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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I. Variaciones
Consigna dos alfa: Inventar una nueva anécdota nimia (siguiendo las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media). Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato. La anécdota debe ser construida a partir de las siguientes instrucciones:

-que haya un encuentro aparentemente efímero entre un hombre y una mujer;
-que la acción transcurra en un lugar público o semipúblico (una plaza, el baño de un bar, un museo, un hotel, un tren, etc.);
-que haya otro/s personaje/s que mire/n (y/o cavile/n sobre) ese encuentro;
-que haya más de una acción encadenadas lógica y cronológicamente y alguna acción secundaria;
-que haya un intercambio gestual o verbal entre dos personajes (cualquiera de ellos).


ENCUENTRO (relato breve)

El reloj de la estación marca el ritmo. En el andén Pablo espera a Sofía. El mismo banco verde de madera. La pintura descascarada testigo del desencuentro. Todavía están las huellas de los corazones escritos en el fulgor del amor. Eso fue hace mucho tiempo. Hoy sus vidas son diferentes. Ambos trabajan en empresas serias. Formaron familia y tuvieron sus hijos. Ya no queda nada de aquellos adolescentes que se juraron amor. Él la encuentra en una red laboral. Ella accede. Está nerviosa. Las arrugas, las manchas, el cansancio. La vida y el desamor. El desencanto de las ilusiones. Lo mira escondida atrás de una columna. Parece viejo. Le queda poco pelo. Tiene una barriga prominente. Usa el traje de oficinista. Tiene el color del fracaso. De repente se siente ridícula. Está muy maquillada y sus tacos son muy altos. Quiere volver a casa. Refugiarse en lo seguro. Pablo es el espejo de los sueños muertos. Camina con paso inseguro. Sus mejillas están encendidas. No puede evitarlo. Trata de adquirir seguridad y con una sonrisa perfecta lo saluda.

El la abraza. Siempre fue cariñoso. La hace sentir miserable. Quiere llorar. Se controla. Él le dice “te quiero”. Sofía corre. No quiere que la vea llorar. El florista de la estación baja la persiana. Se acerca a Pablo y le da un ramo de flores. ?La próxima dale algo ? le dice intentando consolarlo.?No creo que haya próxima? dice Pablo sentándose en el banco. ?No te desanimes pibe con las mujeres nunca se sabe. 

Pablo se queda en la estación. Los negocios están cerrando. Es hora de volver a casa. Se acomoda el traje. Respira hondo. Mira las flores. Son jazmines, los preferidos de María Eugenia. 
Sofía no se arrepiente. Pide un café en el Bar de la Estación. Se limpia los ojos en el baño. El espejo le devuelve algo que le gusta. No sabe qué. De pronto tiene muchas ganas de reír. Toma el café de filtro quemado. Mira a su alrededor. Solo quedan unos pocos viejos tomando whisky. La están mirando. No siente miedo. Con paso seguro paga la cuenta. Afuera el viento frío la sorprende. Está contenta. Atesora la sensación y vuelve a casa.

 

 

MONÓLOGO


Es el recuerdo de mi fracaso. Es el ocaso de los sueños. Es el abatimiento. Estoy gordo, pelado e infeliz. Igual la encuentro. Después de varios días de búsqueda acepta unirse a LinkedIn. En la foto está sobria y elegante. No hay nada de la adolescente que conocí. Intento recordarla. Tengo una erección. Estoy aburrido. Pienso en Sofía y el sexo mejora. María Eugenia sospecha. Ya estamos muertos. No tengo coraje para decir la verdad. Por ahora buscar a Sofía me distrae de la rutina. Quedamos a las siete en la estación. Estoy nervioso. Llego antes. Me siento en el banco verde al lado de la florería. Quiero huir. Ahí está. Camina intentando sonreír. Ropa cara, mucho maquillaje, lindos tacos. Estoy arrepentido. Le digo te quiero. Simplemente lo hago. ¿Por qué? No lo sé. Creo que va a llorar. Pero corre. Parece una estatua de mármol. Los tacos suenan en el cemento. Creo que al final nos rendimos. En el banco verde intento ordenar mis pensamientos. El señor de la florería, me da un ramo de jazmines y algún consejo. Agradezco el gesto. Son las preferidas de María Eugenia.

 


SIMPLE


Lo veo sentado en el banco verde. Parece triste. Cuanta gente infeliz por estos días. No parece de la zona. Con este traje seguro que tiene un buen laburo. Pero ni mira las flores. Se acerca una señora. Bien vestida, arregladita, lindo pelo. Ya me gustaría comprarle esa ropa a la Elsa. Pero el negocio va cada vez peor. Los huesos me duelen. Voy cerrando. Mal día .No creo que duren hasta mañana las yerberas. Y los jazmines sin hielo no tiran. Mejor se las doy al pelado. La señora se fue corriendo y lo dejó plantado. Es el mal de los ricos, no se conforman con nada.

 

 

Copyright©Cecilia De Vecchi. Mayo, 2015

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