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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VI Focalización

Consigna trece Beta: Escribir un relato en primera persona, con un narrador deficiente (…) un iletrado, un niño...

 

QUÉ LÁSTIMA


Me asusté. Abrí los ojos gritando; ¿Qué pasa, qué pasa? Mamá me sacudía; “Rolo, Rolo, levantate, juntá tus cosas que nos vamos. Papá nos espera en el auto. El viaje es largo”. No entiendo, pero salto de la cama. Sin pensar le digo: ¿está bien la abuela? Mamá no contesta, busca debajo de los muebles y va metiendo mi ropa en una bolsa negra.

Soy una máquina de hacer preguntas: ¿Y la prima Lili, ya se fue? ¿Y Tito, dónde está? ¿Me puedo despedir de Chacha? Mamá abre la puerta del auto y me empuja hasta el asiento de atrás. Papá me saluda y arranca. Me quedo pegado al vidrio; veo como se hace cada vez más chiquita la chacra del tío Juan.

 

Tito nos recibió a los saltos, Lili ya estaba, nuestras madres repitieron hasta el aburrimiento: “Miren que van a quedar a cargo del tío Juan y de Chacha, la cocinera”. Eso y decir “hagan caso” era lo mismo; pero, hay tantas cosas para hacer en el campo que no hay tiempo para travesuras.    Chacha nos ayudó con la ropa. Yo voy a dormir en el cuarto del Tito y en la piecita de adelante Lili, porque es nena.    Lo primero fue salir a correr, jugar a las escondidas en el patio de tierra. Los perros ladraban y saltaban con nosotros y algunas gallinas aleteaban asustadas. Nos reímos tanto que Lili casi se hace pis.    La tarde se pasó volando, juntamos leña para la fogata, buscamos bichitos para tentar a los sapos y lombrices para pescar en la laguna.    Tito no tiene muchos amigos, está un poco solo en la chacra, pero sabe contar chistes y clava cuchillos en un tronco, es muy divertido. El tío Juan es muy bueno, pero a mí me parece un poco raro, a veces, cuando te habla, no te mira. Chacha es la reina de la cocina, Tito dice que es un ángel. Y Lili, bueno, es nena, a veces se asusta y llora un poco, pero siempre está con nosotros.   Después del almuerzo nos hablaron de la operación de la abuela, que todo va a salir bien, que en unos días nos van a venir a buscar y que tenemos que aprovechar el tiempo.    Para empezar, fuimos a buscar manzanas. Tito llevó la escalera, yo la canasta y el tío llevó a Lili. Pobrecita, la nena está cansada, y el tío la lleva a cocoyito. Tito y yo le hacíamos burla. Ay, tío, decía Tito con voz pituda, ¡estoy tan cansada! Pero las manzanas eran enormes y la cesta se llenaba rápido. Lili, descubrió allá arriba la manzana más roja, el tío la alzó y Lili se pasó un rato largo mostrando su botín como si hubiera ganado el mundial.    A la noche, jugamos un rato con linternas, después fuimos hasta el zanjón, a tentar a los sapos con los bichitos que cazamos. Adelante, Juan con una lámpara en la mano, Lili, abrazada al tío, con los ojos cerrados, repetía que la oscuridad le daba miedo. Yo apagaba de a ratos la linterna y ella daba grititos de susto. Detrás iba Tito, llevando un frasco lleno de bichos bolita, algunos atados con un hilo.    El zanjón era un griterío de sapos, grillos y otros animales. Esperamos un rato hasta que apareció Bocón un sapo gordo. Parece que la luz lo atrae. Tito le puso delante un bicho bolita de los atados con un hilo, lo hizo saltar, el sapo lo siguió un rato con la vista, después sacó una lengua roja y lo metió en su bocota, Con un tironcito suave, Tito  lo recuperó. Nos dio mucha risa, pobre Bocón. Como premio le dejamos unos cuantos bichitos que se tragó uno detrás del otro.    La cena, como siempre, para chuparse los dedos. Al día siguiente extrañamos a Lili en el desayuno. Ella y el tío fueron a juntar huevos para hacer un flan. Ansiosos, los esperamos con la caña en una mano y el frasco con las lombrices en la otra.    Chacha prometió llevarnos sanguches y limonada fresca. Una fiesta completa. El tío tenía algo que hacer y se fue por un rato diciendo cosas que no escuchamos. Cuando llegamos a la laguna, mi primo, haciéndose el misterioso, nos llevó hasta su refugio, debajo de un sauce enorme, así que nos tiramos boca arriba en el pasto a esperar el pique. Pero, Lili se aburría y  le pareció mejor perseguir una mariposa azul.     Más tarde llegó Chacha con una canasta llena de cosas ricas. Preguntó por Lili y enseguida salió a buscarla. Al rato volvió con ella, tenía la ropa sucia y llorisqueaba. Le hicimos bromas, pero Chacha estaba seria. Dijo que iba con la nena hasta el pueblo porque se había raspado las piernas.     La caña de Tito se sacudió como loca, el pez era tan grande que tuvimos que trabajar un rato para sacarlo. Qué alegría. Saltamos alrededor del pescado haciendo un baile indio con gritos de triunfo. Seguro que Chacha lo cocina como ella sabe. Fue una tarde hermosa, teníamos un festín y un trofeo. Desde el refugio miramos el sol, el agua, los pájaros, ¡Qué lindo!    En la casa, la mesa estaba preparada para la cena, debajo de una jarra encontramos una notita. “Chicos, en el horno hay empanadas, sobre el armario fruta. Coman y acuéstense temprano. Voy a llegar tarde y mañana hay mucho que hacer. El tío tuvo un problema de último momento, mañana nos vemos. Besos. Chacha”.

 
Y ahora, la chacra se ve chiquita, como de juguete. Qué lástima, lo estábamos pasando tan bien.

 

 

Copyright©Iris Campo

Diciembre, 2016.  Todos los derechos reservados por el autor