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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo: ficción, realidad y cajas chinas.

Una escritura privada que se hace pública: el diario íntimo

Consigna quince Seleccionar una de estas alternativas, alfa, beta o gama, y una vez escrita agregarle el punto “delta”. Extensión máxima: 2 carrillas.

Consigna quince alfa Siguiendo el modelo de los textos anteriormente citados, o inventando uno propio, elaborar un diario íntimo fragmentario donde se reescriba en primera persona la historia contenida en alguna crónica periodística, la que se pueda desprender de algún aviso clasificado, o de alguna anécdota personal.

Consigna quince beta Buscar viejas fotografías familiares a través de las cuales se pueda establecer una secuencia de recuerdos, es decir, una historia. Tomar a uno de sus personajes como narrador protagonista y/o testigo y escribir el tramo de su diario íntimo correspondiente a esos acontecimientos.


Elegida Consigna quince alfa

Siguiendo el modelo de los textos anteriormente citados, o inventando uno propio, elaborar un diario íntimo fragmentario donde se reescriba en primera persona la historia contenida en alguna crónica periodística, la que se pueda desprender de algún aviso clasificado, o de alguna anécdota personal.



CUATRO ISLAS

El Doctor Baptista estaba en la orilla, esperando no sabía exactamente a quién,  el llamado telefónico que le habían hecho fue confuso, entrecortado; las líneas telefónicas en el pueblo nunca andaban  bien.

Era pasado el medio día; en la espera, sus ojos recorrían los morros, la playa…  estaban poblados de turistas.

No se cansaba de mirar ese océano placido, casi sin olas, y  llegaban los recuerdos, como esfumados entre  la bruma que se escapaba del  mar: se veía niño nadando, a veces horas, con su padre; remando;  tirando la caña para atrapar algún Olsoni. Luego el anochecer, que les marcaba el regreso a la posada, en un silencio que los ligaba más que las palabras mismas. Fue él quien lo apoyó cuando esbozó el deseo de estudiar medicina. Era marcharse del pueblo;  no poder colaborar con las tareas de la chacra, sustento de la familia, dejar de compartir las caminatas, la pesca y tanto más. Llegó el día de la partida, entre sonrisas casi dibujadas, abrazos y los ojos de todos, con el brillo del que se esfuerza para retener las lágrimas. Derramé las mías apenas arrancó el tren, con la seguridad del destino elegido.

Salí  bruscamente de los recuerdos: me rozaron  los pies las tablas de surf empujadas por dos jóvenes; sobre ellas un hombre y una mujer, lastimados, con la expresión en sus rostros —tantas veces lo he visto— de quien se ha sentido rozado por la muerte.


Zero Hora, 12 de Fevereiro 1994. Título de capa: acidente de turistas argentino no balneario  Cuatro ihlas.

AÑO 1994

4 de Febrero de 1994: me queda firmar las últimas demandas, después del mes de Feria; hacer las estadísticas y reformular algunas de las tareas para el año que comenzó—espero poder elaborarlas y distribuirlas con la mayor objetividad para evitar susceptibilidades—

Fin de la semana y a un paso de la partida: Brasil, ocho años que vacacionamos allí, pero este año no llevo el mismo entusiasmo.

Mi mochila pesa más esta vez; llevo el mismo traje de baño, los mismos shorts, las tres remeras y  sin embargo mi espalda se encorva, es la tristeza la prenda que más  pesa.


—Diario Año 1993- Día 27/12: la madrugada del 26/12 comenzó su viaje, desde esa cama tan de los dos, cuando papá vivía, tan suya en la soledad de la viudez. Mis hermanas y yo recostadas alrededor de ella. La abracé, pensé que podía sentir miedo en ese breve paso de la vida a la muerte y en un murmullo le recordé  aquel hermoso lugar que cree para ella: juntas lo visitábamos cada  noche, cuando nos quedábamos solas... “por favor, no la retengas”, la voz serena de mi hermana interrumpió nuestro último paseo—.


7 de Febrero de 1994: llegamos a las 13.00 a la Frontera Santana Do Livramento. Hicimos noche del lado argentino. Seguimos viaje mañana temprano, luego del desayuno y estar en Bombinhas de día,  siempre que no nos crucemos  en la BR101 con la fila interminable de camiones que se hace eterno  cuando hay que pasarlos.

10 de Febrero de 1994: Cumpleaños de mi hermana; está lejos. No creo que lo festeje. También planeaba irse, para mitigar la ausencia de mami.

Un día espectacular, el primero desde que llegamos a Bombinhas. Salgo, en mi habitual caminata, cuando el crepúsculo de la tarde asoma y dibuja sobre la playa, sombras y luces.  Con andar cansino mis pies dejan sus huellas sobre la arena blanca; sé quién soy, pero una ajenidad me visita y se va, una y otra vez;  me confunde; la arrojo fuera, vuelve, la dejo permanecer —será abrigo?—

11 de Febrero: llueve. Todos planean un paseo. Me quedo, leyendo.

13 de Febrero: la visita impostergable: Cuatro Islas. Todos es movimiento en la cabaña: organizar lo habitual: sombrilla, canasta con comida; reposeras… y un sinfín de cosas más. Los observo desde el jardín, no colaboro; me miran y se sonríen amorosos.

14 de Febrero: llegamos, son las 10.00 de esas mañanas  que lo animan a uno decir: ¡es una postal!  Me agrada ver el entusiasmo de las chicas que en un periquete (como decía ella) se zambullen al mar.

Tengo ganas de nadar desde mar adentro; dejo mi material de lectura, Respiración Artificial sobre la mesa, bajo la sombrilla; empiezo la marcha por la orilla hasta el sendero que me lleva al morro alto, trampolín a la aventura: caer  sobre ese mar azulino y nadarlo, nadarlo; descansar contemplando el cielo, escuchar el murmullo marino, lenguaje que me deleita.

Cuando llegué, ya estaba Pablo, en la punta del morro, filmando. Trepé la roca, y busqué una piedra plana para observar, de pie, ese paisaje antes de zambullirme.

— ¡Hola! ¿Filmaste mucho?—

— ¡Síí!, el sol desde diferentes ángulos da unas imágenes espectaculares—

Giré el cuerpo, mirando hacia la orilla, allá voy, le anuncié; saludé a las chicas que estaban sentadas en el sendero con las piernas colgando hacia el mar.

Cuatro Islas de un mar sereno.

No la vi venir. ¡Siento el golpe feroz de la ola sobre mi espalda! Me sienta bruscamente sobre la roca, y comienzo a caer, sin pausa, bordes filosos me producen dolor, — ¿qué pasó?, ¿hasta dónde voy a llegar?—

Oscuro y profundo mar donde me encuentro, miro hacia la superficie, lejana, un sol apenas insinuado, siento miedo,  agito las piernas  —tengo que llegar a la superficie, retomar la respiración y nadar hacia la orilla. ¡Por favor, que no sea mi momento, tengo tanto por hacer aún!—

Asomo a la superficie, las olas no me dejan normalizar la respiración, entro en pánico, pido ayuda con alaridos, miro hacia el morro y encuentro los ojos azorados de Marina y tras de mí, Pablo (vino en mi ayuda) diciéndome:— ¡fuerzas! Te sostengo hasta llegar a esa roca—

Es en vano,  está cubierta de musgos, vuelvo a resbalar; lloro a gritos, ¡ayúdenme!

Dirijo la mirada de nuevo hacia el morro: Marina en la misma posición, mirándonos;  y junto a ella turistas pidiendo ayuda — ¿a quiénes?—

Me sorprende la voz de un muchacho junto a mí: —tranquila respire, le aviso cuando viene otra ola— mientras me ayudaba a subir a su tabla de surf .Miro hacia atrás, Pablo sobre otra tabla. Eran surfistas casuales.

Tengo mucho frío, sangre en mis manos, en  mis piernas; nos acercamos a la orilla;       agradezco a mi rescatista una y otra vez, mientras me ayuda a bajar de la tabla; Marina me alcanza en un abrazo y alguien se dirige hacia nosotros:

Soy el Doctor Baptista, los estaba esperando. Ahora vamos a ir a mi casa; mi esposa la va a ayudar a bañarse para poder curarle las heridas. La Corriente de la Niña está produciendo cambios en el mar, como la altura de las olas que produjeron este lamentable accidente—

15 de Febrero de 1994: ya en la cabaña los tres y la amiga de Marina; un antes y un después del paseo a Cuatro Islas.

16 de Febrero de 1994: sé quién soy pero una ajenidad me visita, se va, una y otra vez;  me confunde; la arrojo fuera,  vuelve. La dejo permanecer; — ¿será abrigo?

Sé quién soy; puedo hoy reconocer mi propia finitud y de mis seres queridos. La vida en imágenes me aparece vertiginosamente, como mirando a través de una lupa.

La misma lupa me acercará ¡tantos recuerdos de ella..!, serán abrigo en mi andar.


Copyright©Susana García Amor

Julio, 2017. Todos los derechos reservados por el autor