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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo X Pasajes y fronteras

Consigna veinticuatro Elegir uno de los tres sintéticos y apretados argumentos que siguen (alfa, beta y gama), para escribir la línea argumental de un posible relato. Se trata de contar, a modo de resumen, los hechos que llevarían a cabo los personajes de la historia, en el orden en que se presentarían en el relato, situándolos en un espacio y un tiempo. Extensión máxima: 1 página.

Veinticuatro alfa

Un hombre, en la vigilia, piensa bien de otro y confía en él, plenamente, pero lo inquietan sueños en que ese amigo obra como enemigo mortal. Se revela, al fin, que el carácter soñado era el verdadero.

 

LA CACERÍA


Fin de semana de caza, su deporte favorito, y qué mejor manera de disfrutarlo que con su mejor amigo, su hermano de la vida.

Juan, su amigo, eligió el lugar, mucho más alejado que otras veces, pero esto no le resultó extraño, ya que en muchas ocasiones se alejaban más de lo debido para conseguir mejores presas. Armaron la carpa, instalaron el resto del campamento y, al oscurecer, se prepararon para adentrarse en el campo.

De pronto se sintió mal. Un dolor sordo en la espalda le quitaba el aire. Decidió recostarse un rato en la carpa y se quedó dormido. Tal vez ese dolor tan fuerte fue lo que provocó la pesadilla más absurda que tuvo en su vida: su mejor amigo le disparaba por la espalda. No entendía nada, en su sueño le preguntaba: “¿por qué?”, una y otra vez, pero no obtenía respuesta. Una mezcla punzante de angustia y dolor hizo que se despertara. Salió de la carpa buscando a Juan, para contarle lo que había soñado.

Lo vio a lo lejos, agachado entre unos arbustos. Vio que junto a él había “algo” tendido en el suelo. Pensó que tal vez, mientras él dormía, Juan había cazado algo. No veía bien qué era, pero se veía grande. Se acercó despacio, el dolor en su espalda no le permitía correr.

Cuando llegó junto a su amigo, no podía creer lo que veía: Juan estaba arrodillado junto a un cuerpo, en su rostro se dibujaba una sonrisa burlona. Se acercó más al cuerpo, que yacía boca abajo, con la cabeza de lado y la espalda destrozada por un escopetazo. Y al acercarse, logró reconocer su propio rostro en el cadáver…

 

 

Copyright©Mar de Alas

Enero, 2017. Todos los derechos reservados por el autor