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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

TIEL Módulo VIII. El personaje

Consigna P 7 A partir de la lectura del microrrelato El amor es crédulo, de Marco Denevi, escriba otro en primera persona protagonista, desde el punto de vista de Odiseo y otro, desde el punto de vista de Milena. Use en el primero el estilo indirecto, en el segundo, directo. (Máx. ½ pág.)

 

 

EL AMOR ES CRÉDULO (Marco Denevi)


De regreso en Itaca, Odiseo cuenta sus aventuras desde que salió de Troya incendiada. Sólo obtiene sonrisas irónicas. La misma Penélope, su mujer, le dice en un tono indulgente: “Está bien, está bien. Ahora haz descansar tu imaginación y trata de dormir un poco”. Odiseo, enfurruñado, se levanta y se va a caminar por los jardines. Milena lo sigue, lo alcanza, le toma una mano: “Cuéntame, señor. Cuéntame lo que te pasó con las sirenas”. Sin detenerse, él la aparta con un ademán brutal: “Déjame en paz”. Como ignora que ella lo ama, ignora que ella le cree.

 

 

 

1. Desde el punto de vista de Odiseo. Estilo indirecto


Pasaron 20 años, he vuelto a mi tierra, he vencido a los indignos pretendientes mostrando mi valor y astucia aún pasado el tiempo pero nadie cree mis desventuras. Los vecinos escuchan mis historias y con tono burlesco me dicen que debo cuidarme, que tantos años de ausencia han enturbiado mi mente. Les explico que no es cierto, que luego del gran triunfo en Troya los dioses se enfurecieron castigando a sus serviles guerreros. Que he sido afortunado por estar con vida, aunque pagué con grandes desdichas esa suerte. Mi prudente Penélope con mirada incrédula e indulgente y con dulces palabras me sugiere que descanse, que le de sosiego a mi atormentado corazón. Trato de explicarles que la misma Atenea conspiró en mi ayuda. Pero contestan entre risas y carcajadas que ningún dios ni diosa se ha enfrentado jamás a un igual, que no es posible que haya contradicho a Poseidón ni intervenido en los territorios de Calipso, sí es que acaso es cierto que estuve allí.

Milena, ingrata niña, se burla de mi miseria, quiere darme consuelo cual a un niño encaprichado, inquiriendo que le cuente mis sufrimientos de tan largo tiempo. Me ha dicho que relate las desventuras causadas por las hechizadas sirenas y los males padecidos surcando mares sin embarcación ni compañía.
Le he preguntado a mi amada esposa sí no he padecido suficiente con el solo anhelo de regresar a mi patria, para que nadie me crea y me trate con la pena de un extraviado soñador. Y me contesta complaciente que justamente mis padecimientos despertaron mi delirio e insensatez.


 

2. Desde el punto de vista de Milena. Estilo directo)

 
— Señor, no te encontraba. ¿Qué haces aquí solo?, ¿Otra vez con tristes pensamientos?— ¿Tú también te burlas? ¿Qué no entiendes mis padecimientos? ¿Acaso sabes lo que es que noche tras noche infecten tu mente y tu corazón, con engaños y hechizos? — Señor, claro que lo entiendo. Por favor alegra tu corazón. Cuéntame tus hazañas, tus desdichas, tu padecimientos en tierras lejanas o en islas maléficas. Dime cómo es que has despertado tanta ira en Poseidón o porque es que la noble diosa Atenea ha posado en ti su benevolencia. Por favor, señor, háblame.— ¡Niña insensata!, aléjate de mí. ¡Te mofas! ¡te burlas igual que los vecinos de la ciudad! De mi prudente Penélope puedo soportarlo, pero de tí, desdichada ingrata ¡¡no!! ¡¡¡Ya vete y déjame en paz!!!

 

 

Copyright©Fabiana Sereno. Mayo, 2015

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