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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo III Crímenes y castigos: pervertir el género

Consigna siete Elija dos de las siguientes imágenes, escriba dos textos independientes que instalen una mirada sospechosa (extensión máxima: media carilla).  

Taller de escritura literaria La Argamasa

 

 

 

 

 

Imagen 3

 

MALA PESCA

La silueta se dibujaba sobre un mar calmo de fondo: la espalda corva, los hombros caídos y el arrastrar de sus pies sobre la arena evidenciaban cansancio y abatimiento. Aquel hombre, que acababa de descender del bote abandonado en la orilla, caminaba lentamente por la playa desierta y venía hacia mí. Cuando estuvo más cerca, pude distinguir su ropa: vestía un viejo impermeable que la brisa marina agitaba sobre el torso desnudo. El cabello entrecano, al igual que su copiosa barba, enmarcaba un rostro surcado por profundas arrugas, de esas que se construyen con el tiempo.

No resistí la tentación de preguntar ¿Mala pesca? Recién entonces volteó su mirada hacia mí y pude ver sus ojos cargados de lágrimas que parecían mirar al infinito con una expresión de profunda tristeza. Mi pregunta quedó flotando en el aire, sin respuesta. Pasó a mi lado como una sombra fantasmal y ambos continuamos nuestra caminata en sentidos opuestos.

Intrigado por aquella mirada, en los días siguientes esperé verlo nuevamente en mis paseos matinales, pero el encuentro no se repitió.

Días más tarde, la policía local rescató el cadáver que flotaba en el mar de una mujer asesinada de veinte puñaladas.

 

 

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Imagen 4


¿DÓNDE ESTÁ MARIANA? (basado en hechos reales)

Mariana había partido de Buenos Aires el 2 de febrero de 2011 con destino a Jujuy. Se comunicó con sus padres tres días después desde Salta y les dijo que al día siguiente partiría en colectivo rumbo a Jujuy, donde nunca llegó. Desde ese momento no hubo ninguna otra comunicación con sus padres ni con sus amigos de Jujuy.

Después que se publicara su fotografía para ayudar en la búsqueda, varios testigos dijeron haberla visto paseando por algunas calles céntricas de Salta. Las pesquisas policiales lograron identificarla en un video grabado por una cámara de seguridad en el peaje de acceso a Salta, caminando a orillas de la ruta. Según algunas versiones periodísticas, su andar era inseguro, tambaleante, como si hubiera estado drogada.

Una testigo, que denunció a su ex esposo como integrante de una red dedicada a la trata de personas, afirmó haber visto a Mariana en una casa de las inmediaciones de Salta. El denunciado es integrante del Servicio Penitenciario.

A pesar de la búsqueda incansable por parte de los padres de Mariana, y de la recompensa ofrecida por el Ministerio de Justicia, su paradero, diez años después, sigue siendo un misterio.

 


Consigna ocho Optar por una de las dos consignas (“alfa” o “beta”) que se proponen a continuación.

(Extensión máxima: entre 1 ½ y 2 carillas.)

Ocho alfa

En la década de 1910, fue detenido R. S., un ingeniero alemán, soltero, de 29 años, por haber cortado un mechón de pelo a una adolescente, G. M., con unas tijeras durante un viaje en tranvía. Luego de reconocer que había cortado el cabello para satisfacer su deseo sexual, fue enviado a la Sala de Observación de Alienados donde entabló un buen vínculo con un médico que le pidió que pusiera por escrito lo que el mismo R. S. llamaba su “enfermedad”.

Construir el relato del paciente incluyendo en él algunos de los fragmentos originales que se transcriben a continuación.

“Me da vergüenza, tanta ignominia de escribir esto y me es muy difícil. La primera vez que corté pelo, eran los cabellos de mi hermana, en una edad entre 15 y 17 años; mi madre y hermanos sabían que yo lo había hecho.”

“De niño ya seguía las muchachas que tenían trenzas largas, las seguí por mucho tiempo en las calles siempre teniendo miedo de que me adivinasen por qué las estaba siguiendo”.

“En Berlín fui detenido por la primera vez después de haber cortado cabello a varias muchachas.”

“Fui detenido por segunda vez en Hamburgo.”

“Habiendo cortado cabellos, me voy a la cama y estoy besando y besando los lindos cabellos; los aprieto a las mejillas y las narices y estoy gustando el rico olor de los cabellos. Acostándome los tengo sobre la almohada besándolos, y entonces vienen los movimientos del cuerpo y después soy muy feliz.

“Prefiero los cabellos largos y rubios, no siento atracción por ninguna otra parte del cuerpo

femenino.”


Ocho beta

Escribir un relato a partir de uno de los casos narrados por Enrique Sdrech en la entrevista inicial (el de la mujer atropellada por un tren luego de ser asaltada en un yuyal, el de los amantes baleados en Quilmes o el del hombre hallado muerto entre los hierros retorcidos de un auto).


Elección de la tallerista consigna ocho alfa:

RELATO DEL PACIENTE R. S. (por pedido de su médico)

La primera vez que corté pelo, eran los cabellos de mi hermana, en una edad entre 15 y 17 años; mi madre y hermanos sabían que yo lo había hecho. Lo tomaron como una travesura de adolescente. En aquel tiempo yo mismo no entendí el porqué.

A los 21 tuve mi primera novia, Etelvina, que tenía largas y hermosas trenzas. Le pedí como prueba de su amor que me regalara su cabello. Se mostró muy sorprendida,  ya que su anterior novio como prueba de amor quería llevarla a la cama. Estaba tan enamorada de mí que un día lo hizo, se cortó las trenzas y me las regaló. Entonces dejé de sentirme atraído por ella y solo pensaba en estar a solas con las trenzas.

Mi segunda novia, Soraire, se negó a complacerme, me dijo que yo estaba enfermo y me abandonó sin más. No he tenido novia desde entonces.

Mi atracción por los cabellos femeninos ha ido en aumento. Toda vez que veo cabellos largos y en especial si son rubios, siento un impulso irrefrenable de poseerlos. No importa la edad ni la apariencia de la mujer, solo me interesan sus cabellos. Por poseerlos me refiero a que quiero que sean míos, disponer de ellos cuando lo desee y dejarme llevar por el placer.

Habiendo cortado cabellos, me voy a la cama y estoy besando y besando los lindos cabellos; los aprieto a las mejillas y las narices y estoy gustando el rico olor de los cabellos. Acostándome los tengo sobre la almohada besándolos, y entonces vienen los movimientos del cuerpo y después soy muy feliz.

Afortunadamente la moda masculina actual es de cabellos cortos y engominados. ¡No sé qué pasaría si volvieran las cabelleras del siglo XVIII al estilo Luis XIV!

Dos veces he estado preso por dejarme llevar por mis impulsos y cortar el cabello de alguna dama. Yo no creo que lo mío deba ser considerado un delito, según me dicen los abogados lo que no figura en el código penal no es delito.

No estoy seguro de que sea una enfermedad, aunque hace algunos años lo creí. Soraire me lo había dicho. En ese entonces consulté con un médico que me derivó al psicólogo, que me derivó al psiquiatra y después de varios años he terminado ahora con usted en este Hospital de Alienados.

Por supuesto, doctor, que yo quiero acabar con esta situación que me avergüenza y me impide llevar una vida normal. Querría no ser visto como un “raro” sino como alguien con un gusto sexual diferente. Estoy convencido de que si pudiéramos hablar libremente de sexo, y no fuera un tema tabú, descubriríamos muchos y diversos gustos sexuales y no los rotularíamos como una enfermedad o como una alienación, sino como variantes de lo normal.

Me permito preguntarle doctor: ¿acaso entre sus pacientes hay personas que son vistas como alienadas porque les gusta acariciar zapatos de mujer o besar su ropa interior? ¿O tiene pacientes que se consideran enfermos porque prefieren hacer el amor sobre un escritorio y no en la cama? ¿Quién define qué es normal y qué no? O tal vez tendremos que coincidir con aquel dicho popular sobre el paciente internado en un manicomio que opinaba que “los de adentro somos normales; los locos están afuera”.

Doctor, estoy a su disposición para lo que usted indique, pero le ruego que tenga presente mi opinión porque he llegado a algunas conclusiones después de largo tiempo de meditarlas.

R. S.

Verano de 1912

 


Copyright©María Lapasset

Febrero, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.