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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Historias de familia
Consigna tres alfa Buscar fotos viejas u hojear sus álbumes de infancia. Dejar pasear la mirada sobre ellas, lentamente dejando que aparezcan recuerdos, situaciones, anécdotas. En un papel anotar imágenes o palabras claves que ayuden a recuperar los hechos recordados. Elegir una o varias fotos relacionadas y escribir el recuerdo tratando de ficcionalizarlo. Conviene decidir si en el texto producido se va hablar de las fotos de las partieron, de las huellas de la actividad misma de recordar, o, por el contrario, va a borrarse el origen de ese recuerdo.


DOMINGO EN FAMILIA

Aromas, sabores se impregnan en nosotros para no olvidarnos de ciertos hechos.
Debajo del tinglado, el fuego crujía ante la caída de gotas grasosas desprendidas de la carne. Los hombres celosos del fuego controlaban su calor, discutiendo las técnicas del buen asado. Las voces se hacían eco llegando hasta la casa. Dentro, el mantel se desplegaba, los platos rozaban la tela como naipes en el paño. Todo resuelto en la cocina. Solo queda esperar el grito de:” ¡YA ESTA!”, y comenzar a sentar a los más pequeños alrededor de la mesa. En la cabecera, la abuela jefa de familia, dirige los últimos detalles.
Las fuentes repletas entran por la puerta vaivén llevándose la mirada de todos. Las manos se entrecruzan en busca del alimento.
Una voz sobrepasa al resto, dos niños no están. Salen en su búsqueda por el interior de la casa. Salen en búsqueda por el patio.
En el corral cercano a la casa, donde las chanchas tienen a sus crías, se escuchan los gritos de un animal. Los niños están arrinconados, temerosos lloran.
Corren los hombres. Dos, los más ágiles, saltan la tranquera. Uno, toma la cría la cual grita distrayendo  a la madre. El otro, entrega a los niños por encima del alambrado. En ese ínterin se alteran los demás animales. El peligro se acrecienta. Los dos hombres corren esquivándolos. Todos miran. Nadie se mueve. Si se tropiezan y caen, van a lamentarlo. El más rápido salta primero. Luego, salta el otro.
El corazón quería salírseme del pecho. Me costó llegar hasta la casa. Al sentarme sentí el calor de la sangre corriendo por mi pierna.
Dicen que fue un desmayo. Yo ya no lo recuerdo.

Copyright©Verónica Martinoli Vieyra. Junio, 2015
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