Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I Variaciones

Consigna uno Escriba dos nuevas variaciones respetando el argumento mínimo de alguno de los textos.

 

 

Variación 1


Estaba llegando quince minutos tarde. Entró al bar hecho una pila de nervios, no sabía si la encontraría. Ni bien ingresó pensó que todo había sido en vano. Su esfuerzo por convencerla de volver al hogar había resultado infructuoso. Alcanzó a distinguir a una mujer con un vestido floreado y zapatos rojos, en el instante en que salía por la puerta de Talcahuano. Por un momento pensó que era ella; su parecido era notorio, pero no, Roxana era más alta. Se distrajo por el grito de un niño cuyo helado estaba caído en el suelo. Trató de recuperar su compostura, se sentó en una mesa y llamó al mozo. Éste le comentó que era un día con mucho movimiento. En media hora el lugar quedaría vacío, pero ahora estaban todos los que habitualmente almorzaban el menú del mediodía y gente de paso. Su celular empezó a vibrar, era ella. ¡Hola! lo saludó y a continuación agregó “estoy retrasada, llego en diez minutos”. Volvió a ponerse nervioso. Tomó un diario y empezó a pasar las hojas. Una noticia llamó su atención.

Habían desbaratado una red de espías extranjeros. Su líder estaba prófuga, de nombre María Mercedes Oliva Murray, alias “Roxana”. La foto lo dejó helado, era ella, su Roxana, más joven; tal vez diez años antes de que él la conociera. Pero no cabía duda de que era ella. En el momento en que levanta la mirada para pensar sobre las consecuencias de la noticia, la ve ingresar por Córdoba. Estaba desaliñada, ojerosa, con cara de cansada. La ve buscar rápidamente entre las mesas hasta que sus miradas se cruzan. Por un momento, le parece que el rostro de ella demuestra alivio y alegría. Pero enseguida vuelve a expresar preocupación. Se aproxima a la mesa y sin sentarse le dice: “Carlos, nos debemos una charla pero este no es el momento, te quiero”. Se da vuelta y regresa sobre sus pasos hasta la salida.

 

 

Variación 2


Ocupaba la mesa de siempre, de espaldas a la pared; con vista a los accesos de Talcahuano y de Córdoba. Hoy había un movimiento intenso. Finalizado su almuerzo, Tomás hacía su habitual sobremesa de dos horas. Observaba a los comensales y en particular a quienes no eran habitués. Cuando ingresó la mujer del vestido floreado y zapatos rojos, desde varias mesas la miraron intrigados. Desentonaba en este ambiente de Tribunales, de trajes grises y mujeres de pantalones. Ella estaba vestida y maquillada para cocktail de embajada. Aun así, se notaba que buscaba pasar desapercibida. Se sentó en una mesa próxima al acceso de Talcahuano, con vista a la puerta. Luego de ordenar un café con leche, sacó su teléfono celular y empezó a jugar al Candy Crush. El hombre de la mesa de al lado, ojeaba un diario pero se notaba que estaba atento a los movimientos de ella. Como queriendo una oportunidad para entablar conversación. Tomás no pudo evitar recordar cuando en ese bar, treinta años antes, había conocido a Rose. Parecía tímida al principio, pero era porque tenía un pobre dominio del castellano. Que él hablara inglés fluidamente había facilitado el diálogo. Lo que comenzara como un anfitrión de la ciudad, se convirtió rápidamente en un amor apasionado que duro hasta que ella sucumbió a la enfermedad. El tiempo que antiguamente dedicaba a ir hasta su casa a almorzar, dormir una siesta y luego regresar al estudio, ahora lo pasaba en el bar.

 


Copyright©Mariano Frigerio. Septiembre, 2015

Todos los derechos reservados