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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo: ficción, realidad y cajas chinas

Consigna quince beta. Buscar viejas fotografías familiares a través de las cuales se pueda establecer una secuencia de recuerdos, es decir, una historia. Tomar a uno de sus personajes como narrador protagonista y/o testigo y escribir el tramo de su diario íntimo correspondiente a esos acontecimientos. 

Consigna quince delta. Cualquiera haya sido la opción elegida, agregar al texto una nota a pie de página firmada por El Editor, o un prólogo, o un relato, que le sirva de marco como en el inicio de “Loco” y justifique su publicación.


Consigna quince beta y delta


DIARIO DE UN INMIGRANTE 

Ordenando una caja con papeles en el ropero de mis padres, encontré un viejo cuaderno con escritos que en un principio pensé que eran escolares, ya que estaban redactados en dialecto siciliano. Le pregunté a mi padre y me aclaró que había iniciado un diario poco antes de venir a la Argentina.

Con su ayuda y, de tarde en tarde, lo fui traduciendo y tuve en cuenta algunos de sus comentarios, aunque hubo pasajes que  redacté con cierta libertad.

Lo importante es que transluce el sentimiento que afectó a aquel jovencito que tanto hubiera deseado quedarse en su patria.

Aquellas notas comienzan de esta manera:

Abril 1951

Mi madre acaba de darnos la triste noticia que nos vamos lejos de  Rosolini.

Nos dijo que iríamos a América, a un país llamado Argentina. No entiendo por qué.  Me llené de angustia ¿ Qué bienestar tan grande nos ofrece ese lugar para que  tenga que dejar mis amigos, mis abuelos y mi plaza Garibaldi? ¡Maldita guerra!  A pesar de que mi padre ya está allá no quiero dejar mis raíces. Me duele el corazón. Tengo ganas de llorar. Mi abuela, pobre, se puso tan mal con la noticia y toda la familia entristeció de golpe. […]

Abril 1951

Vino Josefina, la modista vecina nuestra. Ella nos va a hacer la ropa nueva. ¿Cuántas cosas podremos llevarnos de mi casa? El zapatero Angelo nos está confeccionando unos zapatos, tipo botines.  Los vecinos nos aconsejaron que los llevemos  porque nos decían que allá no vamos a conseguir zapatos. ¿Qué nos deparará el destino cruzando el inmenso océano Atlántico?  La vida es como una caja de bombones, no se sabe lo que te va a tocar. […]

Mayo 1951

Ya hace una semana  que Josefina viene  todos los días. Y claro… somos tres hermanos para vestir.  La miré en un momento y me pareció verle algunas lágrimas. Son muy amigas con mi madre.  Pensar en el desarraigo ya nos entristece y no podemos asumirlo. […]

Mayo 1951

¡Qué linda estaba la plaza Garibaldi esta tarde! Estuvimos con Ennio,  Corrado, Jano  y Miguel dando vueltas en la bicicleta que le alquilamos a Don Genaro. Ya es una de las últimas veces que las voy a dar con ellos.  Les dije:  ”Cuánto los voy a extrañar”.  Todos ellos agacharon la cabeza, se produjo un  profundo silencio y se nos hizo un nudo en la garganta. […]

Junio 1951

Fuimos con mi mamá a ver al carpintero, Don  Giuseppe.  Necesitamos un gran baúl para llevar nuestras pertenencias. Fue triste cuando mi madre tuvo que entregar nuestra hermosa pianola a cambio de que el artesano le fabrique un baúl, que deberá ser grande, sólido y fuerte, como para llevar ropas, sábanas, un viejo de reloj de pie que tiene muchos años, y  hasta mi  bicicleta. Si, ese baúl tendrá que ser tan fuerte, como deberemos serlo nosotros al momento de irnos y dejar nuestra querida  Italia. No nos quedó otra posibilidad que sacrificar la vieja pianola que nos deleitaba con las seis o siete melodías que su mecanismo hacía sonar cuando le dábamos cuerda. […]

Junio 1951

Muchas cosas  estamos vendiendo, porque no podemos llevar todo. Cada mueble, cada  pertenencia que tenemos que vender tiene su historia. La vieja cocina a leña,  donde mi madre nos preparaba tantas cosas ricas, como esos platos deliciosos con peces de mar, pastas, dulces, quesos y hasta el jabón para lavar la ropa. El viejo aparador donde guardábamos las sardinas en sal, los pimientos, tomates y aceitunas en conserva que ella elaboraba. En ese viejo mueble quedarán recuerdos de mi infancia y la felicidad de deleitarme con los platos que ella nos ofrecía con tanto amor. […]

Junio  1951

Fuimos a la misa de la “iglesia madre” toda la familia: hermanos, madre y abuelos. Estaba todo el pueblo, como cada domingo. La mañana era hermosa y  soleada. Después que terminó la misa quedamos conversando  con los vecinos más cercanos. Mi madre les contaba entusiasmada que quedaba poco tiempo para partir a América. Todos nos transmitieron tranquilidad y  afecto. Nos desearon un buen viaje y prosperidad en nuestro nuevo hogar.

Julio de 1951

Empiezan los días cálidos y la época en que disfrutamos tanto  con mis amigos yendo a andar en bicicleta a la playa. Este año apenas si podré acompañarlos en las primeras excursiones al pueblo vecino de Ispica. ¡Con lo que me gusta ir por esos caminos sinuosos y empedrados, especialmente en este tiempo donde crecen las margaritas amarillas!

Julio 1951

[…] La angustia me invade cada vez más por la partida pero no tengo que demostrárselo a mi madre, se entristecería mucho.  Tenemos que completar muchos  datos en unas planillas. Fuimos al médico para constatar que estamos en perfecto estado de salud para viajar. Siento que me duele el alma muy profundo.  Estoy muy triste. Me pregunto: ¿Doctor es éste un motivo para no viajar?

Julio de 1951

Ya estamos a bordo del grandioso barco Andrea “C”. Partimos de Rosolini en  tren hasta Génova. Nos acompañaron a la estación nuestros familiares y nuestros vecinos, quienes con un pañuelo levantado, nos despedían en medio de una escena desgarradora  que parecía predecir que nunca  regresaríamos. Las lágrimas empañaron  nuestros ojos en los que quedará grabada para siempre  la Rosolini de mi infancia.

Sólo veo agua y cielo. Mientras escribo, las lágrimas mojan el papel y la pena se me clava como un puñal en el pecho. […]


Registro de escritura  

-Comencé a leer el material que me mandó Patricia. Una primera mirada me produjo alguna inquietud por la complejidad de los textos. Los releo para una mejor comprensión.

-Leo las consignas varias veces.  Elegí la consigna quince beta. No es fácil elegir al protagonista del diario que voy a escribir. Dudo, miro fotos, pienso. Releo el material. Tengo dudas sobre qué tipo de relato escribir.

-Después de dar muchas vueltas y analizar a los posibles protagonistas. Al fin me decidí que el personaje sea mi padre.

-Me cuesta organizarme. Vuelvo a leer el material. Busco el significado de algunos términos en google.  Leo con atención  los diferentes textos. Cada autor con su estilo.

-Mi pregunta es: ¿Qué tipo de escrito me piden? ¿Tomando como parámetro algunos de los autores?

-Comienzo a escribir. Tengo que recabar datos, fechas y  lugares. Ubicarse en el lugar del otro no es tarea fácil.

-Le hago preguntas a mi padre sobre algunos acontecimientos, lugares y sus características.

-Voy armando el diario a mi criterio.  Rescato herramientas de los textos, como los  puntos suspensivos entre corchetes, cuya aplicación no conocía.

-Consulto en google sobre el uso correcto de los gerundios y algunas reglas gramaticales.

-Elijo una manera coloquial de escritura porque, por supuesto, estoy aprendiendo.

-Voy lento, por mi dificultad en el brazo para escribir en la computadora. Una de mis mayores dificultades.

-Tuve que corregir algunos fragmentos del diario por confundirme con las  estaciones del año. Lo que me llevó a cambiar una parte de lo escrito.

-Borré varias veces palabras e ideas que no me gustaron como quedaban.

-Me gusta escribir escuchando música tranqui. Pareciera que me inspiro más. Le voy dando forma y me va gustando como queda.

-Terminé de escribir los fragmentos del diario. Esto fue un ejercicio valioso porque  me permitió aproximarme a unos de mis objetivos: escribir las experiencias de mi papá como inmigrante.

 


Copyright©Graciela Lauretta

Mayo, 2017. Todos los derechos reservados por el autor