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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo V. Oralidad y escritura

Consigna doce beta Seguir los siguientes pasos y elaborar un relato tal como se indica een el punto d.

a. Seleccionar cualquier personaje cuya voz sea la vía de entrada a una determinada clase social, partido político o subcultura. b. Construir un perfil a través de la elaboración de una ficha donde figuren todos los datos personales cono así también costumbres, gustos, características. c. Convertir a ese personaje en el narrador de la historia, cuyo origen puede ser alguna anécdota, un texto literario, una película, una noticia e insertarlo en una situación comunicativa en la cual sea verosímil el discurso. d. Con todo lo anterior, escribir un relato.

 


EL QUIQUE

 

El amor tiene mil facetas como páginas de un libro, nos sorprende a cada momento.

La Negra siempre me hace lo mismo a último momento se olvida de encargarme algo. Ya eran las siete y no quiero llegar tarde, lo mejor son unos vinos ante del asado. El Chulito asa  de mil maravillas.

Contate algo, me dijo el Carlito. Bueno, le dije, pero antes me corto el pan y le pongo carne y servime un vino, sino no hablo. Contanos que te pasó con la Bonita, ¿es cierto que está jodida? Estuvo, ya está mejor. Perate que me siento, me enyené la panza y es largo el asunto. Llamalo al Mario que venga, yo no cuento dos vece.

El otro dia, ante de la tormenta, habíamos terminado con todo. La Bonita estaba en el boo como los otros caballos, cada uno tiene el suyo, así le gusta a Don Pedro. Y es mejor pá trabajar. La cosa es que cuando fui al otro día, la Bonita no estaba y el boo abierto. Paaa, me quería morir, imaginate la preferida de Don Pedro. Lo primero que pensé, me la robaron. Perá que tomo otro sorbo se me secó la garganta. No había pisada, ni forcejeo de la puerta. Me resultó raro, viste, si las marcas de herradura de la Bonita. Agarré el celular y llamé al patrón, lo tengo primero con la A de auxilio, así me lo puso la Negra, es vicha, se dá cuenta. Me dijo un dia, si te caé del caballo, marca el primero que te venga a auxiliar él.

Como te decía la buscamo por todo lado, nada. Vino la policía, me hizo tanta pregunta que me mareó. Estos se piensan que uno es tonto, pá que quiero una yegua de carrera si no tengo pá comer yo. Tiene ma papele, te enganchan en la esquina. Estos miran y ya ven a todos chorro. Como te decía, no hubo rincón sin ver. Eso fue el sábado, el lune cuando volví, me dije pá  adentro, esta se escapó. Yo le había al patrón, la Bonita se asustó de los refucilos, puede ser, me dijo, pero ya la tendríamos que haber encontrado. El pibe me dejó la puerta mal cerrada, decí que es el hijo de la Morocha y el patrón la visita seguido. La cosa es que entré a caminar. Tenía un hueco en el pecho, uno se encariña con estos bichos, todo el día con ellos. Que los vareá, lo cepillá, le dá la ración, al final te siguen como perro faldero. Le dije al pibe, che, vamo a limpiar un poco, juntamo un montón de porquería y nos fuimos al pozo detrás del galpón. No, sabe, ahí estaba, tiradita tosa enrredada. Ahí no má, lo llamé al patrón. El loco llegó enseguida con la policía. Querían sacarla, yo le dije "No, patrón, así no, hay que levantarla. Llame a  los Bace, ellos tienen grúa pá los caños, la Bonita es pesada y puede estar quebrada. Yo me quedo y la calmo".

Me entré al pozo y le acaricié el pescuezo. Me miró y cerró por un momento los ojos. Servime otro vino que se me arruga el pecho. Como se puede querer tanto a esos bichos. La Bonita suspiró y le entré a hablar, amagó a levantarse y la paré, me le enché un poco encima, se quedó. No sea cosa, pensé, que esté lastimada y se arruine más.Cuando llegaron todos, parecían los de la tele, que despliegue, pá si lo hubiera visto, la Negra casi no me cree cuando le conté, la pavota se me echó a reír.

Le teníamos que pasar una cincha por debajo, de eso nos ocupamos el pibe y yo. La Bonita nos conoce, y se entregó, se quedó quietita. El bicho sabía que lo íbamos a sacar. Afuera del pozo la esperaba el veterinario. La revisó y ahí nomá, radiografía por todos lado. ¡Qué aparato! ¡Qué bárbaro! Por suerte la Bonita no estaba quebrada. Raspada por todos lados y en la pata arriba, un corte profundo, pero en la carne nomá no había llegado al hueso.

Don Pedro me felicitó, me dijo "Quique gracias por haberla encontrado, una noche más y habría muerto". Me regaló una caja de vino fino. Con la Negra estamo esperando el momento pá celebrar.

Y eso es todo muchachos. Mejor me voy porque la Negra se enoja si vuelvo tarde, y mañana hay que ir temprano a cuidar a la Bonita.

 

 

Copyright©Verónica Martinoli Vieyra. Septiembre, 2015

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