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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Víctimas en pedacitos

Me preguntas, hermano, si he amado; sí.
Théophile Gautier

 

“Ud. tiene un mensaje nuevo. Para escuchar sus mensajes presione 1. Para escuchar sus opciones personales presione 2.”
“Nena, apenas escuches este mensaje, llamame. Malas noticias”.

 

–Hola, qué haces. Disculpame que te joda, pero me acaba de avisar Coco, que se mató Alberto…  Zuninni, sí. No, no, fue un accidente… un auto, sí, lo atropelló un auto. Claro, sí, en la calle. 
– Sí, hoy, esta madrugada. Murió en el acto. No sufrió.
–¡Pero recién me avisan! No, no sabía nada. No, es que no tengo más data. Calmate. ¿Dónde estás? 
–Bueno, ¿podés pedir permiso? Te puedo pasar a buscar.
–Ah, cierto. Bueno, en auto desde allá no tardarás más de media hora. Avisame cuando llegues a tu casa. Nos organizamos. Vamos juntos.
–Bueno, como quieras. Pero no vayas sola. Cualquier cosa me llamás. Yo calculo que estaré yendo en algo más de una hora. Sí, si, ya lo están velando… no, en el mismo lugar que velaron al padre. Sí, ahí.
–Sí, me parece bien. Vos avisale a los chicos, mandales un mensajito al celu, y fíjate si podés también enviarlo por mail. Pedí que lo reenvíen a los que pudieran conocerlo.
–Nada, una cagada, nos vemos.

 

“Celi, se murió Alberto. Estoy hecha mierda. No lo puedo creer. Tengo poca batería, Llamame please.”

 

“Chicos, tengo muy malas noticias: falleció nuestro Alberto Zunnini. Tuvo un accidente en la calle. Fue esta madrugada. Lo velan en Marmol 355. Lo llevan mañana a las 8.
Me pueden llamar a casa o al celu.
Nos vemos
Sandra”

 

Juan, necesito retirarme.
Me acaban de avisar que falleció un amigo muy querido. Estoy muy apenada.
Voy al velatorio. El sepelio es mañana a las 8. Cuando termina vengo directo para acá y termino lo que estábamos viendo.
En la semana voy a compensarlo.
Cuando salgas de la reunión,  llamame al celu.

muchas gracias
Sandra

 

–Celi, no lo puedo creer…
–Sí, es que me quedé sin batería después que te mandé el mensaje. Ahí lo puse a cargar. Tardé un poco más de la cuenta. Recién entro. Es que no pude resistir la tentación y pasé con el auto por la puerta de la casa de la madre. Vi que entraban y salían algunas personas.
–Pobre mujer…
–No, no pude. No hubiese sabido qué decirle. Imaginate, verla después de tantos años. Yo nunca más la vi.
–Nada, estoy hecha mierda.
–Si, claro, eso fue hace menos de diez días. Incluso todavía tengo el mensajito que me envió para el día de la primavera. Siempre tan atento conmigo.
–Bueno, sí, él nunca dejó de piropearme… no, no seas cruel… yo también lo quise… a mi manera.
–Dale, Celi, venite. Te espero y vamos juntas. No sé con qué cara ver a la madre.

 

–Hola… Sandra… tanto tiempo… si, nadie puede creerlo. Gracias, querida. Nena, estás como entonces.
–Bueno, gracias. Vení, sentate. Fue algo terrible, terrible… no puedo creerlo todavía…
–Yo siempre supe de vos. Él me hablaba mucho de vos. Siempre te nombraba, ¿sabés?, fuiste el gran amor de su vida… tenía eso de ser tan compañero conmigo… hablábamos mucho… siempre te nombraba… ¡te quería tanto!... un poco quería morirse, yo lo sé. Una madre siempre sabe esas cosas. El corazón le dolía, acá le dolía, pobre, ¡y cuánto!
–No, no te asustes, yo estoy bien… vení, vamos un poco afuera.
–No sé como lo tomarás, pero en su billetera, que me la dieron junto con sus cosas, tenía una foto tuya, viejita, medio ajada. Me gustaría que te la quedaras, ¿puede ser? A lo mejor sirve para que pueda volar en paz. Él te quería.
–Gracias por tenerla, sé que lo hubiese querido así.

 

Miércoles 30 de septiembre

Día tristísimo, largo, horrible. Me sofoca la angustia y tanto silencio por delante. Te recuerdo de todas las formas, de todas las edades, de toda la vida. Pedazos de mi vida se van contigo, pero no mi vida.
No consigo saber cuando me sacaste esta foto. Tenía, creo, 16 años. Me veo linda, tierna, muy joven y tampoco tuya.
Pensé en dejártela a vos, para que te la llevaras contigo. No tuve el coraje. Detrás dice: “solo la muerte redimirá mi alma”.
No quise entorpecer tu eterno descanso. Ya nos encontraremos y hablaremos de estas cosas.


Laura