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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo V Oralidad y escritura

Consigna doce beta: seguir los siguientes pasos y elaborar un relato tal como se indica en el punto “d”.

a. Seleccionar uno de estos personajes:

- un compadrito de principios de siglo,

- una señora burguesa perteneciente a la alta sociedad,

- un inmigrante e origen europeo, latinoamericano u oriental,

-un nuevo rico con escasa cultura,

-un villero,

- un delincuente perteneciente a las clases populares,

-un carnicero,

-un adolescente perteneciente a alguna “tribu” urbana,

- cualquier personaje cuya voz sea la vía de entrada a una determinada clase social, partido político o subcultura.

b. Construir su perfil a través de la elaboración de una ficha donde figuren todos sus datos personales como así también costumbres, gustos, características.

c. Convertir a este personaje en el narrador de una historia, cuyo origen puede ser alguna anécdota, un texto literario, una película, una noticia, e insertarlo en una  situación comunicativa en la cual sea verosímil su discurso.

d. Con todo lo anterior, escribir un relato que tenga una extensión de 2 1/2 carillas.

 

GUAPOS ERAN LOS DE ANTES

Yo telocuento, y vos si querés pibe, escribilo, hacé como quieras, daigual.

La cuestión que esa tarde en el almacén no paré a pensar niun segundo si el muchacho que iba adelante de la barra me miró de refilón pa'robarme o, pa'marcarme. A mí, que no soy un tipo que ande mayores veces por derecha, que la macana me viene como un juego en la vida, lo salí tras los pasos de aquel, y los de la barra me miraban, no vaya a ser que me tomen por cobarde. Ta bien que por poca cosa hice mucho lío, pero que se le va?hacer, no hay regla pa'medir la distancia, lo salí tras los pasos sin pensar, no vaya a ser que se me tenga por cobarde.

Ahí no más lo di media vuelta y lo cazé del cogote, como quien agarra una gallina del pescuezo pa'despacharla y a la olla. No sabés como rechiflaba el compadrito, que de compadrito tenía lo mismo que el hijo del Botija cuando salió corriendo después de chistarle a la mujer del patrón. Y pa'esa instancia la punta del cuchillo le daba roce al bajo vientre, que de abrirlo hubiera sido un escaparate pa'la carnicería de la esquina, achuras y menudos gratis pa'la clientela fija, los muchachos que lo seguían imitando un poco la forma de andar,  ya se habían ido todos pa'las casas con el rabo entre las patas.

Pobre pibe, no creo que vuelva a usar la mirada esa confusa, de refilón como junando, cosa de usanza vieja, cuando los compadritos se creían que por llevar un sombrero y la boca media ladeada tenían un poco más derechos que los demás; y los de la barra, se creían que seguían al más guapo, otra que Rosendo Juárez el Pegador. Lástima no lo fajé ahí nomás,  me pararon los vecinos que a pleno grito defendían a la chusma, o intentaban dejarlo pasar como si nada hubiera esistido. Ahora que te lo digo, pibe, lástima no lo fajé.

Al rato vino la cana con toda la caravana policial,  ahí nomás me detuvieron, a mí, al tipo del sombrero lo dejaron ir, acusó ser hijo el Jue, yo no sé si es cosa cierta pero el tipo se fue a moco tendido, en cada paso un suspiro ahogao que daba la impresión que se caía de jeta al piso. Y como no podía ser de otra manera me llevaron pal cuarto, engriyao en la noche en cuatro paredes moribundas del tiempo, cosa que de vez en cuando pasa. Ahí estuve con el silencio a cuesta, sin más que hacer solo pensar, y pensé… queseyo, cosas mías que no puedo sacarme de la cabeza, cuando la Lujanera me vio en medio de la noche entre los matorrales desafiar al más guapo, ella no dijo nada, se quedó callada media desnuda como estaba mirando el chisporroteo de cuchillas, hasta que quedó el ruido de los grillos como únicos espetadores del duelo, y jamás me delató, la tipa se hizo la sota. Mujeres como esa ya no quedan, pobre Lujanera, que será de ella.

En eso estaban mis pensamientos de una vida ya pasada, que no viene al caso,  cuando lo vi entrar medio ladeao, como trastabillando el camino. Al sotreta lo mandaron al cuarto de un zapatazo y cayó justo e?boca al lao mío y, lo miré con picardía, como quien recibe un as de espada y mira eljuego desde otro lugar, las cosas cambian. El oficial, que de bueno no tenía nada, me ofreció un cigarrillo quencendí con la única cerilla que me quedaba en el bolsillo e'la camisa, y le pregunté si este pibe era el hijo del jue'. Me dijo que sí, que el padre lo quería correccionar metiéndolo al calabozo pa'que aprenda la lección.  Pobre pibe, se las da de malevo y lo quieren corregir tirándolo a la jaula con los liones, y se me puso a llorar. Entre sus lágrimas atiné a calmarlo un poco, lo estaba pasando mal. Ahí nomás entró medio enconfianza y me preguntaba cosas, como era mi vida, que hacía un tipo como yo. Le hablé de mis sueños, que más que sueños eran esperanzas perdidas en la calle, le conté de mis ilusiones por vivir en un mundo mejor,  aunque nunca salí del barrio pa? ver un poco más allá, que siempre anduve entreverao  por alguna que otra cosa, que en una de esas conocí a Borges, un tipo que escribe, nos combidamos unas copas, le referí lo que pasó con el finado Francisco Real el Corralero, a quien vi no más de tres veces en una misma noche, y me metió enuncuento de él y, me dijo que iba a vivir por siempre, y yo medio que no lontendí en ese momento y me quedé callao, y después no lo vi nunca más pa'decirle que por siempre no quiero vivir, y menos en la memoria de nadie, me falta guapeza pa'aguantar el tiempo, y charlamos de algunas otras cosas que ya ni me acuerdo. Al rato nos soltaron las rejas y salimos los dos pa?juera sin mayores penas que un rato encerrao. A él lo esperaba el padre con toda la pomposidad de la ley, con la ilusión de haberlo encarrilao por la huella anque sea por un rato; a mí la esperanza de seguir viviendo, sabiendo que todavía soy el mismo tipo, fiel a la estampa que llevo a cuesta.

Pero, pibe, esto que te digo, no es más que otra anédota de un viejo que algo ha caminao, ya cansao de tanta cosa sin gloria más que algunas amistades y el sutil saber que llevo dentro como un secreto bien guardao, que por guapo hasta ahora nadie me ha ganao. Si te sirve pa'un cuento, anotalo, escribilo, o hace como quieras, al final queseyo, daigual.

 


Copyright©Antonio C.

Enero, 2020.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor