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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo I Variaciones

Consigna dos beta: Escribir un texto breve a partir de una frase críptica (una fórmula mágica, oracular o mística; un hechizo; un trabalenguas, una adivinanza o acertijo; un nombre secreto; una orden encubierta; una fórmula científica arrancada de su contexto para hacerla circular en otro; una fórmula que selle un pacto; un réquiem; una frase inscripta en una cripta o tumba; un canto popular infantil que haya perdido su significación inmediata; un palíndromo (frase que puede ser leída de derecha a izquierda o de izquierda a derecha y mantiene los mismos sonidos, por ej.: “¿Sanatas a satanás?”).

La frase elegida puede estar en cualquier parte del relato: intitularlo, cerrarlo, incluso puede no estar, puede ser parafraseada o tomada para estructurar el relato o sugerida de modo que el lector la adivine o bien que el relato se constituya en una pista para que el lector la construya.Escribir un texto breve a partir de una frase críptica.


UPÑUP FM RVF MFF. Las trece letras, escritas con birome en un papel gris almacén, tienen a Renzo tan abstraído que, si no fuera por el leve movimiento de los ojos en sus cuencas, parecería un maniquí que alguien dejó tirado sobre el sillón.

Renzo tuvo la bendición de que su padre, un pintor de brocha gorda que no llegó a tercer grado de primaria, fuera un convencido de que la inteligencia podía crecer tal y como lo hace el cuerpo, y que la diferencia radica en que éste lo hace por defecto pero a aquella, en cambio, hay que trabajarla todos los días de la vida, de lo contrario tiende a quedarse en el llano de la simple existencia. Primero fueron las figuras geométricas en madera, luego los rompecabezas de pocas piezas, cuando aprendió a leer su padre le obligó las sopas de letras, y a medida que Renzo iba pasando los distintos grados de la escuela le aumentaba la dificultad con crucigramas y problemas matemáticos hasta que la adolescencia de Renzo los encontró a ambos librando acaloradas batallas de ajedrez que podían llegar a durar toda la noche.

-Astuto el viejo-. Piensa Renzo al caer en la cuenta de que lleva varias horas en la misma posición y no está ni cerca de descubrir el enigma de las letras que le dejó su padre antes de irse a trabajar.

Ya las ha leído de adelante para atrás y de atrás para adelante, las cambió de lugar, las reordenó mentalmente de todas las maneras posibles, lo más lógico sería que cada letra correspondiera a otra y probó con la a, con la e, con la b, la c, pero se dio cuenta de que no iba por ahí la cosa. Había pocas vocales a las cuales aferrarse. Las unió a todas, y las separó en distintos conjuntos tantas veces que le hicieron doler la cabeza.

-Yo lo sé- se dijo Renzo a sí mismo-, en alguna parte lo leí, pero no me acuerdo dónde, ¿habrá sido en un libro de Grisham?, me parece que no, él escribe sobre abogados, ¿y una película?, puede ser, pero me suena más un libro.

Renzo estaba a punto de darse por vencido, cuando una pequeña luz se abrió paso entre los vericuetos de su mente.

-¡Yo sabía!, era en un libro de Dan Brown, ¡hay que cambiar cada letra por su anterior en el abecedario!

 


Copyright©Diana Cornejo

Enero, 2020.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor