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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I Variaciones

Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones.

Variación 1

ANIVERSARIO

Nunca hablé con ella, en realidad nunca lo intenté, no me animaba, éramos vecinos, vivíamos en el segundo piso de un edificio de departamentos del barrio de Belgrano puerta  por medio. Era joven, bonita, intrigante y me fue conquistando sin quererlo y de a poco, entre ascensores y palieres. Peroooo, había algo en ella que no me cerraba, su departamento era un y venir de mucha gente, chicos y chicas jóvenes en reuniones trasnochadas y continuadas.  Me intrigaba mucho,  por eso un día,  me decidí y la seguí, estaba seguro que no lo notaría porque no me registraba a pesar de su saludo educado, educado y frio. Entró en un bar de la calle Cabildo, se sentó en una mesa junto a la ventana. Me ubiqué en el fondo, me hice el detective y me puse a leer el diario sin dejar  de observarla. Ella tomaba su café y miraba hacia  afuera, parecía esperar a alguien,  no dejaba de ver su reloj. El esperado llegó, un hombre mayor con el que habla y gesticula, tal vez discuta, el murmullo me complica pero alcanzo a escucharla gritar un SÍ. Se levanta y se va corriendo, atrás el hombre que la acompañaba, atrás el mozo que tropieza y tira todo al diablo, y yo que quiero saber qué pasa. Desde mi izquierda salen cuatro hombres que me apartan,  me empujan y me tiran al suelo, salen disparados tras ella.

 Nunca mas la vi, supe después que era una militante montonera, jamás apareció, yo cada  veinte de agosto, desde hace cuarenta años, vengo a este bar para no olvidarla.

Variación 2

REGRESO 

El tipo no entendía nada, estaba convencido de haber hecho todo bien. Obediente, ordenado, resignado, nada que pudiera enojar a las nuevas autoridades. Por eso se sorprendió tanto cuando lo dejaron en el mismo lugar de donde partió hace veinticinco años. Aquel bar mugriento, donde había empezado a trabajar gracias a la amistad de su tío con el dueño, estaba igual, las viejas mesas, las destartaladas sillas, hasta los mismos parroquianos de antaño: el policía, el carnicero, el diariero, el chusma que leía el diario y no dejaba de espiar a la mujer del vestido floreado. Ella seguía tomando café inquieta, ansiosa, hasta que llegó aquel hombre de piloto, se saludaron con un beso y enseguida comenzaron a charlar animadamente, sin embargo, algo los contrarió, los gestos se hicieron más adustos, loa ademanes más ampulosos, ella dijo SÍ y se levantó enfurecida camino a la puerta. Siguió recordando y su rostro se desfiguró, ahora lo ve todo claro, afuera se sentían gritos, corridas y ruidos que parecían disparos, de repente entran cinco tipos “al suelo, esto es un asalto”, los que pueden huyen como la mujer, el resto, ruega que el policía no saque su arma, pero es su deber y los enfrenta, se cruzan la balas y el tipo siente en su pecho el mismo fuego que aquel día, aquel fatídico día que lo llevó a ser titular de Crónica, “Mozo asesinado  en asalto a un bar”. El hombre se pregunta: ¿para qué me trajeron?


Consigna alfa inventar una nueva anécdota de acuerdo a instrucciones y realizar tres variaciones, ampliar una de modo que derive en un relato breve.


Variación a 

SORPRESA 

La plaza lucía el encanto de un domingo soleado de otoño. Las hojas secas desparramadas por los canteros esperaban a agradecidas madres de departamento, niños dispuestos a gastar sus energías en la canchita del fondo, laburantes ilusionados con una buena recaudación: pochoclero, calesitero, malabarista, y cualquiera que quisiera vender algo, hoy es el día. Si puedo describir todo esto, es por estar atento y vigilante, no soy policía, sólo un observador que quiere hacer su tarea. En el extremo opuesto, en un banco que da a la calle lateral, una pareja parecía discutir, simulando devolver una pelota al partido. Me acerco lo suficiente para escucharla a ella decir “¿ cómo pudiste hacerme una cosa así?” y a él responder “no sé sólo pasó”, intuí que venía lo mejor, mi posición aseguraba una historia excelente, pero una “estampida” de chicos y padres gritando, insultando y peleando, me corrieron del paso y arrasaron con todo, los pochoclos desparramados por el suelo, el malabarista apenas pudo recoger los bolos y hacerse a un lado, las madres alarmadas, todo contribuyó para distraerme un minuto, cuando giré, la pareja se alejaba, ella se soltó de la mano que quería retenerla y apuró el paso, él la seguía y yo los seguí a los dos. Hicieron una cuadra y cruzaron de vereda, estaban llegando a una casa vieja con una puerta de madera muy alta que al abrirse permitía ver un largo zaguán del que salían chicas y chicos que saludaban, abrazaban y felicitaban a la parejita, “salió bárbaro mucha suerte para el estreno”.


Variación b 

MALA SUERTE

Llegué a la plaza flameando como bandera, agarrado desesperadamente de la correa de mi perra que estaba dispuesta a cumplir con su cometido sin tener en cuenta mi opinión, grandota y desbocada me hizo recorrer todos los canteros hasta que sació sus necesidades y se calmó. Yo me tranquilicé también y me di cuenta que había brindado un espectáculo divertido y gratuito a la concurrencia que no paraba de reírse. Un grupo conformado por el del pochoclo, el de la calesita y el malabarista parecían los más conformes, aplaudía  a rabiar. No tarde mucho en darme cuenta de  que no eran los únicos. Los chicos  de la canchita pararon el partido y hasta los padres dejaron de discutir para mirarme a mí. Disimulo, recompongo mi peinado y mi jogging y veo un banco vacío, un oasis en el desierto para mí, mientras camino hacia él, escucho lo que parece ser una discusión, me interesó escuchar (a quién no) y haciendo un rodeo extraño camino hacia el asiento,   claramente la escucho a la chica que dice:” ¿cómo pudiste hacerme esto?”, yo agudizo mis órganos auditivos y llega la respuesta de él: “no sé sólo pasó”. Me acomodo, prendo un cigarrillo, doy una pitada profunda, placentera y me recuesto a disfrutar del día y de lo mejor de la pelea que estaba seguro vendría. Estaba yo absorto, perdido, cuando de repente sirenas gritos y policías me devuelven a la conciencia. Advierto que chicos y padres dejan de pelear y salen corriendo, se escapan, yo inmóvil. Yo y todos los que no pudieron escapar terminamos en la comisaría sin “comerla ni beberla”, estaba acusado de participar en disturbios en la vía pública y resistencia a la autoridad. Me siento con la perra en un banco frio, mojado y mugriento, como diría Víctor, no puedo creerlo, el primer porro de mi vida y termino en cana.


Variación c 

DESVARÍOS 

Tenés idea de ¿cuánta gente depende de los vaivenes del tiempo? Digo,  un domingo soleado caminado por el campito y contando: pelotero, inflable, pochoclero, calesitero ,malabarista, vendedores varios, árbitros de fútbol, quiosqueros, policías, seguro me olvido de muchos, pero me alegro por ellos, juntarán unos buenos mangos para llevar a casa. Está bueno…o no, o es el resultado de una desastrosa economía que condena a la gente al cuentapropismo, y la condena a hacer lo que pueda para sobrevivir, ¿ dónde están las ilusiones de realizarse en lo que nos gusta? ¿quedan ilusiones?¿ Vos que pensás? Camino, charlo contigo o eso creo, se mezclan los ruidos y escucho o creo escuchar o imagino una conversación que me resulta conocida, la parejita sentada al sol gesticula, discute, levanta la voz” ¿cómo pudiste hacerme esto?”,” no sé sólo pasó”. ¿Te suena conocido?¿ Lo escucho yo solo o los que miran ansiosos también? o tal vez me reconocí y retrocedí hasta ese día que te busqué  después de tantas peleas.¿ Te encontré?¿ No me acuerdo o no quiero acordarme? Se me complica ubicarme pero siempre hay una ayuda, de la cancha salen corriendo jugadores, hinchas, árbitros, como cada  domingo se arma despelote, como cada domingo los policías municipales no pueden evitarlo. Ahora sé  que estoy acá de nuevo, la realidad me sacude, la parejita se va, siguen discutiendo, quiero alcanzarlos pero camino muy despacio. Me volví creo que se dieron  cuenta de que los seguía pero no me vieron como tantas otras veces, vos de esto sabés,¿ te acordás? Yo no, pero creo que era invisible para muchos o eso sentía, así como siento hoy que todo lo sabías, mis miedos, mis angustias, mis preguntas, aunque no había preguntas, aunque no quería respuestas, quería penetrar en tu enigma, ¿ entenderte justificarte perdonarte? Me intrigaba y me intriga tu rostro serio, adusto, sin arrugas ni expresión,¿ faltaron sonrisas?¿ Me faltan a mi? ¿Me daba cuenta?¿ O lo comprendo hoy? O no lo comprendo, pero te justifico, fuiste madre, maestra, enfermera,  sostén de la familia que tambaleaba. Te justifico y te reprocho la falta de abrazos, de besos, de mimos, de los te quiero, de sonrisas. ¿Te justifico porque tal vez sean los que me falten a mi hoy? O los que quisiera brindarte a vos ayer y hoy. Porque lo más maravilloso es que todas estas palabras explican desde la memoria, reconstruyen a través del pensamiento del esfuerzo de recordar, es racional, pero la imagen más maravillosa y elegida está marcada a fuego no sé dónde ni cómo sólo sé que brota, fluye cuando te convoco, estás sentada sobre mis rodillas y yo te hago caballito y no parás de saltar y reír, Chichín se enoja celoso, no importa, no existe nadie más. Pasó mucho tiempo, insuficiente para olvidar, suficiente para valorar. No sé cómo llegué aquí, no sé qué hacías vos aquí. No quiero entender, quiero detenerme y detenerte en esta charla que no estaba pendiente, sólo demorada, que llegó en el momento justo para entregarme a otras manos. Te vas y está bien yo no puedo ir así es la vida. Chau ma. ¡Bienvenido¡ dijo Karina con una sonrisa nerviosa, el estudio salió muy bien, vení a verme cuando tengas el resultado de la biopsia, dijo el doc.

 

Copyright©Horacio García 

Septiembre, 2017.  Todos los derechos reservados por su autor.


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.