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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo

Consigna dieciséis

a.   Usted es Emilio Renzi y le envía una carta* a Bartolomé Marconi en la que critica la actitud que tuvo con respecto a las cartas de la mujer fea. Renzi, como buen intelectual enmarca su comentario en un tema más amplio: la relación vida/literatura.

b.   Como en un juego de cajas chinas, incluir esta carta dentro de un relato que explique la necesidad de la publicación de la mencionada carta. (Extensión máxima 3 carillas).


Avanza la investigación

Importante testimonio sobre el suicidio en el Hotel Roma

Concordia. La señorita Norma Fuentes, reconocida bordadora de nuestra ciudad, de 70 años, fue encontrada ahorcada el domingo a la mañana en la habitación 23 del hotel Roma de nuestra ciudad. Según las pericias de la justicia, se habría quitado la vida colgándose con su cinturón.

La mujer se había registrado en el hotel el sábado a la noche, llevando nada más que un bolso de mano. Los familiares de la fallecida desconocen los motivos que la habrían llevado a cometer tan insensato acto.  Norma Fuentes, soltera, sin hijos, transcurría una vida pacifica en su casa de la periferia de Concordia. Según el testimonio de sus sobrinos, se dedicaba al bordado de manteles, era una lectora voraz y amante de la jardinería.

En relación con este doloroso caso, llegó ayer a esta redacción un sobre enviado por el joven escritor Emilio Renzi, de Buenos Aires. En este adjuntaba una copia, en papel carbónico, de la carta que el mismo Renzi habría enviado al colaborador de nuestro diario, Bartolomé Marconi, en supuesta referencia a la señorita Fuentes, aunque, como afirma Renzi, el nombre de la mujer de la que hace mención le es desconocido.

El escritor capitalino manifiesta que se enteró del caso porque se siente particularmente atraído por todos los suicidios cometidos en cuartos de hotel, debido a sus investigaciones académicas. En consecuencia, leyó todos los artículos publicados por esta redacción sobre el luctuoso hecho y encontró un estrecho vínculo entre la víctima y una cierta mujer de la cual le hablara el señor Tardowski o Tardewski, no recuerda exactamente, en ocasión de su visita a nuestra ciudad. Para interpretar este texto que es la vida, agrega Renzi, hay que saber asociar, porque las palabras preparan el camino, son precursoras de actos venideros y lo que tememos más secretamente, siempre ocurre.

Afortunadamente, siempre conserva una copia de sus cartas, ya que aduce que todos tenemos un doble en este mundo y, por lo tanto, podría reutilizar esta correspondencia duplicada en el futuro, con el subsiguiente ahorro de tiempo y esfuerzo.

La copia de la carta dirigida a Bartolomé Marconi fue enviada por el director del diario a la fiscalía que estudia el caso Fuentes y será agregada a la causa.

Estimado Bartolomé:

Fue un verdadero placer haberte conocido durante mi breve visita a tu ciudad y espero sinceramente que podamos, en breve, continuar nuestras charlas sobre literatura argentina e incluso organizar un debate en el Centro Cultural de Concordia.   Me gustaría mucho leer tus sonetos en lengua gauchesca y te ruego que me los envíes cuando, como espero, respondas a mi carta. De esta forma, podríamos intentar mantener una relación epistolar, a pesar de tu apellido, dado que, aunque se trate de un vínculo anacrónico, sigue conservando su fascinación.

Además, quería comentarte que me pareció muy interesante y profunda tu editorial sobre Nabokov del domingo pasado. Como verás, le pedí al canillita del barrio que me consiga El Heraldo, así que voy a estar al tanto de todos tus escritos. No sé si leíste “Pálido fuego”, vale la pena, te lo puedo prestar si querés.

Como sabrás al profesor no lo pude encontrar, pero pasé una gratísima velada con Tardowski o Tardewski, no recuerdo bien, y fundamentalmente recibí los papeles de Enrique Ossorio y con ellos, el mandato de reescribir la vida del héroe o traidor argentino. ¡Menudo legado!

El polaco entre otras cosas me habló sobre tu relación con las mujeres. Perdoname si te molesto con el siguiente comentario, pero hubo cosas que me dijo Tardewski que vos le dijiste que me resultaron muy penosas y me siento en la obligación, llámala moral si te parece, de expresarlas.

Vladimir me dijo que vos le habías dicho que muchas mujeres te escriben a la redacción alentadas por tus sonetos: jóvenes enamoradas del amor, mujeres mayores que pretenden encontrar en la literatura una vida paralela, un escape al tedio de sus existencias, etc., etc. Entre ellas, me dijo Tardewski que vos le contaste, había una señora, cuyo nombre guardaste en secreto, que te escribía unas cartas maravillosas en una purísima lengua española un poco arcaica, casi quevediana. En ellas, narraba verdaderas parábolas de alta calidad literaria y que vos, movido tal vez por celos o resentimiento, le escribiste diciéndole que sus estúpidos textos eran pésima literatura.

A pesar de ello, me dijo Tardewski que vos le dijiste, la mujer continuó escribiéndote esos maravillosos relatos, por lo que vos decidiste invitarla a tu casa. Evidentemente querías conocer a la misteriosa Sherezade, que pretendía encontrar en vos, pienso, un padre que legitimara su escritura. Para tu estupor, te enfrentaste a una mujer de una fealdad monstruosa, según palabras del polaco. Te habló de sus días monótonos y vacíos, del horror que le causaba su propio cuerpo e incluso te agradeció el haber sido sincero con ella. ¡Qué ironía! La mujer te dijo que presentía que lo suyo era pésima literatura, pero que le permitía despojarse de su cuerpo y abrir una puerta hacia otra vida. Vos, sin embargo, le dijiste, siempre de acuerdo con las palabras de Tardewski, algo en lo que vos mismo, supongo, no creés. Le dijiste que un escritor basa su literatura en sus experiencias de vida, en su realidad y cómo podría ella encontrar inspiración en su existencia rutinaria.   Entonces, le aconsejaste que continuara con sus actividades de bordado, o que se dedicara a labores más afines con su árida existencia. Tal vez árida no haya sido el adjetivo que aplicaste, pero es el que resuena en mi cabeza luego de haber escuchado el relato del polaco. Además, Tardewski afirma que la convenciste de que abandonara la literatura esencialmente porque te preguntaste quién te leería, fracasado poeta de provincia, si las parábolas de esa mujer salieran a la luz y se publicasen en Concordia.

Yo no estoy acá para juzgar tu cinismo, sino para discurrir sobre literatura, que, si se construyera con la trama de la vida, como le dijiste a la mujer, sería un cuerpo de textos similarmente aburridos. Los seres humanos son todos iguales y no hay nada de extraordinario en su devenir. La literatura, en cambio, imagina realidades posibles, porque es un arte de saber profetizar.

Si la memoria no me traiciona, fue Walter Benjamin el que aseveró que la obra de Proust, aunque todo lector afirmaría lo contrario, es la mayor expresión de la gran discrepancia entre literatura y vida. Ya que el francés no escribió sobre su vida real sino sobre sus recuerdos. El autor que recuerda no es el que experimenta, antes bien, es aquel que teje como Penélope una trama hecha de tonos y fragmentos de otras escrituras y de reminiscencias personales.

Bueno, estimado amigo, espero recibir pronto una respuesta con tus sonetos y tu parecer sobre mis reflexiones. Aunque, como decía Borges “las opiniones de un hombre suelen ser superficiales y efímeras”

Un cordial abrazo

Emilio

 


Copyright©Adriana Corral

Marzo, 2019. Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.