Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VIII Espacios y travesías

Consigna de escritura dieciocho beta: Seleccionar uno de los siguientes topónimos para describir imaginariamente el lugar y narrar la vida de sus habitantes. Los topónimos, nombre propios de un lugar, suelen portar resonancias de  espacio. (Ver recuadro “Las palabras y las cosas”). Extensión máxima: 1 1/2 carillas.

 

- Puerto Ángel,

- Huehuecoyotl,

- Loma Muerta,

- El Tajín, Tocumba,

- Polonchén de Rejón,

- Boca Arenal,

- Mc Ondo.

 

 

HUEHUECOYOTL

 

La cabeza recostada contra el vidrio. El calor estaba haciendo efecto. Se sentía adormecida. Por el rabillo del ojo, veía pasar los postes de luz, uno atrás de otro, corriendo una carrera sin fin. Tal vez no era tan buena idea el viaje… Pero ya estaba ahí. Buscaba una aventura pero lejos estaba de imaginar lo que iba a ocurrir.

El colectivo llegó a un parador, allí debían cambiar de vehículo. Le llamó la atención ser la única pasajera, sus compañeros de viaje se alejaron al ver llegar el transporte que decía “Huehuecoyotl”. Comenzó a preguntar por qué nadie subía, pero no obtuvo respuesta. Sólo el chofer le contestó.

Señorita, nadie quiere ir al “Infierno”.

Eso significaba el nombre del lugar. Ya no le parecía tan buena idea el viaje… Pero había llegado hasta allí y no se iba a volver.

Subió al colectivo, tratando de no pensar en nada, y se acomodó. Era más viejo que el anterior, más "destartalado” y sucio. Y en esa sombría incomodidad, emprendieron viaje. Pronto advirtió que ya no había postes de luz corriendo junto a ella. No se veía “verde”, sólo tierra, que cada vez se hacía más y más cobriza. Incluso el cielo se iba tornando de un color anaranjado extraño, que le recordaba las fogatas de campamento de su infancia. El aire también olía raro, entre ácido y dulzón...

De pronto, la marcha se detuvo.

Hasta aquí llego, señorita. Yo tampoco quiero ir al “Infierno”. Siga derecho 1 Km. y comenzará a ver algunas casas, pregunte ahí para llegar al pueblo, o lo que queda de él. Dios la guarde…

Se bajó, un poco asustada, y comenzó a caminar. El calor arreciaba. El aire caliente parecía cortarle la piel. El sol, en la cúspide de su recorrido, teñía el cielo de un color extraño, rojizo… Y ese olor… Conforme se acercaba al pueblo, el olor se hacía cada vez más fuerte y nauseabundo…

A lo lejos divisó unas manchas negras, bajas, que se asemejaban a restos de un incendio. Al acercarse, se dio cuenta de que eran casas, muy humildes, de madera, y lo que a la distancia le había parecido quemado o chasmucado, era simplemente pintura negra. No supo en qué momento las casas comenzaron a aparecer, una al lado de la otra, como si brotaran de las entrañas de la tierra. Decidió que en cuanto viera a algún lugareño, le preguntaría si faltaba mucho para llegar al pueblo. Necesitaba desesperadamente un baño y resguardarse de ese terrible olor…

Vio venir a una mujer, caminando muy lentamente al costado del camino. Le extrañó su vestimenta, una falda negra y larga, una camisa negra, también de mangas largas y un pañuelo negro cubriendo su cabeza. ¿Quién podría estar tan loco como para vestirse así bajo el sol del desierto mexicano? Era prácticamente un suicidio… Pero, costumbres son costumbres, pensó y saludó a la mujer con la intención de iniciar una conversación. La mujer no respondió a su saludo, sólo levantó la cabeza y la miró, sus ojos también eran negros, penetrantes y, por momentos, hasta parecían dos huecos flanqueando su nariz...

Buenas tardes, señora. ¿Podría decirme si falta mucho para el pueblo?

La mujer se limitó a esbozar una mueca, a modo de sonrisa, sin responder, y siguió su camino.

Sin respuestas, siguió caminando bajo ese sol abrasador. Cada vez le costaba más caminar, pero se sentía atraída, como si algo la arrastrara.

Finalmente llegó al pueblo, entró al bar local y se sintió aliviada al ver que la encargada era una persona “normal”, o al menos eso parecía.

Buenos días, te estábamos esperando.

Miró a un lado y a otro, sin entender, pero sus dudas se disiparon de golpe. Un cachetazo a su consciencia.

De tanto en tanto, traen a alguien que saben que no pueden tener, como tú o como yo, podemos entrar y salir, pero siempre servimos a la causa, aunque nos resistamos… en ambos lados… Necesitaban a alguien que contara sobre ellos, para atraer más almas. Y tú eres la indicada. Cuentes lo que cuentes, y aun si no lo haces, les va a servir. No puedes interferir con el libre albedrío de los demás, siempre van a llegar "almas" nuevas. Todos llevan un infierno dentro, pero lo buscan afuera porque les parece más "fresco"... Sólo las almas puras, como la tuya o la mía, pueden vivir en ambos mundos, somos la viva expresión del Yin y el Yang... Bienvenida a Huehuecoyotl, bienvenida a "El Infierno”…

 

 

Copyright© Mar de Alas

Septiembre, 2016.  Todos los derechos reservados