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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo II. Relatos del yo: ficción, realidad y cajas chinas

Consigna quince Seleccionar una de estas alternativas, alfa, beta o gama, y una vez escrita agregarle el punto “delta”. Extensión máxima: 2 carillas.

 

CONSIGNA ELEGIDA:


Consigna quince gama Seleccionar una de estas palabras: patio, domingo, vereda, silla de paja, garúa, diarios. Luego, elaborar a partir de ella, por asociaciones libres, una serie de no menos de cinco palabras y no más de ocho. Finalmente, recuperar a través de la escritura algún recuerdo de la infancia utilizando esas palabras. Para hacerlo, tener en cuenta estas indicaciones:-evitar toda explicación o sobreabundancia de información,-evocar narrando y sugiriendo,-trabajar la entrelínea, es decir, no contarlo todo, elegir solo lo más significativo.

 
Otra vuelta de tuerca:

Consigna quince delta Cualquiera haya sido la opción elegida, agregar al texto una nota a pie de página firmada por El Editor, o un prólogo, o un relato, que le sirva de marco como en el inicio de “Loco” y justifique su publicación.

 


CONSIGNA 15 GAMA-CONSIGNA 15 DELTA


DIARIO

 
21 de septiembre 

Desde mi ventana enrejada veo caer la garúa de manera persistente. Esta mañana, al cruzarme con los otros inquilinos, parecía que el mal tiempo era el único tema de conversación. Dicen que se anuncia lluvia para el resto de la semana. No me desespera. La monotonía de esta gris melancolía me provoca cierto exaltado regocijo. Ver caer la lluvia me hace sentir cerca de los míos y del pueblo, que quedaron allá tan lejos en el sur…

 

22 de septiembre

Garúa.

 

 

 

23 de septiembre

Sin variaciones. Con este pronóstico, no queda otra que seguir refugiado en mis libros y en la escritura de mi diario. Ni pensar en salir a buscar trabajo en esta ciudad que hoy por hoy solo es charco y lodo.24 de septiembreEl inicial deleite está dando paso a una tristeza inquieta. La garúa persiste y aparentemente no hay indicios que confirmen que esta situación termine en algún momento.

 

25 de septiembre

Hoy me siento extraño y no sé por qué. Quiero pensar que solo es la claustrofobia que el encierro de este asfixiante y mínimo espacio me provoca. Voy de la cama a la ventana y de ahí a la cama, otra vez, en cíclica constancia. La dueña de la pensión ha tocado a mi puerta varias veces, preguntando por qué no bajé a cenar anoche ni a desayunar esta mañana. Le dije la verdad, que no tengo apetito. Miro una vez más por la ventana. La hiedra  nueva, reverdecida,  y crujiente de primavera, se enrosca en los barrotes dejando ver solo pequeños remiendos del antiguo patio. Las plantas parecen haber crecido en estos días de lluvia y doblado su tamaño. Los viejos cacharros de arcilla desbordan agua y se resquebrajan lentamente. Siento que soy como una de esas vasijas... Saturado de lluvia, me deshago en partículas y me fundo en el barro con el cual me vuelvo uno. 

 

26 de septiembre

Anoche tuve el sueño más extraño. Y sentí miedo. ¿Qué me está ocurriendo? 

 

27 de septiembre

La casera dejó una bandeja con alimentos en la puerta de mi habitación. Gritó para anunciar su presencia, diciendo:

-Y quiero encontrarla vacía cuando regrese, ¿eh? 

Abrí la puerta, que últimamente dejo con el cerrojo puesto, y miré: café con leche, pan, manteca y mermelada. Pretende que coma… ¿Pero quién puede tener hambre en días como estos? Cerré con llave una vez más. Nunca toqué la comida.

 

28 de septiembre

Apenas me atrevo a mirar por la ventana. Solo lo hago por la noche y con las luces apagadas.  La garúa sigue cayendo misteriosamente. Es como una historia eterna; como un diluvio infinito; como un anuncio apocalíptico que se evidencia sutilmente. Me dirijo al baño y me miro en el pequeño espejo. Trato de reconocerme pero mi reflejo se ve desvanecido y todo el conjunto, mis rasgos y mi apariencia, corrompidos y descompuestos. 

 

29 de septiembre

Hoy, nuevamente, tocaron a mi puerta repetidas veces. Me oculté bajo las sábanas. No quiero que  me vean. No quiero ver a nadie. Siento cada vez más este miedo que me debilita. 

 

30 de septiembre

Siento una terrible sed. Necesito ir a la cocina por agua, pero es imposible. No puedo salir de mí. No puedo escapar de aquí. Ella no me deja

 

1 de octubre

Anochece. Lucho contra mí mismo y me presiono a huir de este húmedo encierro. Trato de convencerme de que no hay nada ahí fuera que me impida salir. Es solo agua. Y esta sed…  Abro la puerta lentamente y miro hacia adelante. Una pared blanca y vaga se presenta ante mi umbral como un visitante indeciso que no se atreve a llamar. La bruma ha penetrado la casa y viene a buscar al que no se atreve a aventurarse más allá... ¿Es esto parte de aquel sueño que un buen día empezó sin ánimo de tener desenlace? Vuelvo a encerrarme bajo llave. Me tiro en la cama y escondo mi cabeza bajo la almohada.

 

2 de octubre

Mis sentidos se encuentran alterados y mi boca seca. Después de dar mil vueltas en círculos como un león enjaulado, agotado y casi a la rastra, abro la ventana y alargo mi mano para arrancar una hoja húmeda de la cual succiono la humedad. El fuego quema mi garganta. Arranco una tras otra, hoja tras hoja, y absorbo las gotas de lluvia tratando de poner mi sed en jaque.

 

3 de octubre

Son las  3 de la mañana y no quiero dormir. Lucho contra el cansancio y la locura que me anestesian. No quiero soñar. Y ya no puedo pensar con claridad.Más tarde….Alguien tocó a mi puerta. Pregunté quién era pero nadie respondió. Lenta y cansadamente me acerqué y abrí apenas asomando la cabeza. De pronto, una mano fría, mojada, desdibujada y translúcida intentó tomarme desprevenido empujando  la puerta. Di un grito e hice gala de las pocas fuerzas que me quedaban, logrando cerrarla. Las  fantasmales huellas de unos dedos húmedos, quedaron impregnadas en la madera para luego comenzar a escurrirse lentamente cual lágrimas de frustración.

 

4 de octubre

No debo darme por vencido ante esta loca e irracional situación. La bruma por fin ha logrado salirse con la suya y ha comenzado a penetrar por debajo de puertas y ventanas y siento que me  fundo y desaparezco en ella lentamente.Mis dedos apenas pueden tomar el lápiz y ya casi no puedo escribir. Mis pensamientos están en absoluto desorden…Ya no sé que es real y que no… Me siento débil e intuyo que ya no estoy solo en esta habitación. Debo salir en este  mismo momento. Espero que no sea tarde.

Solo deseo que…

 


Nota del Editor: la redacción de este diario sólo se limita a transcribir fragmentos del diario de C. F. atento a la curiosidad que este  famoso caso ha suscitado en el público lector. Asimismo, la dirección de este matutino informa que la policía sigue tras los rastros del infortunado joven que ya lleva desaparecido tres meses al día de la fecha a la vez que se reserva el derecho de emitir opinión respecto al mismo.


Copyright©J.M. Septiembre, 2015

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