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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo V. Oralidad y escritura
Consigna once gama Narrar una historia a través del contrapunto de dos voces narrativas que le cuentan oralmente a un tercero, por separado, un suceso de características extrañas: un vecino del barrio cae al vacío desde su departamento, ubicado en el piso 12 de un edificio, cuando intentaba ponerse un suéter de lana azul.
Sugerencias: una de esas voces puede ser la correspondiente al portero del edificio, un “gallego” de 56 años curioso y maldiciente; la otra, a una niña de siete años que estaba jugando en la vereda cuando el hecho ocurrió. El tercer personaje, que recibe ambos testimonios, puede ser un inspector de policía o la viuda del hombre muerto o un amigo que debía encontrarse con él, etc. Puede ser un receptor silencioso y solo aparecer referido en el discurso de los otros, o intervenir formulando preguntas. (Extensión máxima: 4 carillas).


COMO SUPERMAN

Seor oficial, en mis años de portero nunca vi algo así. Nunca imaginé vivir una situación de puta madre como esta.
Maldita la hora que estuve hablando con Raúl, el encargado del edificio de enfrente, mejor visión no pude tener. ¡Santa María del Rosario, qué espanto!
Paso a relatarle, seor inspetor o seor oficial, no sé su jerarquía, pero por lo bien vestido diría seor comesario.
Ese día baldee bien temprano la vereda, limpié los vidrios y le pedí al vago del barrendero que me saque el montoncillo de hojas que me había dejado sin levantar del día anterior.
Bueno, voy al grano. Después de almorzar una rica paella que me preparó mi seora, salí a charlotear con Raúl, como lo hago siempre. Los temas son variados, fútbol, mujeres y novedades del barrio (por no decir chismes).
¡Pues, coño!, otra vez me estoy yendo por las ramas, sepa uste disculpar, es que este barrio es como una Caja de Pandora, ¿comprende?, una sorpresa todos los días.
Hete aquí, que el vecino difunto era muy extraño y con una personalidad un tanto reservada, solo saludaba, nunca un dialoguillo, un qué tal, llueve, hace frío o calor… nada.
Lo fenomenal, como pa’ felicitarlo, era que siempre venía con una seorita distinta todos los fines de semana.
[…]
Señor policía, yo vi cuando se cayó el hombre del 12 “B”. Estoy muy triste porque siempre me regalaba caramelos.
Mamá dice que existen pocos señores como él… tan bueno con los chicos y tan amable con los viejitos.
Papá cada vez que lo veía en el ascensor, le preguntaba como andaba la pesca, eso era raro, porque nunca lo vi con una caña de pescar y mamá le pegaba codazos cuando lo escuchaba decir eso.
Cuando mamá no estaba con nosotros, hablaban de gatos y tampoco lo vi con algún gatito, ni escuché maullar, porque yo vivo pegadito a su departamento.
[…]
¡Cállate niña! ¿No te enseñaron tus padres a callar cuando hablan los mayores?
Como le contaba… me pareció ver al difunto, que en ese momento estaba vivo, asomándose de manera muy exagerada por el balcón.
Según Raúl, seguramente se había puesto un poquitín alegre con algún tintillo pa’ asomarse de ese modo. Lo que dudo, porque nunca vi en sus bolsas de mercado, ni en las de la basura botellas de vino.
No se crea que ando husmeando las compras, ni la basura de los vecinos, nada más equivocado, es que soy muy buen observador.
[…]
Señor policía, yo estaba jugando con mi perrita cuando vi volar como Superman al señor del 12 “B”, se estaba poniendo un pullover azul, para mí se equivocó y en vez de ponerse la capa se puso un pullover.
[…]
¡Deja de decir gilipolladas niña, ve a tu casa! ¿Dónde están tus padres?
Sepa disculpar seor, son cosas de niños, en cambio yo sí le puedo ayudar, tengo detalles importantes.
El pullover azul estaba colgado en la soga de la ropa hacia unos días, desde enfrente se ven todos los balcones y se ve todo y cuando le digo todo, es todo.
No piense que tengo vista de águila, pero he comido mucha zanahoria desde pequeño y tengo muy bien desarrollado ese sentido.
Ese día había mucho viento…
[…]
Mi papá dice que usted es un chusma de cuarta y mi mamá siempre lo corrige y dice que es de décima.
Así que usted se puede equivocar y yo no, porque vi cuando el señor se estaba cayendo y una señora se asomaba como queriendo volar con él o agarrarlo para que no se caiga.
Esto no se lo conté a nadie, ni a mis papis, porque nunca me preguntaron nada.
Me acuerdo que mi mami me abrazaba y lloraba como una loca cuando me vio con mi perrita al lado del señor, porque estaba todo lleno de sangre.
[…]
¡Ah, soy de cuarta, de décima! ¡Qué bien! Pues, tus padres como tu mocosa, tienen un problema muy grande, son unos fabuladores. ¿Sabes qué significa eso?
Seor, no me voy a poner al nivel de una niña, le sugiero me escuche y tome nota de mi declaración. Esta pequeña quiere protagonismo, se nota que en su casa no deben prestarle la debida atención.
Puede que sea verdad lo que menciona esta enana, porque no parece niña.
Esa tarde, una mujer mayor tocaba timbre insistentemente, me acerqué y le pregunté a qué apartamento iba, como me pareció cara conocida… le abrí.
[…]
A esa que le abrió, era la bruja, a mi mamá también la viene a visitar y le adivina cosas con las cartas.
Una vez, el señor del 12 “B” vino a mi casa cuando estaba la bruja, gritaban mucho los tres, mamá me mandó al cuarto y me dijo que no salga de ahí, que no le contara nada a papá porque se iba a enojar con ella.
Me parece que la bruja le pedía plata al señor y él no quería dársela, mamá lloraba y le decía que se la dé así se terminaba todo.
[…]
¡Santa María! ¡Santa Macarena y todos los santos juntos!
Niña ve a tu casa, quizás tus ojos inocentes tienen razón, solo se equivocó, en vez de ponerse la capa se puso el pullover.

Copyright©Stella DiMare. Junio, 2015
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