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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo I Variaciones

Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos. Extensión máxima de cada variación: media carilla.


Variación 1.

POSTAL

Querido amigo: creo haber captado en la foto el espíritu de Buenos Aires. Como verás, estoy en un bar típico de la zona, centro de Capital Federal. Aquí sí que hay hermosas mujeres, como la que ves de vestido floreado y zapatos rojos. El hombre de traje y cigarro es su pareja, hace un rato bailaron tango en la calle, la llovizna no los interrumpió. El tipo que está al fondo con el diario, soy yo, ¿se ve mi sonrisa? Estoy muy feliz aquí. Me quedaré un tiempo más, hasta que las cosas mejoren.

Saludos a toda la barra.

Hernán

 

Variación 2.

Estaba el hombre en la confitería, venía sin dormir, trasnochado, vestía de traje, algo desprolijo del traqueteo nocturno, de la milonga de los jueves. Siempre hacía lo mismo, pero no molestaba a nadie.

Cerca del mediodía, entra una mujer de unos 30 años, de vestido floreado y zapatos rojos, morocha, muy bella, pero algo nerviosa, o asustada (era ella).  Inmediatamente entra un tipo, toma el diario al paso de una mesa, y con una seña pide un cortado, se sienta en la mesa contigua, no le saca la vista de encima, no disimula.

Dándose cuenta de la situación, el hombre de traje busca la complicidad del pibe que estaba inmerso en su escritura, sentado en una banqueta en la esquina de la barra, lo codea y le dice: “pibe, mirá y aprendé”. Enciende un cigarrillo, pide dos cafés, y los lleva a la mesa donde estaba la mujer.

La mujer, temblando, lo mira sin decir una palabra.

Algo le dice este señor, que no pude dilucidar.

-¡SÍ! La mujer responde entre un llanto y un grito.

El hombre se puso el sombrero, enfiló a la puerta de salida, y con un cabeceo, le dio la señal para que se fuera.

Salió la mujer de zapatos rojos, seguida de tres hombres más, sin duda eran mercenarios contratados.

Afuera llovía, yo estaba en la esquina, mezclado entre la gente, mirando tras la vidriera todo el movimiento. Aprovecho el 39 que pasaba, le tapó la boca con la mano, la subo a mi auto, y la asfixio, hasta el final, lentamente. Creo que nadie me vio.

 


Consigna 2 beta Escribir un texto breve a partir de una frase críptica.

Estaba sentado a la derecha del hombre, era bajito, retacón, pálido como el hielo, sin ninguna arruga de expresión en sus ojos, se tapaba la mitad de la cara  con una kufiya blanca que caía por sus hombros, hasta cubrir la mitad de su espalda.

En aquel desierto lúgubre, de arenas finas y movedizas, donde la única vida posible es algún que otro reptil, áspero, y los propios médanos de arena, que cambian de lugar a medida que el viento incesante busca una salida de la llanura infinita y seca, y caliente.

Ahí estaba él, sentado a la derecha del hombre, quien miraba a un punto fijo del horizonte, sin detenerse en ninguna presencia, sin mover un músculo de su cuerpo, atento a un punto lejos de cualquier posibilidad. Su kufiya volaba al compás del viento caliente, y se podían ver estampadas unas escrituras en negro, los caracteres formaban palabras incongruentes, no las entendió, pero era notable su repetición, “ipsum lorem dolor sit amet”, “ipsum lorem dolor sit amet”. Se desvaneció la noche, en el resplandecer de las hendijas de la persiana de su habitación, cuando todo empieza a transcurrir. La ducha matutina lo despabiló de aquel sueño oscuro.

El día transcurrió sin mayor novedad. Las palabras trabajan de noche, cuando la calma cae sobre el cuerpo cansado. En ese indeclinable final del atardecer, ya solo en su casa, quedó incrédulo mirando la pantalla de su notebook personal, ahí las vio nuevamente:  “ipsum lorem dolor sit amet”. Estas palabras lo introdujeron a una pesadilla, que ya estaba viviendo. Se preguntó a sí mismo: ¿Fue un sueño? ¿Qué me está pasando? ¿Me estaré volviendo loco? ¿Quién es esa extraña persona de la kufiya? ¿Qué son esos caracteres? Tenía que averiguarlo, y pensó que volver al sueño era la mejor idea, al menos la más próxima. Pero no pudo conciliarlo hasta altas horas de la madrugada, cuando la ventana se abrió sutilmente, dando paso a una brisa polvorienta de granitos de arena que pegaron en su cara, picando su frente y sus mejillas; tras la brisa un sonido sordo, como de lejos, susurrando “ipsum lorem dolor sit amet”. Despertó desesperado, había caído precipitadamente en una pesadilla, con las mismas palabras que lo estaban siguiendo. Corrió nuevamente a su notebook, tenía que averiguar su contenido, antes que la locura se apoderara de él. Investigó toda la noche, sin dormir, sin darse cuenta del tiempo. Pero ya era tarde, un ejército de nano-partículas inmiscuía en sus neuronas, lo estaban formateando, ya estaba poseído, será un centauro más.

 


Copyright©ANTONIO C

Octubre, 2019.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor