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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo: ficción, realidad y cajas chinas

Consigna quince alfa. Siguiendo el modelo de los textos anteriormente citados, o inventando uno propio, elaborar un diario íntimo fragmentario donde se reescriba en primera persona la historia contenida en alguna crónica periodística, la que se pueda desprender de algún aviso clasificado, o de alguna anécdota personal.


23 de febrero 1982. Esperé que el viejo se fuera al taller y nos quedáramos solas. Entonces, le pregunté por enésima vez si yo era adoptada. Lo negó como siempre, que cómo se me ocurrían semejantes cosas. Pues, no lo dije, pero lo pensé y lo pienso, los hechos saltan a la vista: yo soy morena, ellos desteñidos, son mucho mas viejos que los padres de mis amigas, y no hay una puta foto de mi madre embarazada en toda la casa. Y no es que no los quiera, es que me duele el engaño. Algún día me dirán la verdad y encontraré mis orígenes. […]

25 de febrero. Ayer no fuimos a la facu y aprovechamos que no había nadie en su casa. Sus viejos trabajan, no están jubilados como los míos. Lo hicimos en su cuarto, en medio de sus cosas, sus olores, sus viejos juguetes. Bajamos las persianas y pusimos música. Me encanta porque es casi tímido, dulce y suave como su piel, tan transparente que se le translucen todas las venas. Y esos ojos de un celeste manso. Todo es calma y paz en Pedro. Yo en cambio soy gritona, enérgica, pura pólvora. Nos complementamos.

No les conté a las chicas que tenemos relaciones, incluso me cuesta escribirlo. Son todas unas mojigatas marcadas con los dogmas de las monjas. Ya me imagino los comentarios malintencionados. Van a empezar con el riesgo de embarazo y todo eso. Me importa un pito. Pastillas no puedo. ¿De dónde carancho podría sacarlas, en el supuesto caso que las pudiera comprar con los manguitos que saco dando clases de inglés? Obviamente no sé qué comprar, si necesito receta o no y, por supuesto, no puedo ir a la farmacéutica del barrio a pedirle asesoramiento. Te imaginás el desparramo, se enteraría hasta el cura párroco y primero que nadie mi vieja.

El punto es que no me importa. Pedro me quiere de verdad y no me dejaría, pasara lo que pasara. Lo importante es que nunca me extorsionó, como le paso a muchas de las chicas. Nada de ese “o te acostas conmigo o te dejo”. Nada que ver. Yo también quería y mucho. Si alguien leyera esta última frase, me tildaría de puta. Jaja.

Me tendría que poner a estudiar…

27 de febrero. Hoy como todos los domingos fuimos a almorzar a la casa de la tía. Mi tía, la profesional de la familia, la que tiene plata y nos mira desde arriba. Mi papá hace el asado y mi mamá lava todos los platos sucios. La suciedad de toda la familia. Servicial. Tan servicial que da arcadas.

También vino mi primo Diego. Las chicas dicen que es un churro bárbaro con sus ojos verdes y el cabello ondulado. Tiene unos tres años más que yo y me pregunto por qué no me presenta a sus amigos, ni me invita a salir con él.  Ni una palabra me dirige el muy idiota. A duras penas me saluda cuando llega. Ves que te digo: yo acá no encajo. Pedro piensa que exagero. […]

Después del almuerzo los hombres se tiraron en alguna cama a dormir la siesta y las mujeres jugaron a la canasta, como siempre. Yo, con la escusa de que tengo que estudiar, me rajé. Nos encontramos con Pedro, fuimos al parque con nuestras guitarras y nos sentamos debajo de un árbol a disfrutar de nuestra música. Spinetta, Serú Girán. Yo estoy componiendo tontadas, pero a Pedro le gustan.

1 de marzo. Pronto empiezan las clases en el conservatorio. ¡No veo la hora!

Como la casa tiene un solo dormitorio, papa dividió el comedor con mamparas de madera y me construyó mi propio espacio en el comedor. ¡Qué esfuerzo pobre viejo! “Asi tenés tu lugar para estudiar tranquila y para tocar la guitarra”. Está orgulloso de su obra.  Está orgulloso de que su hija haya llegado a la universidad, y profundamente convencido de que sólo necesito mis estudios para ser alguien en esta vida. Yo no lo estoy tanto, empecé la facu con todo, pero cada vez se me hace más cuesta arriba. No puedo sentarme al escritorio y estudiar, la cabeza me gira a mil. […]

2 de marzo. Encontré una foto de mi bautismo. Toda la familia unida, mi tía Ana me tiene en brazos, es mi madrina. Extraña madrina realmente, nuestra relación se limita al regalo de cumpleaños y a la eterna pregunta: “¿Cómo van los estudios?”. Se la pasa insultando a “negros y peronistas” ¿Estaré entre los primeros? De lo que estoy segura es que Cristina, la novia de mi primo mayor, es y viene de una familia peronista. Pobre mina, se banca los desplantes como una duquesa, aunque es evidente que la odia con toda su alma.

Quién sabe Alicia este país

no estuvo hecho porque sí.

Te vas a ir, vas a salir

pero te quedas,

¿dónde más vas a ir?

4 de marzo. Puse la foto sobre el escritorio que me ensambló papá como pudo. La estuve mirando por horas y los vi a mis primos mayores que tendrían entonces unos 14 o 15 años. Ya eran mayorcitos y obviamente deben haber notado que un bebé no viene de la nada, no nace de repollos, ni lo trae la cigüeña. Y nunca, nunca me dijeron nada. Forman parte de este complot familiar, de este profundo engaño acerca de mis orígenes. Y lo peor de todo es que no le encuentro el sentido.

[…]

¿Qué habría cambiado en mi relación con mis padres si me hubieran dicho la verdad? Tal vez no mucho, tal vez mucho… un vínculo de confianza.

6 de marzo. Les dije que la materia no la daba, que la dejaba para junio. Que hace mucho calor y no me puedo concentrar y no tengo ganas de tener un bochazo en mi currículo.  Bla… bla...bla… Fue un drama, como si en lugar de una materia de primer año, les hubiera dicho que abandonaba la carrera. Mamá lloraba, el viejo amenazaba con encerrarme en la casa y no dejarme salir. Cacé mi guitarra y me rajé… […]

Cuando volví, los viejos no estaban. Me puse a buscar. Revolví y revolví como loca. Encontré finalmente, en el cajón de la cómoda, mi certificado de nacimiento. En el fondo no lo quería saber.

Nací en el hospital donde trabaja mi madrina como partera.

Nací un jueves, el día en que ella está de guardia…

“No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó”.

 


PROTOCOLO DE ESCRITURA

Consignar de manera cronológica, día por día, los problemas y dificultades que se fueron presentando a lo largo de la escritura como así también las soluciones encontradas en cada caso. Hacer una evaluación sucinta de los logros alcanzados y de aquellos aspectos que no se hayan podido resolver satisfactoriamente, dando a conocer los motivos de ello.

23 de febrero. Decido desarrollar el tema alfa: parto de una anécdota familiar y le agrego hechos y personajes imaginarios. Sin quererlo, la protagonista desvía rotundamente el camino que me había propuesto al inicio, la sigo. Tengo que establecer las características de la narradora, aunque no serán plasmadas en el diario. Es decir, no es que en una entrada dirá tengo 19 años, soy estudiante, pertenezco a la clase media, pero todo eso tiene que deducirse de la lectura del texto. Los temas serán los orígenes, su primer amor, su iniciación sexual, su relación intergeneracional. Voy a situar la historia en los 80 para hacerla más creíble. Además, eso me permite manejar un lenguaje juvenil más cercano, ya que no podría reproducir la jerga juvenil de los chicos de hoy.

25 de febrero. Tengo dificultad para contar una escena de sexo que se enmarca en una época mucho menos libre que la actual. Decido no describir el primer encuentro, no sabría cómo hacerlo, y de esta forma puedo dejar muchos detalles por sobrentendidos. Googleo los grupos de rock nacional de la época. La memoria no es tan fidedigna. La letra de una canción podría transmitir lo que siente y vive la narradora.

26 de febrero. Pienso que el tema de la adopción clandestina se podría relacionar con los desaparecidos de la dictadura militar. Evito ese tema porque me es particularmente doloroso. Me dejo llevar por lo que va surgiendo, y pienso que después editaré.

28 de febrero. Encuentro un artículo periodístico que me puede ayudar a desarrollar la trama. Se trata de una obstetra que vende bebes abandonados en un hospital de Pilar.

Me doy cuenta de que en un diario no solo se cuenta lo que sucedió, sino que también tiene que ver con una intencionalidad, con una proyección hacia el futuro. Tengo que revisar lo que escribí.

3 de marzo. Empiezo a leer “Un hombre enamorado” de Knausgaard, es como un largo diario íntimo.  Me ayuda a estructurar mi relato.

7 de marzo. Me enfrento a la consigna delta

 


Consigna quince delta. Cualquiera haya sido la opción elegida, agregar al texto una nota a pie de página firmada por El Editor, o un prólogo, o un relato, que le sirva de marco como en el inicio de  “Loco” y justifique su publicación.


El ángel de fuego

Al lector

A mediados de los 90, Cecilia Pérez revolucionó el rock nacional, con sus letras transgresoras, comprometidas social y políticamente que contrastaban con su refinadísimo lirismo musical. El llamado Ángel de Fuego será recordado indudablemente como una de las guitarristas más virtuosas de Latinoamérica.  Sin embargo, hay una veta de su vida poco conocida por sus fans que saldrá a la luz en esta edición póstuma de sus años juveniles. En estos textos se trasluce una joven batalladora, que no solo consagró su vida, breve pero intensa, a su pasión por la música, sino también a la búsqueda de su verdad y   de sus padres biológicos.

 


Copyright©Adriana Corral

Marzo, 2019. Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.