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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VII. Tiempo y narración

Consigna diecisiete gama El texto leído es una adaptación de los fragmentos finales de “La marca de nacimiento”* de Nathaniel Hawthorne. A partir de esta escena final imaginar los antecedentes del suceso y escribir un racconto. (Extensión máxima: 2 carillas).

*Luego de realizada la consigna, puede leerse la versión completa del cuento.

 

 

LA MARCA DE NACIMIENTO


Cuenta una vieja leyenda, que en un pueblo muy lejano de Nueva Escocia, una joven llamada Georgiana nació con una marca en su rostro.

Los lugareños creyentes se persignaban al verla y los supersticiosos huían, decían que era “La marca del Mal”. Una mano carmesí en medio de su mejilla izquierda sobresalía de su palidez casi mortuoria.

Años de desdicha sufrió la muchacha y su familia. La chusma creía que el Diablo había posado su mano en ella en señal de pertenencia.

Sus padres, desde pequeña, la llevaban a cuánto curandero y hechicera habitaba en las cercanías.

Ya desolados, viajaron a Irlanda en busca de Aylmer, un joven alquimista famoso por sus habilidades en transformar la fealdad en belleza, el mal en bien y la desgracia en amor.

Así fue que Aylmer y Georgiana se conocieron y se enamoraron.

Mucho intentó el alquimista por “la sanación” de la joven, probó pócima tras pócima, sin lograr el efecto deseado.

La vida ya se tornaba una maldición para la pareja, cuando de repente, en una noche sin luna, una voz susurró al oído de Aylmer la fórmula de una droga mágica, que ni los más antiquísimos maestros sabían de ella.

El preparado no era nada fácil, el fuego del Dragón de Gales debía quemar las impurezas de las esencias y así lograr la fusión del poder del Cielo y de la Tierra.

Durante la travesía, Aylmer, sufrió tentaciones y alucinaciones de seres infrahumanos que intentaban desviar su atención.

Su Fe peleó arduamente contra el Mal y fue así que alcanzó su cometido. Luego de varios meses de ausencia, regresó con la poción.

Al llegar a su hogar, encontró a Georgiana sumergida en un profundo sueño y la marca de nacimiento ya le abarcaba toda su mejilla.

Una doncella que cuidaba de ella, juraba haber visto una sombra por las noches que venía a visitarla. La joven solo dormía, casi ni se alimentaba, su cuerpo estaba cada vez más débil.

La vida y la muerte se la disputaban, sus ojos tristes, llenos de dolor transmitían que se acercaba la hora de su deceso.

Aylmer, no se rindió tan fácilmente después de todas las luchas libradas en nombre de ese amor. 

Se apresuró a darle de beber la poción y la muchacha con sumo esfuerzo bebió lo que sería su salvación.

 

 

Copyright©Stella DiMare. Septiembre, 2015

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