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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VII Tiempo y narración

Consigna diecisiete alfa Reescribir esta historia comenzando por el final y reconstruirla seleccionando una serie de escenas claves que se narren repetidamente desde diversas perspectivas, tal como hace Faulkner en Mientras agonizo y Absalon, Absalon! (Extensión máxima: 3 páginas)


ADELANTE

El ladrido de los perros me despertó de la siesta, ¿quién puede ser a esta hora? Y ¿hoy?, tuve la impresión  de haberme acostado hace cinco minutos, me acerqué a la puerta y pregunté: — ¿Quién es? —Soy yo, Mariana, papá. ¿Pero de dónde salió?, si Mariana  estaba  durmiendo la siesta arriba como todos los días, desde hace muchos años no sale de su cama, salió al  jardín y ella se le acercó y lo abrazó como si no se vieran hace mucho tiempo. Al ver la escena Roberto desde el auto les dijo a sus hijos  —vieron chicos el abuelo nos iba a esperar y se va a poner muy  contento al conocerlos. El anciano vio bajar con asombro a Roberto y a dos criaturas que le eran ajenas, completamente desconocidos. Roberto, el que le clavó un puñal en la espalda al querer casarse  con Mariana, el que le robó un pedazo de su vida y hoy vuelve. Mariana que debía casarse con el hijo del doctor y que casi  se escapó con el bueno para nada de Roberto, y pensar que inconscientemente él los presentó, cuando le dijo en la calesita — ¿Por qué no hablás con el nene, no ves que tiene miedo? Los vio tomarse de la mano y nunca más se separaron. La negativa paterna sobre esa unión sumió a Mariana en una profunda crisis depresiva, de la que no podía salir, había perdido el brillo en sus ojos, su florcita, la que había iluminado sus días desde que su madre los dejó se marchitaba lentamente.

Los niños llegaron hasta donde estaba él, y al grito de —abuelo, abuelo—, se abrazaron  a sus piernas, acarició sus cabecitas, miró a Roberto y a Mariana y pensó que larga fue la siesta.


Consigna diecisiete beta Amplificar las dos historias y contarlas según la técnica temporal de la “alternancia” de modo tal que cada una de ellas desarrolle una de las versiones del sueño Chaung Tzu. (Extensión máxima: 2 carillas).


EL ESPEJO

Una extraña sensación me despertó, me senté en la cama y fui a tientas al baño, me desorienté un poco, lo atribuí al sueño, al salir de la habitación miré hacia el comedor, me pareció divisar en la penumbra unas zapatillas pequeñas y no vi la sombra de mi guitarra eléctrica.

Entré al baño, me costó encontrar la luz, al encenderla miré al espejo y me devolvió una imagen distinta, vi el rostro de un hombre mayor, pelo entrecano, la frente arrugada al igual que los bordes de los ojos y en la comisura de los labios, muchas marcas de expresión visibles en el rostro y algunos kilos de más, me di vuelta para ver si había alguien detrás mí, pero estaba solo dentro del baño para ver si había alguien detrás de mí pero estaba solo en el baño, me lavé la cara para despertarme, pero el espejo me devolvió la misma imagen, me invadió la ansiedad, no recordaba para qué había ido ahí, sentí una voz que desde la habitación me decía, —gordo, ¿todo bien?, —sí, respondí, con una voz que no era mía, volví a la cama que descubrí compartía con una mujer, me volví a dormir rápidamente.

Una extraña sensación me despertó, me senté en la cama y fui a tientas al baño, me desoriente un poco, lo atribuí al sueño, al salir de la habitación miré hacia el comedor la imagen de mi guitarra eléctrica se dibujaba contra el sillón del comedor.

 

Consigna diecisiete gama El texto leído es una adaptación de los fragmentos finales de “La marca de nacimiento”* de Nathaniel Hawthorne. A partir de esta escena final imaginar los antecedentes del suceso y escribir un racconto. (Extensión máxima: 2 carillas).


LA MARCA

La droga comenzó a surtir efecto. El resultado era evidente, la marca en la mejilla se apagaba lentamente, a cada momento los bordes de la mancha con la piel sana se desdibujaban en la mejilla de Georgiana, esa mancha carmesí que empañaba la perfección de su esposa, una mezcla de alegría y satisfacción invadió a Aylmer. Fue amor a primera vista, al ver a Giorgiana, su corazón pareció salirse del pecho y fue algo recíproco, se enamoró inmediatamente de ella y especialmente de su marca en la mejilla, pero generalmente lo que nos enamora al principio, suele ser un infierno en el futuro.

Muchas veces hablaron sobre la mancha, lo que Aylmen no sabía era que la esencia de Georgiana, su personalidad, en síntesis, su vida se había construido a partir de esa mancha.

Aylmen estudió incansablemente las reglas de la alquimia necesaria para convertir a su esposa en una obra maestra, intentando llevar su ideal a la realidad, cientos de preparados histológicos, pruebas de laboratorio, preparados anatómicos y por fin los resultados. Georgiana, complaciente, aceptó con gusto experimentar, y el resultado es excelente: la mancha se evapora, pero también se evapora Georgiana, sin saberlo ambos, Georgiana se esfumaba como la mancha, muchas veces el alma, el corazón, se encuentran a flor de piel y al ignorarlo, al esfumarlo, estamos ignorando el alma, la vida misma.

 


Copyright©Carlos Mori

Noviembre, 2017.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.