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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I. Variaciones
Consigna dos alfa Inventar una nueva anécdota nimia (siguiente las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). 

Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media). Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato. La anécdota debe ser construida a partir de las siguientes instrucciones:
-Que haya un encuentro aparentemente efímero entre un hombre y una mujer;

-Que la acción transcurra en un lugar público o semipúblico (una plaza, el baño de un bar, un museo, un hotel, etc.);

-Que haya otro/s personaje/s que mire/n (y/o cavile/n sobre) ese encuentro;

-Que haya más de una acción encadenadas lógica y cronológicamente y alguna acción secundaria;

-Que haya un intercambio gestual o verbal entre dos personajes (cualquiera de ellos).

 

 

Variación 1

 

Hombre joven trota por el parque. Se agacha a atarse los cordones.

Mujer joven saca fotos en el parque. Retrocede tratando de enfocar algo en el cielo.

Ingresa muchacho paseando a un perro.

Hombre joven y  mujer joven chocan desprevenidos. Confusión. Miradas encontradas. Las disculpas del caso. Hombre joven y mujer joven sonríen y se dan la mano.

Muchacho observa la escena con aparente curiosidad. Tira una ramita al Golden Retriever mientras trata, atento, de captar el cuadro que ofrecen esos dos extraños.

Hombre y mujer joven se acercan aún más. El muchacho se despabila de pronto y cae en la cuenta de que el perro se ha dado a la fuga. Decide salir a perseguirlo.

 

 

Variación 2

 

Nada ni Nadie los preparaba para lo que ocurrió esa tarde. Eran solo un hombre, una mujer y la rutina. Y de paso,  el paseador de perros peleándola día a día. Y en medio de esa intrascendencia: el caos original fecundando el milagro. ¡Las cosas suceden de la manera más curiosa! ¿No?

 

 

Variación 3 

 

“¿Qué explicaciones le voy a dar a esta mujer? ¿Eh? ¿Que se escapó el perro porque soy un mirón? ¿Que en lugar de prestarle atención a Bobo, el bobo soy yo por ponerme a curiosear a los demás? Que me puse romántico y sentimental mirando al pibe y a la piba? ¡Me va a mataaarrr! ¡Voy a perder el trabajoooo!”

-Señora... ¡voy a poner unos carteles! Los pago yo de mi bolsillo y encima pongo una recompensa, ¿le parece bien?

Y esa tarde, mientras pegaba con chinches los avisos de PERRO EXTRAVIADO en la panadería del barrio, la suerte de Bobo era una constante en su pensamiento, mezclada con el bochorno, el miedo de perder el trabajo y más aún con la pregunta "¡¿En qué habrá terminado el encuentro de esos dos en el parque?!”.

 

 

RELATO EXTENDIDO 

 

6:00 AM

Él había despertado como de costumbre, de mal humor y salivando rabia mientras aplastaba con un golpe de puño el despertador. Ella pospuso tres veces la alarma como tratando de evitar poner los pies fuera de la cama y pisar esa pequeña superficie de realidad que ahí se encontraba y se antojaba durísima en ese frío día de invierno.

 

8:00 AM

- Buen día, jefe – saludó el joven entre dientes, casi tapándose la cara con el diario que acaba de comprar en el kiosco de la esquina

– ¿Otro día más de un montón de nada?

- Hola, gente – dijo la joven con una sonrisita hueca, procediendo a desmoronarse en su impersonal cubículo y a esconder la cabeza entre los brazos sobre su escritorio mientras agregaba para sus adentros

- Por favor un boleto de ida a Siberia…sin retorno… en lo posible.

 

12:30 PM 

Un sandwich para él. Un insípido yogurt para ella. Media hora de descanso y vuelta a la noria.

 

4:00 PM

Despegue. Sendos salvoconductos de regreso a sus trincheras. 

 

5:00 PM

Arribo. Rápidos cambios de atuendos.  Café bien cargado para él. Té verde para ella.

Y a continuación… Parque. Un poco de verde. Una bocanada de aire puro. 

“Necesito correr y desintoxicarme de esas broncas de oficina... Quiero pensar que esta situación no durará para siempre… necesito… ¡Lo necesito!” El joven ajustó sus auriculares y se exhortó a interpretaciones con que atiborrar su vacío existencial.

“Necesito enfocarme en lo extraordinario.” Pensó ella, ajustando la lente de su nueva cámara. “En algo que justifique todos y cada uno de mis por qué… de cada cosa...y tanto sinsentido”. 

Nada ni Nadie los preparaba para lo que ocurrió esa tarde. Eran solo un hombre, una mujer y la rutina. 

Y en medio de esa intrascendencia: el caos original fecundando el milagro… Un choque accidental de esquivos cometas en ese arborescente micro universo. 

- ¡Perdón, señorita! No la vi – dijo el joven mientras se erguía desde el suelo donde había estado atándose los cordones.

- ¡No! Fue mi culpa – contestó ella – estaba concentrada en la cámara. ¡Qué distraída soy!

Y eso fue todo. Solo dos pasos en falso y en sentido contrario. Dos infundados traspiés acompasados coreográficamente y ejecutados a la perfección. Dos nadas que conformaron un todo. 

En medio, un paseador de perros peleando también su “día a día”, se detuvo a mirar atentamente esa coalición. Mientras, arrojaba ramitas al perro para que se ejercitara un poco.

“¡Las cosas suceden de la manera más curiosa! ¿No?”, pensó el experto en canes, previo a percatarse de que el chucho huía de la escena y de que era hora de ocuparse de sus propios asuntos y poner pies en carrera.

 

6:00 PM

El sol comienza a caer sobre una ciudad de repetidos hábitos e  insospechados portentos. La comedia et finita.

 

 

Copyright©J.M. Julio, 2015

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