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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo IX Una escritura palimpsestuosa: la lectura como uso

Consigna veintidós delta Tomar un mito griego (Prometeo, los Argonautas y el vellocino de oro, Fedra, Medea, Electra, Edipo, etc.) y escribir una versión en la cual se “traicione” algún aspecto de su historia o de su ideología. El relato puede hacerse a partir de un solo punto  de vista narrativo o de varios que polemicen. Por ejemplo, contar la historia de Jasón y los Argonautas desde la perspectiva de Medea, que ya anciana recuerda las atrocidades que debió cometer obligada por la ambición  de su prometido, y la de éste, Jasón, que pinta una Medea capaz de cualquier cosa debido a su locura. (Extensión máxima: 2 carillas)


EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

Ya no sé hace cuanto años hace que estoy en el huerto, de niña  la Diosa Moira nos eligió a mis  hermanas y a mí para cuidar el jardín de las manzanas de oro, destino  sobrenatural, inevitable e ineludible, necesario y fatal, Hera me adjudicó, además del cuidado del huerto, la personificación del atardecer convirtiéndome en Hésperis la estrella vespertina.

Todos los destinos posibles suceden en un momento y para un instante específico, evitar que roben las manzanas doradas.  Para ser una guardiana  debemos aceptar el mandato impuesto,  beber el dulce néctar y comer una manzana dorada, nos advirtieron que al beber ambrosía  y comer una manzana, tendríamos vida eterna, sabiduría y el don de la visión parcial del futuro,  inalterable desde su concepción, determinado por nuestra respuesta ante la pregunta  de la Diosa Hera. Múltiples destinos se abren ante la pregunta, determinada por nuestra respuesta, afortunadamente la mayoría de los mortales pueden ver su destino de acuerdo a sus respuestas, nosotras luego de aceptar, al tomar ambrosía y comer una manzana, tuvimos la visión de los múltiples destinos posibles.

No sabíamos que  también podía haber complicaciones, muchos alcanzaban la inmortalidad y otros morían, no todos podían tolerar pasar de la condición humana a la inmortalidad sin consecuencias, afortunadamente sobrevivimos a la simple tarea de beber néctar y comer una manzana, y gracias a la posibilidad de ver  imágenes parciales del futuro, también podíamos ver imágenes de nuestros futuros posibles ante distintas respuestas. Pude ver, no sin espanto, una vida sin huerto, pude ver morir a alguna de mis hermanas, vi mi pelo caer, encanecerse, crecer nuevamente, perder la Juventud, la vista y volver a recuperarla, pero todas eran visiones que aparecían en forma de sueños y se disipaban por la mañana.

Paseábamos por el huerto viendo los árboles, tocando  la  lira, bordando; vimos en la cima del Cáucaso a Hefesto encadenando a Prometeo,  y  también vimos como regularmente el águila volvía  todas las noches a comer su hígado, y  sabíamos que de  Tebas, algún día,  surgiría el hombre que vendría a robar las manzanas, algo sin sentido para nosotras, pero inevitable. Día tras día veíamos la sombra del águila llegar, sobrevolar la cima, abalanzarse sobre el héroe y escuchábamos los gritos de un Prometeo indefenso, quizás el verdadero horror de un castigo es la perpetuidad de la condena en sí misma, los momentos previos a la tortura y el saber que a pesar de todo, va a volver a repetirse, y la verdadera fortaleza de un héroe es mantener la esperanza viva de un destino posible, aunque sepa que nunca va a ocurrir.

Un día como cualquier otro, dirigimos nuestra mirada a la cima del Cáucaso, como todos los días, esperando ver a la implacable águila, abalanzarse sobre Prometeo, como todos los días, vimos la sombra sobrevolar la cima, como todos los días, y vimos como una flecha se clavaba en su pecho, desgarrándole el corazón, vimos al águila caer, sentimos el ruido de cadenas al romperse, sentimos voces, corridas, había germinado la semilla plantada en Tebas, la esperanza de un destino posible se había cumplido, el momento para el que nos habíamos preparado, había llegado, teníamos una cita con el destino.


Copyright©Carlos Mori 

Enero, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.