Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

TIEL. Módulo I. Variaciones
Consigna dos alfa: Inventar una nueva anécdota nimia (siguiendo las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media).
Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato. La anécdota debe ser construida a partir de las siguientes instrucciones:
-que haya un encuentro aparentemente efímero entre un hombre y una mujer;
-que la acción transcurra en un lugar público o semipúblico (una plaza, el baño de un bar, un museo, un hotel, un tren, etc.);
-que haya otro/s personaje/s que mire/n (y/o cavile/n sobre) ese encuentro;
-que haya más de una acción encadenadas lógica y cronológicamente y alguna acción secundaria;
-que haya un intercambio gestual o verbal entre dos personajes (cualquiera de ellos).


Variación uno


PARTE DIARIO

 

Lunes, 18 de agosto
Parte diario Consejo Escolar

Caos total. Mi autoridad se ve amenazada, pido se intervenga el establecimiento. Venta de drogas y consumo en horario escolar. Alumnado comprometido. Investigación inmediata a profesora de música y portero, con posible relevamiento de sus puestos. Sospechas fundadas en estas dos personas principalmente.

Solicito permiso para convocar a reunión a la Comisión de padres, con presencia y participación del honorable Consejo Escolar. Temas a tratar: poner en autos a los padres, consideración de elevar una denuncia policial. Fecha y horario: viernes 22 de agosto, 19.30 hs.

 

Variación dos

 

INESPERADO


?Me llamaron del colegio, mañana a las 10.00 tenemos que ir los dos.
?¿Qué pasó? ¿Tan grave es?
?Tu hija está involucrada en un asunto de drogas, aparentemente.
?¡Pero que estás diciendo mujer, es una locura…!.
?Bueno, en realidad ni la directora, ni nadie tiene pruebas, mucho más no me anticiparon, solo que la encontraron en el recreo cerca del portero y la profesora de música que estaban en una situación un tanto sospechosa y creen que uno de los dos es el que vende drogas dentro del colegio.
?No puedo creer la cantidad de incoherencias dichas, aunque a mí ese tipo no me gustó nunca, tiene cara de loquito.
?Por favor, si vamos hablar de portación de cara, la profesora muy santa que digamos no aparenta.
?¡Mañana me van a escuchar, voy a ir con la policía si es necesario! ¡Delincuentes, atorrantes! ¿A mi nena la quieren ensuciar?
?Listo, la sacamos de ese colegio piojoso, yo te dije que era un antro.

 

Variación tres

 

ALUMNA INDISCRETA

 

La profe de música salió corriendo del aula al sonar el timbre del primer recreo, fue directo como cada lunes para el cuarto donde se guardan las cosas de limpieza, ahí siempre está el portero esperándola.
Los vi hablando tipo en secreto como vienen haciéndolo desde hace un par de meses atrás, sus miradas son cómplices, observan tímidamente a su alrededor queriendo disimular lo indisimulable, hasta me pareció ver un roce de manos, en ese preciso momento pasaban la secretaria y la directora, que también se percataron de la situación por las caras de horror que pusieron.
Antes de entrar a clase se acercó mi preceptora y me dijo que fuera hacia la Dirección, que me habían mandado a llamar, me preocupé, al llegar me interrogaron como si fuese una criminal, que si sabía que pasaba entre el portero y la profesora, que si sabía algo sobre la venta de drogas en el colegio, que si yo consumía, que lo mejor que podía hacer era colaborar y decir quién era el que proveía las sustancias, que iban a llamar a mis padres, y tantas otras cosas más que ya no escuché, me asuste tanto que rompí en llanto y lo único que atine a decir fue… “Yo solo creía que estaba presenciando una historia de amor”.

 

Ampliación, relato breve


ALUMNA INDISCRETA


La profe de música salió corriendo del aula al sonar el timbre del primer recreo, fue directo como cada lunes para el cuarto donde se guardan las cosas de limpieza, ahí siempre está el portero esperándola.
Los vi hablando tipo en secreto como vienen haciéndolo desde hace un par de meses atrás, sus miradas son cómplices, observan tímidamente a su alrededor queriendo disimular lo indisimulable, hasta me pareció ver un roce de manos, en ese preciso momento pasaban la secretaria y la directora, que también se percataron de la situación por las caras de horror que pusieron.
Antes de entrar a clase se acercó mi preceptora y me dijo que fuera hacia la Dirección, que me habían mandado a llamar, me preocupé, al llegar me interrogaron como si fuese una criminal, que si sabía que pasaba entre el portero y la profesora, que si sabía algo sobre la venta de drogas en el colegio, que si yo consumía, que lo mejor que podía hacer era colaborar y decir quién era el que proveía las sustancias, que iban a llamar a mis padres, y tantas otras cosas más que ya no escuché, me asuste tanto que rompí en llanto y lo único que atiné a decir fue… “Yo solo creía que estaba presenciando una historia de amor”.
Nunca me sentí tan estúpida, ¿tan inocente puedo ser que creo en el romanticismo, en las buenas intenciones, en pocas palabras, en el AMOR?
Esto no puede quedar así, no va a quedar así, voy a averiguar, mis compañeros me van a ayudar, aunque… ¿en quien confiar?
Sofía y Martina son de fierro, pero se juntan con Gonzalo y Facundo, que están fumados todo el día, no, no es buena idea involucrarlas en esto, podrían hablar con ellos y traerme problemas, sé que compran acá en el colegio, pero no creo que a la profe o a Roberto, el portero.
Ya sé, mi preceptora no me puede fallar, es una mina incondicional con toda nuestra división, siempre nos dice que si necesitamos hablar sobre algún tema o problema que nos preocupa podemos contar y confiar en ella; ahí viene, ¡ufa!, Gonzalo la llamó, siempre tan molesto e inoportuno.
¡Epa!, ¿Pero que ven mis ojos, le está pagando por un par de porros que le está entregando?, tengo que disimular, que no me vean.
¡Qué locura!, ¿pero quién es quién, qué gente me rodea? De a poco van cayendo las máscaras y no queda otra que crecer de golpe. ¡Qué desilusión!
Pero hay algo que me alegra y es que mi corazón no se equivocó, siempre hubo una historia de amor, allá está la profe guiñándole el ojo al portero y él tirándole un dulce beso.

 

Copyright©Stella DiMare. Febrero, 2015
Todos los derechos reservados