Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

METALITERARIO
Queneau o el juego con el enunciado
queneau-2En nuestro post anterior, transcribimos la variación (Distingo), un enunciado que devino de la nimia anécdota <<Un joven de cuello largo y con un sombrero con una cinta, sube a un autobús de París. Molesto por los empujones recibidos, recrimina a un señor, y sin darle tiempo a la réplica corre a sentarse en el asiento que ha quedado libre. Dos horas después a este mismo joven se le ve en compañía de otro que le indicaba dónde debía poner un botón a su abrigo.>>.

 

Hicimos referencia a que Distingo es una entre noventa y nueve ejercitaciones que Raymond Queneau hiciera en su obra Ejercicios de estilo.
Umberto Eco, que la tradujo al italiano, afirma que transformó de manera consciente los valores estéticos asociados a las figuras de la retórica con el fin de lograr sus propias exploraciones paródicas y lúdicas del lenguaje.
Paródicas y lúdicas, evidentemente. Una fuerte confirmación que más que hablar de un juego con los enunciados nos muestra el marcado componente metaliterario que implica toda modificación de las formas. Una forma arguye un nuevo sentido.
Más abajo transcribimos la variación Vacilaciones. Un ejercicio hecho con sintagmas interrogativos. Todo es dudoso, onírico, incierto, ¿posible?


Vacilaciones (Ejercicio 12)

No sé muy bien dónde ocurría aquello... ¿en una iglesia, en un cubo de la basura, en un osario? ¿Quizás en un autobús? Había allí... pero, ¿qué había allí? ¿Huevos, alfombras, rábanos? ¿Esqueletos? Sí, pero con su carne aún alrededor, y vivos. Sí, me parece que era eso. Gente en un autobús. Pero había uno (¿o dos?) que se hacía notar, no sé muy bien por qué. ¿Por su megalomanía? ¿Por su adiposidad? ¿Por su melancolía? No, mejor... más exactamente... por su juventud, adornada con un largo... ¿narigón? ¿mentón? ¿pulgar? No: cuello; y por un sombrero extraño, extraño, extraño. Se puso a pelear -sí, eso es-, sin duda con otro viajero (¿hombre o mujer?, ¿niño o viejo?) Luego eso se acabó, concluyó acabándose de alguna forma, probablemente con la huida de uno de los dos adversarios.

Estoy casi seguro de que es ese mismo personaje el que me volví a encontrar, pero ¿dónde? ¿Delante de una iglesia? ¿delante de un osario? ¿delante de un cubo de la basura? Con un compañero que debía de estar hablándole de alguna cosa, pero ¿de qué? ¿de qué? ¿de qué?


Ejercicios de estilo, Raymond Queneau. Versión de Antonio Fernández Ferrer. Madrid.


La Argamasa. © Copyright,  julio 2011.