproducibles, pero ahora solo el polvo diluido en mi boca completaba mi entorno, sentí paz. Por fin solo había sonidos.

 


Consigna P 5 Escriba una historia breve en la que el protagonista es el personaje de la foto.

Fuente GoogleTaller de escritura La Argamasa 

 

 

 

 

 

Entré, levanté la foto, la observé, instantáneamente pude recordar su rostro acanalado y curtido por Suria revolucionando el progreso cosmético, su manicura francesa de tierra señalando el parque y su exquisito perfume de especias en la ropa. Pestañeé.

¿Ese aroma? Corrió la cortina y su voz nos recordó el vacío en el estómago, corrimos, como cada día, olvidando cualquier rastro de juego. Nos sentamos y el olor a pan incrementó el crujido en las tripas. Acercó el curry y una avalancha de manos desbarató la armonía de esa montaña de arroz y vegetales, al tiempo del fraseo de algunas estrofas del mantra. Nos recordó: conocimiento y desapego y se sentó sin decir nada más. Entonces comimos sintiéndonos afortunados de contar con Madhur.

En ese momento se abrió la cortina, el aroma a curry me abofeteó, el rostro de Arya negaba repetitivamente, me miró y me dijo: La muerte es inocente.

 


Consigna P 9 Escriba un texto en estilo indirecto libre, e incluya algunos de los refranes citados, (conjugue el verbo según corresponda). (Máx. ½ página)

-El que a hierro mata, a hierro muere.

-A caballo regalado, no se le miran los dientes.

-El que no corre, vuela.

Se fue antes de lo previsto y le pareció una oportunidad irrepetible. Tal vez no era el momento apropiado, pero no podía desperdiciar el vacío. Su cuerpo completaba la geografía de ese hueco, ¿y si muriera?, ¿qué otra grasitud encajaría? Miró a su alrededor y posibilitó a sus contrincantes, se metió una papa frita en la boca y elucubró la manera de acercarse a Eugen; ¡suerte que servían papas fritas!

Masticó, el traje turquesa me sentaría fenomenal; masticó, el empresarito Eugen no tendrá ocasión de pensar en nadie más; masticó… Edouard finalmente me querrá, tanto como su enormidad. Masticó y en la medida que avanzaba vio a la gruesa Elisa ocupar su puesto. En ese momento tragó la masa de alimento masticado y mezclado con saliva que venía retrasando, el que no corrió, voló… ¡Traigan más papas fritas!

 


Consigna P 11 Escriba un monólogo de un hombre de sesenta años que vive en una provincia argentina, a principios del siglo XX. Este personaje vive atormentado porque todas las noches se le aparece su mujer muerta (máx. ½ carilla).

Ese aroma a sociedad orillera rioplatense, ¡qué fastidio de milonga!, y ese olor amaderado y berreta en el cogote; solo, como loco malo, raspando cariño de mujeres traidoras, indignas de contacto; ¡y qué farolas tan inmundas, iluminando mi desgracia! Me voy para no volver y vuelvo para contar mi mal, ¡ay mujer si regresaras!, si me vieras regalando mi pobreza… fundiéndome en un abrazo fiado, fumando el vicio de las pistas; estoy seguro volverías a enfermarte, a toser la porquería. Pero ya ves, retorno cada noche, cada madrugada lujuriosa; vuelvo a vos, a tus tacones infinitos, a mirarte en los espejos descompuestos, en las caderas ampulosas que gritan tu presencia. Y yo… sin reflejo, y mis canas que solo auguran mi partida, ¡qué dicha!; quizá no me perdones no tener la valentía de marcharme, y es que volver, mujer...  Volver implica mirarte dibujada en los sonidos.

 

 


Copyright©Natalia Belén Carballal Nogueira

Junio, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.