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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo

Consigna quince Seleccionar una de estas alternativas, alfa, beta o gama, y una vez escrita agregarle el punto “delta”.

Consigna quince alfa Siguiendo el modelo de los textos anteriormente citados, o inventando uno propio, elaborar un diario íntimo fragmentario donde se reescriba en primera persona la historia contenida en alguna crónica periodística, la que se pueda desprender de algún aviso clasificado, o de alguna anécdota personal.

Consigna quince delta. Cualquiera haya sido la opción elegida, agregar al texto una nota a pie de página firmada por El Editor, o un prólogo, o un relato, que le sirva de marco como en el inicio de “Loco” y justifique su publicación.


YO, MICHEL BOISSIEU


1945

10 de enero

En esta noche como tantas otras de este París existencialista, mi andar me lleva al Café de Flore en la esquina de Boulevard Saint Germain y Rue Saint Benoit. Al entrar busco la mesa más cercana a la de mi maestro, desde aquí podré escucharlo, observar sus movimientos, ver su mirada. De pronto un destello de luces golpea en los dobles cristales de sus lentes, como si hubieran querido iluminar su pensamiento.

El café suena deslumbrante, con su música de jazz, su clásico interior Art- Decó, sus asientos rojo carmesí, muebles de caoba y esa conjunción irresistible de espejos, entradas y encuentros.

La literatura y el existencialismo juegan su partida en dilatadas discusiones. Se percibe el perfume que amalgama la filosofía de Sartre y Beauvoir, entre risas, cigarrillos y palabras: existencia, soledad, vida, libertad, esencia, izquierda auténtica.

Mi atención vuelve a recaer en esa mesa, una extraña fascinación nos lleva a los jóvenes a reunirnos y celebrar sus ideas.

“Todos somos libres de elegir nuestro destino.”

Esta frase me inició en el camino de la búsqueda

Mis manos están apoyadas sobre la mesa, mi memoria sondea dentro del espacio de mi mente, mi destino es existir.


4 de febrero

Subo corriendo las escaleras hasta el tercer piso, donde me refugio en mi cuarto. Enciendo la luz que amarillea aún más las imágenes. Me saco rápido los zapatos empapados, el impermeable y cambio mi ropa mojada. Otra vez la gotera que cae justo al lado de mi cama. Hace frío en este cuarto, está helado, diría yo. Prendo la estufa. Me preparo algo caliente. Tengo hambre, por suerte me compré algo antes de subir. Pongo el tocadiscos, escucho a Ella Fitzgerald. Miro por la ventana, la lluvia cae y se transforma, va golpeando contra el vidrio y forma con sus gotas rostros diferentes que me miran curiosos, yo quiero suspenderlas, pero se enredan entre mis dedos, me mojo, cierro y abro esa ventana perezosa, que interrumpe su marcha, e intento arrastrarla, pero no puedo. Me resigno. La lluvia se ha detenido.

Saco de mi libreta de apuntes, frases de mi maestro:

“El hombre está condenado a ser libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace”

“La vida comienza al otro lado de la desesperación” “Vivir al máximo”

Cierro mi libreta. Cierro mis ojos. Cierro mi mente. Me apaciguo. Me acurruco. Me dejo llevar…

18 de marzo

Estoy tendido en la cama que aprisiona mi cuerpo en ese retazo de espacio, donde mi mente viaja, las paredes se juntan, se cruzan y limitan mi hueco.

El ruido silencioso se ahoga entre las sábanas que caen sobre mi piel aletargada.

Quiero dormir despierto, conocer el infinito, descubrir la verdad, con mi mano poder acariciar esa luz que me iluminó tantos años y que ahora se va extinguiendo. Intento descubrir el sentido de la vida. El ser y la nada. La nada, yo, mi esencia, mi existencia. Manoteo la noche que me acompaña.


27 de agosto

Hoy llegué hasta esta ciudad lejana, rodeada de montañas, con sus fiordos y vestigios de vikingos. Vine a visitar el museo en busca de esa pintura que tanto representaba para mí. La imagen apareció como un alarido desesperado. Sentí: EL GRITO dentro de mí. Frente a ella me estremecí, tuve miedo, un sudor nuevo corrió por mi cuerpo, fue la respuesta a mis dudas. Me vi representado en ese rostro que expresa angustia y desesperación.

Dudas y certezas. Soledad. Confusión. Ansiedad. Existir. Pensamiento.


20 de diciembre

Estoy agotado. Busco entre pesadillas y recuerdos la teoría para concluir una etapa, donde los postulados eran intocables y para mí sólo existía ese dios terrenal. Ya mi maestro no me representa. Busqué a mis viejos compañeros para rever los postulados, pero no fueron aceptados.

Me levanto con las mandíbulas apretadas, flaco, sin esperanza.

Si pudiera volver al pasado, si ese pasado encerrara toda la pasión, si esa pasión no me consumiera, podría reencontrarme con la felicidad.

Solo, desorientado, empiezo a deambular por las empedradas calles dormidas, calladas ahora de aquellas voces que tanto me habían acompañado. Busco ese banco a orillas del Sena, que tantas veces me extrañó y otras tantas me acompañó. La bruma va cayendo. Voy paladeando las luces que se adormecen. Me subo el cuello de mi viejo, triste y melancólico abrigo y entrecierro los ojos. Con la mirada sin esperanza, torturado por mi propia existencia, me levanto abrazado a mis viejos escritos. Doy unos pasos hacia el río. Voy en busca de lo sublime.


El Editor

Destacar una etapa de pensamiento de la época, dando testimonio de cómo movilizó a la juventud los postulados de Sartre. Al mismo tiempo mostrar la decepción del discípulo frente a su maestro y observar su transformación, que parte de su yo íntimo y se va transformando, invadido por la angustia y la ansiedad de su existencia.

 


Copyright©Stella Maris Pardo

Octubre, 2020.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.