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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo  Pasajes y fronteras

Consigna veintitrés Elegir una de las siguientes consignas (alfa o beta). En ambas se requiere “jugar” el punto de vista o focalización y con el saber del narrador. Estos recursos suelen ser de vital importancia en muchos relatos de pasaje, como en todos los incluidos en este módulo. Extensión máxima: 1 página.

Elegida: veintitrés alfa

Imaginar la descripción de un canguro, un oso hormiguero o un ornitorrinco realizada por el cronista de un viaje a las Indias Orientales durante el siglo XVI.

Habiéndose detenido la expedición en las actuales Australia o Nueva Zelanda, el cronista describe un animal que ve por primera vez en su vida y lo sorprende.


TASMANIA

Después de navegar casi 500 millas, con la intención de unir Java con el Cabo de Buena Esperanza, nos topamos con esta isla al sur de Java, en esta parte más alejada del globo.

Si bien dicen que el capitán neerlandés Abel Janszoon Tasman, es un eximio navegante, no creo que tenga idea de donde hemos  llegado este diciembre de 1642 por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y como mandan las normas de los exploradores, tomamos posesión del lugar, adjudicándonos el derecho de propiedad en nombre de nuestro gobierno, bautizando a estas inhóspitas tierras como tierra de Van Diemen, en nombre del gobernador actual, pero en realidad deberíamos bautizarlas “Tasmania”.

Establecimos campamento cerca de la playa, tarea que nos llevó gran parte del día, y al caer la noche, cuando nos disponíamos a tomar la cena, empezamos a escuchar unos chirridos endemoniados que helaban la sangre, como desconocíamos el origen de los chirridos, Tasman organizó por seguridad del asentamiento, un organigrama de guardias para vigilar posibles ataques, y aunque me tocó el último turno era imposible dormir por el barullo.

Cerca del amanecer, comenzó mi turno y tuve oportunidad de escuchar un gruñido entre la maleza, me acerqué lentamente y pude ver el origen de los gruñidos, había un reducido grupo de pequeños perros, de baja estatura, fornidos, por lo que pude ver, carnívoros, de cabeza ancha y grande, de cuello robusto, poseedores de gran fuerza a pesar de su tamaño, de cola gruesa, pelo negro y opaco, capaces de los más espeluznantes chillidos y gruñidos demoníacos, de carácter feroz.  Miden aproximadamente 3 pies de largo y pesaran entre 10 y 12 kilos.

Tasman enterado del descubrimiento, se sumó a la observación, mirábamos extasiados cómo esta especie de perros deambulaban, trepaban a los árboles o nadaban en los riachos de la zona, se alimentaban de cuanta alimaña haya puesto el creador en la tierra, vivo o muerto, comiéndose todo, inclusive los huesos, de preñez aparentemente corta,  los cachorros salen de una especie de bolsa en el vientre de su madre para alimentarse de las pequeñas ubres que no alcanzan para todos los cachorros, que pelean por el alimento, que extrañas criaturas depositó el Señor en estas tierras de Tasman, aquí están y estos son sus pequeños demonios, los demonios de Tasmania.



Consigna veinticinco Elegir una de las consignas que siguen (alfa o beta). Extensión máxima: 3 páginas.

Elegida: veinticinco beta

Escribir un relato a partir del siguiente argumento: Una mujer vieja y sola, internada y a punto de morir, desea que vaya visitarla el hombre al que ha amado siempre y que hace años que la ha dejado. El hombre llega, la toca, la acaricia, la ama. Al final, el lector descubre que ese hombre era en realidad un médico que ha hecho algunas manipulaciones con la mujer agonizante, y que le cierra los ojos porque acaba de morir.


PRIMER AMOR

—Hola amor, no veía la hora de que llegaras, amor mío, no hace falta que digas nada. —Fijé la vista en su cara, sus ojos tenían el brillo de siempre, su sonrisa iluminaba su rostro, a pesar del paso del tiempo, detrás de esa mirada estaba el adolescente del que me había enamorado, sus manos ásperas y grandes tomaron con fuerza las mías, sentí su aliento sobre mi rostro, sus manos recorrieron mi cuerpo, con la desesperación y el deseo de la juventud, que ya habíamos perdido hace rato, ¿Por qué me hiciste esperar tanto?, ¿qué fue lo que nos alejó, y qué es lo que nos une hoy en esta cama? Sus labios húmedos se posaron sobre los míos, los recuerdo como si fuera ayer, siento mi cuerpo ligero, un agradable escalofrío lo recorre íntegramente, por momentos me falta un poco el aire, mientras mi cuerpo  se mece rítmicamente, cuánta falta me hacías, que bien se siente estar juntos, los movimientos extasiantes se detienen lentamente, el amor exige reposo a veces, quizás duerma un poco….

Siento la voz de la enfermera que me dice: —Doctor van 40 minutos, y el electrocardiograma no muestra actividad—.

—Se hizo lo que se pudo, Carmen, era una patología cardíaca grave, no creo que se haya dado cuenta, ­—dije un poco agitado por lo prolongado del masaje cardíaco.

La enfermera se acerca a la abuela, desconectó el respirador y me dijo: —ya no respira, se quedó como dormida—.

—Sí, se nos fue, espero que no haya sufrido—, y con un gesto piadoso, cerré sus ojos, que todavía me miraban fijamente.

 


EL HACEDOR DE SUEÑOS

La ventana enfrente me avisa que cae la tarde, continuo mi bebida sin apuro, nada me espera después de esto, mi vida tomó un rumbo distinto al que yo había planeado, pero no me sentía enteramente responsable, ese irrefrenable carácter agonal del destino es implacable; todo para nosotros está escrito.

Pensé en dormir, pero qué me podía esperar allí, hacia tanto tiempo que no soñaba, que no consideraba necesario dormir, una suave música transcurría en el ambiente sin que eso me importara mucho, desee tanto poder dormir como cuando tenía 6 años, sin preocupaciones, sin pastillas, me recosté en la cama y me abandoné a esa serie de pensamientos.

Lentamente me fui quedando dormido, y soñé, realmente soñé como hace tiempo que no soñaba, por un instante fui el capitán Nemo, el tigre de la malasia, volé, floté, canté y lloré como nunca lo había hecho.

La mañana me sorprendió descansado y con una alegría que hacía mucho tiempo que no tenía, este extraño optimismo de estreno intentó acompañarme durante el día, pero la situación social, las dificultades del trabajo, el tránsito, el clima y otros tantos terminaron por matarlo.

Ya en casa me dispuse a pensar en esto, si bien el destino no se puede cambiar, nadie puede impedirme que por lo menos sea más feliz, que invente mi destino por unas horas, ya el entusiasmo me generó la necesidad de dormir nuevamente. Una tras otras las noches se sucedían, y las sensaciones eran maravillosas, recordaba buenos y malos momentos en mi vida, quizás adornos de la fantasía llenaban algunos lugares huecos.

Contento con mi nuevo dominio del sueño, empecé a pensar en nuevos lugares y colores, los sueños fueron creciendo en complejidad, conseguí conocer muchos lugares, viví muchas situaciones distintas. Con el tiempo comencé a pensar en lo siguiente: no me hace alta conocer a nadie para jugar un partido de tenis o de futbol, nadie me era necesario para vivir un romance, yo podía ser el mejor amigo, el mejor amante, el goleador, el campeón de tenis, yo era el hacedor de sueños, y a ese trabajo me dedique gran parte del tiempo.

Los sueños fueron alcanzando un nivel de complejidad en imagen, forma y sonidos que superaban ampliamente a la vida real en calidad y por supuesto en resultado, era la vida perfecta, y algunas situaciones que recordaba no sabía si las había soñado o las había vivido, pero eso que importa, mi vida era mucho mejor, lo único que deseaba era llegar a casa y dormir.

Lentamente el sueño me permitió reparar algunos errores del pasado, pude intentar varias opciones ante la misma  circunstancia y por supuesto optaba por la mejor para mí.

Como era de esperar, esto no dejó de traerme serios problemas, porque yo no recordaba lo mismo que otras personas, que pretendían que en algunas oportunidades las cosas habían sido diferentes a como yo las recordaba, pero es que realmente, yo no recordaba otra cosa, de cualquier manera todo lo podía arreglar cuando llegara a casa

Por supuesto esta actividad me limitó en gran parte la vida social, vida social que no necesitaba para nada, porque yo podía crearla; lentamente las horas de sueño equipararon a las de la vigilia, y hasta decidí pasar los fines de semana, que por otra parte fueron los mejores de mi vida, durmiendo tranquilamente.

Las cosas marcharon muy mal, el trabajo escaseaba, me era muy difícil conseguir dinero, ya que me costaba mucho despertarme, la vida afuera era muy mala, agresiva, deprimente, uno podía morir, podía sufrir un accidente, pasar hambre, frio, calor, dolor, angustia; hasta que lo comprendí.

Nuestras experiencias, frustraciones, triunfos, fracasos, eran fruto de nuestros sentidos, los mismos que nos dicen cuando estamos despiertos o dormidos, pero ¿Cuándo en realidad dormimos o despertamos?, ¿No será más lógico pensar que mi vida es maravillosa, y lo que yo creo que es la vigilia una pesadilla? Lentamente las horas de vigilia se fueron reduciendo a lo indispensable para cumplimentar las funciones básicas de subsistencia, pero ¿qién decide que es lo necesario para subsistir en este mal sueño?, por eso decidí no despertar nunca o quizás nunca más volver a dormir.

 


Copyright©Carlos Mori

Abril, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor

Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.