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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN1 Ud. Es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a, le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario.


Querida hija:

 Para poder entender la escritura literaria, te propongo que hagamos el ejercicio de ubicarla en el plano de la producción de bienes o servicios. Esta manera de comparar nos facilitará encontrar el camino, cuya última parte del trayecto es la decisión de escribir o no.

Toda producción tiene dos categorías centrales: imaginar el producto y hacerlo. Imaginarlo es de alguna manera algo más fácil que ponerlo en práctica.

 Vamos a poner un ejemplo. Vos sos una arquitecta que se dedica al reciclado de viviendas. Un cliente te contrata para que rediseñes una casa que compró en mal estado. Entonces, lo que haces, es imaginar cómo quedaría en base a tus propios modelos estéticos y por supuesto a las exigencias del que te paga el trabajo. Aparece la puesta en práctica de la idea y con esta un choque inevitable: hay cosas que no se pueden modificar. Podés cambiar el lugar de una puerta, de una ventana e inclusive tirar alguna pared. Lo que no podés hacer, es tirar las columnas. Las columnas sostienen la estructura, y por lo tanto, son una inevitable plataforma de lanzamiento a la creatividad.La condición biológica de ser humano es otro claro ejemplo que nos puede ayudar. Los grados de libertad reales aparecen cuando podés asumir desde dónde partís. Es así como el ser humano, no pudiendo volar por su condición genética, construyó una máquina para poder hacerlo.

Escribir es decir algo, usando los símbolos del lenguaje. La escritura literaria es contar la historia que imaginás, sin alterar la lógica que impone la genética propia del lenguaje que estás utilizando.

Como una casa, un automóvil o un cuadro, la escritura literaria es un producto artístico y como tal tiene un mecanismo de producción.

El desafío entonces al que debes enfrentarte, para convertirte en escritora literaria, es el de, partiendo de esa historia que en tu mente no es mas que una especie de energía sin forma definida, convertirla en palabras ajustadas a la inexorable lógica que exige el lenguaje escrito, para que cuando sean leídas, esas palabras despierten las emociones que dieron origen a la idea.

Confío plenamente en que lo podés hacer.



Consigna LN3 Redacte dos textos imitando el estilo de Madame Bovary (Flaubert) y Eugene Grandet ( Balzac).

 

Relato estilo Madame Bovary

El domingo 8 de enero del 2017, Marcos fue al cementerio por primera vez desde aquel 8 de enero del 2007, día del entierro de su madre. Llegó a la misma hora en la que, en ese momento, llegaba el cortejo fúnebre y los acompañantes. Las diez de la mañana.

Marcos quiso repetir el ritual en soledad. De hecho, nadie de su entorno se acercó ese día. El paso del tiempo y la vida cotidiana solo permiten homenajes pequeños, un recuerdo, alguna vela encendida. No más que eso.

Repetir el ritual no era más que intentar el mismo recorrido lento hasta la sepultura, con la previa espera del lavado ritual del cuerpo en la tradición judía, ceremonia reservada a los rabinos y sin acceso público.

Marcos aprovechó un velorio ajeno para estructurar su propio homenaje. Mirar desde afuera una ceremonia, similar a la que le tocó vivir, le provocó una cierta sensación tragicómica. Pensó en la manera en que uno queda atrapado en una burbuja que se sostiene como un microclima.

Mientras esperaba que finalice el lavado del velorio adoptado, aprovechó el tiempo para recorrer los alrededores del templo y de paso juntar coraje para proceder luego a su propio recorrido.

Observó con interés los homenajes a los caídos en la Guerra de los Seis Días, a los judíos muertos en la dictadura militar, e inclusive se sorprendió al ver la tumba de un fiscal, cuya muerte había conmocionado a la sociedad hacía poco tiempo.

El paseo lo ayudó a disipar su angustia. Después de todo, se autojustificó, hay muertes en situaciones de epopeyas y la de su madre solo era una muerte más.

De repente vio cómo la ceremonia del velorio de turno había finalizado y el cortejo partía para el entierro.

Marcos veía todo a una distancia de unos veinte metros. Como se fueron por una calle diferente a la que él tenía que ir, los vio alejarse hasta quedarse solo en ese playón. Los domingos de enero la gente se muere poco y encima difícilmente haya muchas visitas en ese mes.

Sin pensarlo más comenzó la caminata hacia su objetivo. No pudo caminar a la velocidad de aquella vez. Sus piernas lo llevaban un poco más rápido. Tampoco recordaba el camino exacto hasta la tumba, y no lo consultó en las computadoras del hall central. Él apeló a su memoria y no falló. Había algo de aquel día de hacía diez años que le marcaba el sendero. Cuando notó que se estaba acercando, sus piernas cambiaron la velocidad a una con una atmósfera más densa, le costaba llegar.

Finalmente se encontró con la tumba de su madre. Sorpresivamente no sintió lo que esperaba. En verdad no sintió nada, salvo un poco de frustración y culpa por la negación.

Él había ido al cementerio a pedir disculpas. No lo hizo. Se volvió a autojustificar diciendo que era judío ateo y se fue pensando en que su vida tiene el peso de lo que no hizo por su madre.

Se quedó unos cinco minutos mirando la lápida y nunca más volvió.

 


Relato estilo Eugene Grandet

El domingo 8 de enero del 2017 Marcos fue al cementerio por primera vez desde aquel 8 de enero del 2007, día del entierro de su madre. Llegó a las diez de la mañana, en coincidencia premeditada con el horario de inicio de la ceremonia ritual de aquel momento.

Marcos no le avisó a nadie de su visita.

Su intención era rendir homenaje a su madre y pedirle perdón por lo que no había hecho por ella.

Primero se detuvo a observar un cortejo que había llegado en el mismo momento y a buscar similitudes con el de su madre. Luego recorrió el parque que rodea el edificio central viendo los homenajes a los caídos en la Guerra de los Seis Días, a los judíos muertos en la dictadura militar y la tumba del fiscal muerto hace poco tiempo, que había impactado en la sociedad de manera significativa.

Al ver de lejos que el cortejo del velorio que había observado más temprano partía para el entierro, se decidió a iniciar el camino hacia la tumba de su madre.

Prefirió apelar al recuerdo del recorrido antes que consultar como llegar.

Su primera decisión había sido repetir el paso lento de hacía diez años pero no lo hizo.  Caminó a su velocidad habitual.

Cuando se encontró con la tumba de su madre, notó que no aparecía la angustia que había imaginado. Optó por no pedirle disculpas y continuar su vida con las cargas que correspondieran. Se quedó cinco minutos frente a la lápida y nunca más volvió.

 


Consigna LN4 Redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser tiempo del relato y el otro, la cosa contada.


Tiempo del relato


La Provincia de Buenos Aires es un territorio muy heterogéneo. Está trabajando para encontrar un alma que la identifique. La mayoría de las provincias argentinas ya lo lograron. El imaginario general asocia cada provincia con no más de tres o cuatro elementos típicos de cada zona, y cuando alguien piensa, o la nombran, alguna de ellas, estas imágenes son las que aparecen. Pensemos en Misiones y nos imaginaremos las Cataratas, las ruinas de San Ignacio, la tierra colorada y alguna que otra cosa más, la yerba por ejemplo. Hagamos lo mismo, como segundo ejercicio, con Mendoza. La Cordillera, los viñedos, y, seguramente algunos sumaran el cruce de los Andes.

Sin embargo, la Provincia de Buenos Aires no encuentra todavía esas asociaciones. Es más, si la pensamos de golpe, seguramente aparecerá algo así como ese desorden que nos antecede en la mente, al despertarnos o dormirnos. De todas maneras, algo está lentamente logrando, aunque por bloques. Una cosa es Mar del Plata; otra el resto de la costa, otra la tradición rural, y finalmente, la zona más trabajosa para definir una marca propia, es el conurbano o cordón industrial. Un viejo ejemplo popular lo explica de manera gráfica. El conurbano es algo así como si nos encontramos con diferentes pequeñas pelotitas en un colchón, y de repente apretamos fuerte una parte del colchón con un dedo; todas las pelotitas se irán al pequeño pozo improvisado.

Aunque todavía no está claro, hay algo no obstante que ya está apareciendo en la zona industrial. Son los jóvenes que se reúnen en las esquinas a la tardecita. Como en la época del tango en la Ciudad de Buenos Aires.

 


Tiempo de la cosa contada


En la esquina de las calles Solís y Balcarce, de un barrio de la ciudad de José C Paz, en el conurbano bonaerense, todas las tardes se reúne un grupo de amigos. Tienen entre trece y veinte años, aproximadamente. Algunos trabajan y otros no, algunos estudian y otros no. No se diferencian demasiado del resto de los grupos de las esquinas del cordón industrial, salvo por una excepción: el extraño vínculo entre el que oficia de líder, de cerca de dieciocho años, y un chico de unos catorce.

El líder, Víctor, es el hijo del panadero del barrio. El hombre nació y se educó en Alemania y por razones de la vida, sus padres desembocaron en Argentina. Es amante de la lectura y le trasmite la tradición a sus hijos, Víctor entre ellos.

Víctor es muy particular. Le gusta leer, trabajar en la panadería y estudiar, cosa que hace en el colegio privado de la zona. Pero es violento y manipulador, y esto lo convirtió en el líder del grupo de la esquina.

Luis tiene cerca de catorce años. Es de una condición muy humilde. Su padre lo abandonó junto a sus hermanos hacía ya ocho años y se quedó con su madre y su abuela. Estudia en el secundario del colegio estatal del barrio y ayuda a su familia con algunas changas que hace en el supermercado Chino.

Luis tiene un problema con Víctor. El fluido vocabulario del líder lo desestructura. Víctor aprovecha esto de manera perversa y crea el vínculo basado en el vivo y el tonto.

 

 

Copyright©Pablo Levitin

Febrero, 2017. Todos los derechos reservados por el autor