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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IX Una escritura palimpsestuosa: la lectura como uso

Consigna veintidós delta Tomar un mito griego (Prometeo, los argonautas y el vellocino de oro, Fedra, Medea, Electra, Edipo, etc.) y escribir una versión en la cual se “traicione” algún aspecto de su historia o de su ideología. El relato puede hacerse a partir de un solo punto de vista narrativo o de varios que polemicen. Por ejemplo, contar la historia de Jasón y los Argonautas desde la perspectiva de Medea, que ya anciana recuerda las atrocidades que debió cometer obligada por la ambición de su prometido, y la de éste, Jasón, que pinta una Medea capaz de cualquier cosa debido a su locura. (Extensión máxima: 2 carillas)


EL LADRÓN DEL FUEGO


En el inicio de los tiempos se crearon el Cielo y la Tierra: el mar habitado por peces, el aire colmado de aves y animales que pululaban en el suelo. Pero faltaba la criatura en cuyo cuerpo pudiera morar el espíritu y desde allí dominar todo el mundo terreno. Apareció entonces en la Tierra, Prometeo, descendiente de los dioses destronados por Zeus, hijo de Japeto, nacido de la Tierra y dotado de un gran ingenio. Prometeo sabía que en el suelo dormitaba la semilla del cielo, por eso, tomó arcilla, la humedeció con agua del río y modeló con ella a un ser creado a imagen y semejanza de los dioses. Para animar su creación, pidió a las almas de todos los animales que aportaran cualidades, buenas y malas, y las encerró en el pecho del hombre. Y fue su amiga Atenea, diosa de la sabiduría quien, maravillada con la obra de Prometeo, infundió en el hombre el hálito divino.

Y así nacieron los primeros hombres, que pronto se multiplicaron y poblaron la Tierra. Pero carecían del conocimiento para servirse de los dones y cualidades que habían recibido. Fue así que Prometeo se interesó en sus criaturas. Les enseñó el arte de contar y de la escritura, les enseñó a trabajar, a emplear remedios en sus enfermedades, les enseñó el arte de la predicción. En una palabra, les inició en todas las artes de la existencia.

Zeus, viendo la tarea de Prometeo, fijó su atención en el nuevo linaje de hombres que acababa de nacer. Y decidió exigirles que le rindieran homenaje a cambio de su protección. A fin de estipular los deberes y derechos de los hombres, se celebró una asamblea de mortales e inmortales. Prometeo, como abogado de sus criaturas, se presentó en la asamblea. Y en su afán de evitar que los dioses impusieran cargas excesivas a su creación, decidió ofrendar un toro. Una vez despedazado el animal, lo dividió en dos mitades, desiguales a simple vista. Zeus se dio cuenta del engaño y decidió vengarse de Prometeo. Para hacerlo, negó a los mortales el último don que necesitaban para alcanzar la plena civilización: el fuego.

Pero el hijo de Japeto tomó un tallo del hinojo gigante y al pasar el carro del Sol, acercó el tallo para encenderlo. Luego bajó a la Tierra, munido de esta “antorcha” y pronto comenzó a arder la primera hoguera.

Dolido por este nuevo engaño, Zeus llamó a Hefesto, dios del fuego, para que creara la estatua de una hermosa doncella. Atenea, ahora enemiga de Prometeo, vistió a la doncella, Hermes le otorgó el habla y Afrodita, su encanto amoroso. De este modo, Zeus logró crear un mal engañoso bajo la apariencia de un bien. Y la llamó Pandora, que significa la omnidotada, porque cada uno de los dioses le había conferido un nefasto obsequio para los mortales.

Pandora fue conducida a la Tierra, donde todos los mortales quedaron atónitos ante su belleza. Pero ella debía buscar a Epimeteo, hermano de Prometeo, para entregarle el obsequio de Zeus. El regalo consistía en una gran caja con tapa. Epimeteo, desoyendo los consejos de su hermano, aceptó el regalo. Tomó la caja y al abrirla, todos los males se desparramaron sobre la Tierra. Oculto en el fondo de la caja había un único bien: la esperanza. Pandora debía cerrar la caja antes de que dicho bien se esparciera por la Tierra. Estaba a punto de hacerlo, pero algo en ella cambió, y desapareció dejando la caja abierta. Y fue así que la esperanza, que es lo último que se pierde, alcanzó a todos y cada uno de los mortales…

 

 

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Octubre, 2016.  Todos los derechos reservados