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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I. Variaciones

Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos.Extensión máxima de cada variación: media carilla.

 


Variación 1


MIRADAS

 

Disfruto el café saboreando los aromas. Cierro los ojos por momentos para identificar los orígenes de cada sonido que sumados, entrelazados, son solo un bullicio bajo que caracteriza el lugar. Sonrío al contemplar, curiosa, cada detalle ornamental Art Decó. Dibujo en mi cuaderno de viaje. Escribo. Tomo fotos de rincones. Gozo con todos los sentidos, guardando en la memoria la experiencia de sentarme a la mesa de un café en la ciudad. Reviso una guía para elegir la próxima aventura en esta Buenos Aires que estoy descubriendo.

El foulard y los zapatos rojos que resaltan el estampado primaveral de mi vestido atraen en demasía la mirada del hombre tras el diario en la mesa próxima. Prefiero no prestar atención, pero me inquieta percibir, adivinar, su recorrido en mi cuerpo. Mejor apuro la continuidad del paseo. Me oculto tras los anteojos, como si eso fuera suficiente. ? ¿Turista? ? ¡Sí! – respondo, casi sin mirar,  al hombre entrecano de traje que pasa a mi lado. Huyo de los ojos taimados y las sonrisas cómplices en el primer colectivo que estaciona enfrente.

 


Variación 2

 
LA ESPERA

 

Observo mi derredor sentada a la mesa de un bar, junto al ventanal, como si yo misma no existiera. Presto atención forzada a cada detalle externo para evitar gritar. Uno, dos, tres, respiro. Otra vez. Uno, dos, tres. Calma. No llorar. La vida alrededor continúa su inquieto trajín. Corridas. Chirridos. Risas. Apuros. Idas y venidas casi histéricas de un mozo. El final de esta guerra devolvió a muchos la sonrisa. La garúa destaca la dicha de quienes se saben sobrevivientes, y acompaña armoniosamente el estado de mi alma.Araño mi vestido ya raído de tantas veces puesto para ocupar el mismo asiento. Te espero. Otra vez. Me esfuerzo en respirar, con la sola ilusión de volverte a ver. Cada viernes es igual. Hay un hombre tras un diario, un joven con su vaso de cerveza, una pareja, oficinistas canosos de traje... y yo, forzando al tiempo a detenerse en un día pletórico de rojos, en que fui feliz con vos. Uno, dos, tres. Inhalo. Exhalo. Mientras me desangro en la incertidumbre. ¿Vivís? ¿Volverás? ¿Vivo yo? 

 


Consigna dos alfa: Inventar una nueva anécdota nimia (siguiendo las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media).Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato. La anécdota debe ser construida a partir de las siguientes instrucciones:-que haya un encuentro aparentemente efímero entre un hombre y una mujer;-que la acción transcurra en un lugar público o semipúblico (una plaza, el baño de un bar, un museo, un hotel, un tren, etc.);-que haya otro/s personaje/s que mire/n (y/o cavile/n sobre) ese encuentro;-que haya más de una acción encadenadas lógica y cronológicamente y alguna acción secundaria;-que haya un intercambio gestual o verbal entre dos personajes (cualquiera de ellos).

 


LA MUJER CON CALZAS DE COLORES


Atardecer en un pueblito de provincia. Mujeres de diferentes edades caminan en círculos alrededor de una plaza central y de la cancha de fútbol, en la esquina última del casco urbano, cerca del río. A este rincón perdido de pastizales y arboledas, solo concurren dos tipos de mujeres: las que se quieren mostrar a los hombres que juegan a la pelota, o las loquitas en busca de alguna aventura. Esto, claro está, según los dichos de las vecinas sensatas que a estas horas se sientan tras sus ventanas o en las veredas a ver la vida de los otros. Si fueran decentes, como ellas que se quedan en sus casas, elegirían la plaza para estos ejercicios. A medida que el cielo toma colores rojos y violetas, las miradas controladoras de las doñas tras las cortinas, aumentan el frenesí de su disgusto por lo que ven y lo que adivinan. La mujer de unos cuarenta años, pasa, como a diario, con sus auriculares puestos y una calza de colores que apenas contiene sus redondeces. No saluda. Continúa su rítmico paso hacia la zona más boscosa. Un joven que viene en sentido contrario, le murmura algo, se paran, cruzan unas palabras y continúan. El sonríe. ? Mirala vos a la señorita. Casada y haciéndose la mocita con un chiquilín. Si la viera el esposo ¡Ja! ¡La que se armaría! – Adela no reprime sus pensamientos ante su madre, en silla de ruedas a su lado, junto a la ventana? Todavía es joven. Seguro tiene un amante. A vos ya te pasó el cuarto de hora, por eso estás acá y no allá. Cierra la cortina ofuscada ante el comentario de la vieja. Las maldiciones que toman su mente no se dejan oír. Por la mañana, unos niños hallan el cuerpo de una mujer de calzas coloridas desfigurado por los golpes recibidos. Degollado. Los rumores toman la calle. Se busca al amante. Se busca a los jugadores de fútbol de última hora. Se busca al esposo. No se piensa en las frustraciones ocultas de quienes no tienen vida propia.


 

¿CRIMEN PASIONAL?

 
Una mujer de entre 40 y 50 años, cuya identidad aún no sea dado a conocer, de contextura mediana, vistiendo calzas ajustadas de colores, fue hallada muerta en las inmediaciones de la cancha de fútbol del club Los Halcones. Su cuerpo, cubierto de moretones, apareció degollado. Se desconocen aun los motivos del asesinato. Los peritos informan que se trata de un corte angular profundo, probablemente producido por un vidrio o arma de corte similar. Llevaba aun puestos auriculares conectados a un pequeño equipo portátil de música. Hora de deceso, 20.30. Se solicita a los vecinos del lugar que  hubieren sido testigos de los acontecimientos, o circunstancias previas al hecho, presentarse en la delegación policial local a prestar declaración. Se busca un joven que fuera visto dialogando con la víctima momentos antes de su fallecimiento. No se descarta la posibilidad de que un nuevo crimen pasional ponga en vilo a la población de Colonia Campo Villafañe.

 

 


PERSPECTIVA 

 
Otra tarde sola en este pueblo infernal. No hay siquiera con quien hablar. Extraño el cine, las bibliotecas, las charlas con amigas, las fiestas. ¿Por qué acepté seguirlo a este sitio perdido en  estos arenales soleados? Al atardecer el sopor de los 40° cotidianos se disipa y puedo caminar. Mejor cerrar los ojos y oír música. Desde las ventanas, puedo sentir las miradas sobre mí. No me saludan. Bajan los ojos y tuercen los labios cuando paso. ¿Qué les pasa? ¿Sigo siendo una extranjera? Al menos el paisaje del río al bajar el sol es grandioso, y cerca de la arboleda se oye el aullar de carayás. Si me quedo quieta los veo. Calza. Zapatillas. Auriculares. Agua. Vamos. La mujer en silla de ruedas y su hija no me quitan los ojos de encima, como de costumbre. Ya llego a la cancha. Se están retirando los muchachotes. Mejor así. ¡Ay, no! Otro que se cree irresistible. “Lo cortés no quita lo valiente” decía mi abuela. Apuro el paso. Quiero llegar antes que caiga el sol, y tener tiempo de retornar. Me duelen los ojos clavados en la espalda. ¿Qué hice mal? Si pudiera elegir me quedaría en este rincón para siempre, sobre la hierba. Para siempre. Así fue.

 


Copyright©Delia Plazaola. Septiembre, 2015

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