Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo XII El archivo del escritor

Consigna trece Escribir un relato a partir de una frase que provenga del discurso histórico, una frase hecha del tipo de las que se transcriben a continuación y de las que ya no sabemos si se dijeron o si son un mito o una invención, pero que siempre se las repite refiriéndolas a la relación entre una situación actual y una remota o descontextualizándolas. O bien escribirlo a partir de una imagen histórica fuertemente convencionalizada. Extensión máxima: 4 páginas.


MI REINO POR UN CABALLO

Todavía recuerdo esa tarde, en el cine El Plata, cuando vimos Ricardo III, protagonizado por Laurence Oliver, el amor imposible de mi tía Inés, gracias a esa película conocí a William Shakespeare, por eso me pareció un sueño cuando recibí el mail de la Universidad de Leicester invitándome a participar de este descubrimiento arqueológico de los restos de Ricardo. Aún tengo el mail como señalador  en el libro de Ricardo III.

Descendí del avión, recuperé mi equipaje y salí de la zona da arribos, busqué en el hall principal, un cartel con mi nombre, me acerqué y me presenté:

 —Buenos días, soy la Doctora Peterson — dije extendiendo la mano.

 —Buen día, espero que haya tenido un buen viaje, soy Morrison —me dijo al estrecharme la mano, —¿Doctora, al hotel o a la universidad? — me preguntó.

 —A la Universidad dije sin pensarlo.

Atravesamos la ciudad hasta la entrada de la universidad, nos detuvimos  cerca del estacionamiento, en donde se hacían obras de mantenimiento, allí se encontraba el equipo arqueológico, me acerque al encargado, el Doctor Dubois, jefe de tareas del equipo  de la Doctora Jo Applebi.

Me interiorizo en el tema, mientras hacían tareas de ampliación del estacionamiento, se encontraron con varios cuerpos de guerreros muertos durante la batalla de Boswort, batalla que puso fin a la guerra de las Rosas, con el advenimiento de la casa Tudor.

Actualizada con el método de obtención de la muestra ósea que analizamos en el Departamento de Antropología Forense de la UBA, me dirigí a ver los restos.

Atravesamos una serie de extensos pasillos en la universidad,  hasta llegar al Laboratorio de Biología, allí me esperaba Morrison de pie junto a una mesa de autopsias, donde se encontraba un esqueleto, me vio y me dijo: —Doctora Peterson aquí tiene todo lo que solicitó para la autopsia, si necesita algo más, no dude en llamarme —y salió de la habitación.

Así que este es el esqueleto de Ricardo III, “El Jabalí”, sobrenombre seguramente debido a la imagen de la marca heráldica, que tenía a este animal como distintivo, y en parte a cierta referencia histórica sobre una deformidad física.

Tomé la grabadora y comencé con la inspección: —Doctora Peterson, Jefa del Servicio de Antropología Forense de la Universidad de Buenos Aires, marzo, 2015; descripción de un esqueleto de un individuo, identificado por carbono 14 y muestras de ADN, como masculino de entre 30 y 45 años, fallecido entre 1450 y 1500. Restos que coinciden genéticamente con el ADN perteneciente a la familia Real de la Casa de Lancaster—.

No puedo dejar de pensar en Shakespeare, en un Ricardo III capaz de encarcelar a su hermano, Jorge de Clarence, el  asesinato de Eduardo de Westminster y Enrique VI, muerto en su celda.

 —Se observa, según mediciones, el esqueleto  de un individuo de aproximadamente 1,72 metros de altura, —no puedo dejar de pensar que le habrá visto Lady Ana para casarse con él, pero quizás en esa época poco podría haber hecho por resistirse.

 —Se evidencia en el plano frontal, un deseje de la columna vertebral dorsolumbar, con una curva torácica principal de concavidad izquierda de aproximadamente 60 a 85°, que provoca la elevación y antepulsión del hombro derecho, con curva compensadora lumbar, se observa rotación vertebral, y a nivel de la curva principal, una giba secundaria a la deformidad costal, no muy evidente, determinando esta configuración, una escoliosis dorsolumbar compensada—.

Comprendí entonces la referencia a su deformidad, para la época debería dar una imagen extraña, con un tronco más pequeño en relación a las piernas, seguramente esta deformidad y su fiereza,  el temor que  esparció en la corte un tirano jorobado, ambicioso, cruel y sin escrúpulos,  tal cual lo describiera Shakespeare, fueran el origen de su apodo.

—De acuerdo a las inserciones musculares en los huesos largos, se puede inferir una gran actividad muscular, propia de un individuo activo, de acuerdo a la conformación simétrica y normal de los huesos de los miembros inferiores, podemos asegurar que  presentaba una marcha normal, descartando la conjetura de la cojera—.

Hoy, pensé, una deformidad espinal de esta magnitud es de tratamiento quirúrgico, en esa época únicamente podía disimularse con un buen sastre y una armadura hecha a medida.

—No se observan lesiones óseas en las extremidades, por lo que se presume que llevaba puesta una armadura que protegía el cuerpo de los ataques, aunque se advierte una punta de flecha en la zona paravertebral, en la región dorsal, con una profundidad que posiblemente haya lesionado pulmón y pleura—.

Una intriga de 500 años, un secreto a develar, del que soy parte, los restos de un tirano, que a pesar de su corto reinado fundó el King´s College de Cambridge, un Ricardo III que lidera la batalla de Boswort Field en 1485, en donde, como un jabalí herido, acabó con varios enemigos antes de morir.

—Pelvis de conformación masculina, con herida infringida post mortem, se observan múltiples heridas en el cráneo—.

Ricardo III atrapado en la batalla, con su caballo muerto, ahora peleando de a pie, su escoliosis que le restaba algunos centímetros, expuesto a varios asaltantes desde sus caballos causándole todo tipo de heridas.

—Las lesiones en el cráneo se deben a que posiblemente en la caída sufriera la pérdida del casco, se encuentran nueve heridas, que afectan la estructura ósea del rostro, algunas heridas deforman la capa externa del diploe, observándose un gran traumatismo, producido por un arma afilada, probablemente una espada, y otra penetrante, causada por otro tipo de arma, ambas en la región posterior del cráneo, posiblemente responsables del deceso del monarca.

Recuerdo la escena en el la tragedia de Shakespeare, de la noche previa a la batalla, Richmond y Ricardo descansando en sus tiendas, en un sueño compartido en el que los fantasmas auguran la victoria de Richmond y maldicen a Ricardo, el último Plantagenet, el último Rey inglés en morir en una batalla.

Imagino a Ricardo a pie, con el peso de la armadura en una columna incompetente, deshidratado, con falta de aire por la lesión pulmonar, rodeado de enemigos que desean matarlo, acorralado como una fiera salvaje y peligrosa, y sí, su reino por un caballo, para defenderse, para escapar, quizás en sus últimos  momentos de claridad mental se arrepintió de todos sus pecados, se arrepintió de liderar una batalla perdida y tal vez haya visto desfilar  a todos los fantasmas de los asesinados por su codicia, por sus ansias de poder.

—Establecido el estado del cuerpo, descripción  de las lesiones y causa probable de muerte del esqueleto que por referencias antropométricas, e identificación según  muestra de ADN, obtenido de la descendiente en 17° grado de la hermana de Ricardo III de Inglaterra, Anne de York, se da por concluida la autopsia de Ricardo III de Inglaterra, Doctora Laura Peterson, Especialista en Antropología Forense de la Universidad de Buenos Aires de la República Argentina.

Toqué el timbre que se encontraba cerca del escritorio, vi entrar a Morrison, le entregué la grabadora y le dije: —¿Podemos ir al hotel?, la autopsia está terminada, quisiera descansar.

 —Por supuesto doctora, sígame.


Consigna catorce Optar por una de las consignas que se proponen a continuación ("alfa" o "beta" o "gama"). Extensión máxima: 3 páginas.


EL JUEGO DE PELOTA

En base a escritos traducidos del idioma original, voy a presentar una reseña, sobre el juego de pelota en Rasasampur, un archipiélago actualmente desabitado en el Pacifico Sur.

Según la traducción, sobre la que baso mi informe, el pueblo de Rasasampur estaba ubicado en la isla mayor del archipiélago, cuya denominación era isla Ralamalur, en honor a su dios que según creían los nativos era el que había dado origen a su civilización.

Estos y otros datos fueron encontrados en  vasijas de barro confeccionadas por los nativos y unas tablillas de arcilla con un desarrollo  precoz de escritura. Según posteriores estudios y dataciones de carbono 14 las tablillas estarían comprendidas en el período del Rey Ralalampa quien dio origen a la dinastía Ralalam. Este período está fechado en 5000 años a.C., y se discute aún si esta no fue la primera manifestación de escritura en la historia. Según los ensayos de Gianfranco Paglianitti, tenemos una descripción aproximada de la estructura social y política de esta sociedad arcaica.

Describe Paglianitti en su obra: “La sociedad se encontraba encabezada por el rey, considerado representante de Dios en la tierra, y la familia real, sus hijos eran sus legítimos sucesores ante la desaparición física del padre. El Rey tenia una corte de asesores o ministros  compuesta, por un ministro que se ocupaba de los asuntos militares, un ministro que se ocupaba de los asuntos de ganadería, cultivo y pesca y el astrólogo, brujo que se ocupaba de los designios de los dioses , el oráculo y la salud del rey.

En esta pirámide social seguían los artesanos, quienes eran los encargados de trabajar los metales y la piedra, sin que hayamos podido descifrar en qué etapa de la metalurgia se encontraban, los agricultores, alfareros y el pueblo en general. La milicia estaba compuesta por un comandante general y la fuerza de choque eran todos los pobladores que se ofrecieran para la contienda”

Posteriores traducciones de las tablillas, nos informan sobre el hecho de que la navegación era un área todavía no desarrollada en la primera dinastía, debemos citar la monografía del historiador Suizo Helmunt Fitmoritz, que nos ilustra sobre las ocupaciones cotidianas  y entretenimientos delos primitivos pobladores de las islas: “jugaban a un juego que consistía en arrojar un objeto, ya predestinado para esa finalidad al mar, este objeto podía ser una piedra, un pedazo de tronco o inclusive un animal pequeño, entre niños de la misma edad, y medir la distancia que alcanzaba el objeto para seleccionar un ganador, que automáticamente alcanzaba el status  de adulto con los derechos y obligaciones que eso le proporcionaban. Los participantes eran seleccionados por el sacerdote brujo de la tribu, realizaban oraciones a su Dios y un sacrificio para contar con la ventura divina en  el ritual”.

Este juego pasó de ser una ocupación ocasional a ser una ocupación permanente y obligatoria. Gracias a  interpretaciones de posteriores traducciones, supimos que surgieron algunos inconvenientes con el juego; era muy difícil cuantificar la distancia que recorría el objeto para obtener un ganador, y también la distancia variaba en base al objeto y su peso.

Se constituyó una comisión, conformada por los mejores y más asiduos jugadores, los cuales determinaron elegir un representante, que transmitió el inconveniente a rey y a su parlamento, estos convinieron en normatizar el juego de manera que se utilizara una piedra determinada,  en un predio establecido para ese fin, con ciertas características que definieran el tamaño y el peso.

Una persona era la encargada de fiscalizar el momento y lugar en que la piedra caía en el suelo y medir la distancia en pasos, de esta forma se jugó el juego por muchos años hasta que los inconvenientes surgidos hicieran necesarias unas modificaciones.

En esta época un desagradable episodio vino a modificar la tranquila existencia del pueblo: el Rey Ralalampa murió debido a su avanzada edad y lo sucedió en el trono su hijo que adoptó el nombre de Ralalampa I. Este advirtió que debido a la fuerza de algunos jugadores las piedras impactaban en las personas encargadas de fiscalizar el juego, entonces se decidió optar por algo que no fuera capaz de lesionar a la gente que observaba ni a los árbitros, se decidió la utilización de una vejiga inflada de oveja que por sus características era inofensiva.

El juego entonces se desarrolló de manera más segura pero con algunas modificaciones, los distintos jugadores  tenían técnicas diferentes de arrojar el objeto que se llamaba baló o pello (que en idioma original quiere decir esférico), pero debido a su escaso peso y su gran tamaño el objeto, de ahora en adelante baló, no caía muy lejos. Surgió la técnica de patearlo, por la posibilidad de impactarlo con mayor fuerza, con el inconveniente de que el baló caía al agua y era difícil recuperarlo, entonces el comité de baló decidió poner a una persona que agarre el balo una vez que fuera pateado.

El juego fue ganando adeptos y popularidad, los más dedicados se ejercitaban en la fuerza y los más inconstantes, en la puntería; de manera que luego del puntapié les fuera imposible agarrar el baló, el juego terminaría y sería coronado ganador.

Por supuesto, esta conducta generó las más violentas críticas ante los magistrados, que decidieron  poner a varias personas para que detuvieran el baló antes de que caiga al agua, pero los habilidosos conseguían sortear este obstáculo, entonces se optó por la puntería y se construyó una pared de cañas sobre la que había que impactar para considerar el posible triunfo.

Esto pareció solucionar las disputas crecientes en los jugadores, pero los inconvenientes recién comenzaban. Referiremos una publicación del historiador deportivo Washington Talavera Ordóñez, que en su articulo “La peló y el paredón de caña” nos refiere: “Algunos jugadores más hábiles plantearon al rey su incomodidad, manifestando que no debía considerarse de la misma manera a aquel que impacte la pared cerca del suelo que cerca de la punta de las cañas, ya que de no haber pared, esta iría más lejos “

Esto llevó a una modificación que sin querer, cambiaria el juego y el destino de la historia. Merced a un edicto real se constituyó un reglamento por el cual se designaba a una persona encargada de atrapar la peló en una determinada zona, antes que impactara la pared, un pateador que impactaría la pelota si los compañeros del atajador se lo permitían. Esto genero el inconveniente de que el pateador difícilmente podía llegar a hacerlo, debido al elevado número de defensores, entonces se dispuso un número igual de pateadores  que defensores, se jugaba sin parar hasta que la peló impactara la pared, luego los que pateaban pasaban a defensores así hasta la noche, en donde se interrumpía el juego, por la ausencia de luz.

El fervor por el juego y la necesidad de demostrar su valentía y su mayoría de edad llevó a descuidar los asuntos domésticos más elementales, entre los que se encontraba el hecho de plantar y recolectar alimentos.

El nuevo sucesor de la corona Rapalampa I entonces definió la confrontación de dos equipos, formados por un número definido de jugadores, un día determinado para el juego y un plazo de juego con un descanso intermedio para que los jugadores se refresquen. El juego se desarrollo sin dificultades por mucho tiempo. La población disfrutó de un proceso  de estancamiento, hasta la llegada de una embarcación de las islas vecinas, bajo el reinado de Amalarpalos, fueron los  primeros adelantados en desembarcar en la isla, posteriormente al desembarco, fueron  capturados y llevados ante el Rey, se  decidió tomar de ellos la técnica de la embarcación en lo que se refiere a la confección de naves y la navegación costera, según relata el historiador naval José María  de Zaragoza y Castilla, generando la incursión en la navegación, que  favoreció   el intercambio entre las islas del archipiélago.

Por supuesto, no tardó  el baló en hacerse popular en la isla vecina. Una comitiva organizó encuentros deportivos entre las islas con los campeones locales,  de manera que quedó instituido un torneo ínter islas,

No tardó Ralalampur en determinar una supremacía marítima, política y militar en las islas vecinas, frecuentemente visitadas por los reyes de Amalarpa y Ralalampur, hasta que fue necesario un concilio para definir qué sector de islas conquistadas le correspondía a cada una, esta situación primero intentó dirimirse mediante contiendas marítimas, con un alto costo de vidas humanas.

Fue la última dinastía la que permitió solucionar esta contienda, ambas naciones entraron en una tensa calma, pero los conflictos y reclamos territoriales no cesaban, ante la proximidad de las futuras contiendas ambos reyes optaron  por dirimir sus diferencias mediante enfrentamientos deportivos de baló.

Está de más decir que los enfrentamientos tenían una intensidad poco usual en el campo de juego, en donde los jugadores, a la usanza de verdaderos gladiadores, no reparaban en poner todo su entusiasmo y fuerza física para ganar las contiendas deportivas. Como es de esperar nunca los resultados acompañan a las expectativas de desafiantes y desafiados, de manera que el juego empezó a tomar estado nacional,  los representantes de la milicia decidieron realizar un entrenamiento militar de los jugadores para aumentar su rendimiento y su eficacia en esta disciplina deportiva, los místicos y representantes religiosos comenzaron con los rituales y ofrecimientos  para contar con los favores de los dioses, para ello me remitiré a las crónicas del teólogo Ruso Yuri Nicolaiev tituladas “Baló, religión y sentimiento”, en donde nos dice: “Las ofrendas a los Dioses comenzaron siendo  objetos de uso cotidiano, alimentos y joyas; de manera que en la medida que los resultados no eran los esperados se aumentaba la complejidad del rito y el valor de la ofrenda, pasando por los sacrificios de animales domésticos  hasta  los sacrificios humanos en la última época del baló”.

Los habitantes eran obligados a concurrir a arengar a su equipo, situación que fue haciéndose espontánea, al punto de que los espectadores colmaban el estadio mucho tiempo antes de comenzar la contienda. Al comienzo, la arenga constituía únicamente en gritos desordenados,  hasta que habitantes representados por ese equipo comenzaron a identificarse con rudimentarios símbolos que consistían en máscaras de animales, y las pieles de los mismos, luego su precaria industria textil les permitió diferenciarse mediante trajes especiales y divisas que los representaban.

Muchas facciones de la sociedad,  sobre todo  las más violentas, consideraban una muestra de debilidad permitir que los representaran unos jugadores de baló, cuando este tipo de situaciones debían dirimirse por las armas, los mismos pobladores se mostraron indignados al principio; en ocasión de la derrota de sus respectivos equipos, por eso decidían realizar cantos ofensivos dirigidos a los acompañantes de los otros equipos, lentamente esta situación llevó a la formación de dos equipos fuertes, conformado por la selección de los mejores jugadores  de cada región, con contiendas ocasionales.

La actividad productiva de la región fue decayendo lentamente, con una disminución de los recursos financieros y humanos, la alfarería, la música, el forjado de los metales fue interrumpiéndose lentamente,  lo único que tenía prioridad era la confección de vestidos que representaran a los equipos, divisas específicas, composición de himnos y cantos para lograr la humillación de los contrarios, las únicas noticias y  los pocos avances estaban volcados al juego de baló.

La frecuencia de los partidos fue en aumento, la ansiedad de la gente también; muchas personas pensaron que los jugadores no demostraban en la cancha  todas sus habilidades, quizás por miedo o quizás por desidia, entonces juzgaron conveniente amedrentar a los jugadores para obligarlos de esa forma a conseguir mejores resultados, estas prácticas no siempre dieron el resultado esperado, entonces consideraron que si disminuía la arenga contraria disminuiría el rendimiento de equipo contrario en forma proporcional, entonces, en nombre del deporte, comenzaron los desmanes en las inmediaciones de los estadios. Los partidos eran verdaderas batallas campales, con pérdidas humanas, que comenzaban en los sacrificios previos, durante y posteriores al partido, mediante el sacrificio de los rivales capturados para obtener algún beneficio divino,

El empobrecimiento fue generalizado en la región, se habían abolido las leyes y las normas de conducta y convivencia civilizada necesarias, las naciones retrocedieron a un estado primitivo que ponía en peligro la supervivencia de la región.

Poco sabemos de esta época, los datos son aislados, las referencias llegan hasta nuestros días gracias a grabados encontrados en cavernas cercanas a los asientos de las capitales y las ruinas encontradas, solamente sabemos que hubo un encuentro fantástico de colosales dimensiones, que incluyó a la mayoría de los pobladores, nunca sabremos quién ganó, nunca sabremos quién comenzó la pelea, solo sabemos algunos datos aislados que nos hacen imposible reconstruir los hechos de los últimos   tiempos, lo que sí sabemos es que grupos de pobladores desesperados se hicieron a la mar en un intento de salvarse, llevándose consigo parte de su historia que se ha ido mimetizando con las diferentes culturas que asimilaron a los recién llegados.

Desgraciadamente ¿se ha perdido?: el idioma, la cultura, y el deporte de esta civilización.

 


Copyright©Carlos Mori 

Junio, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.