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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VI Focalización

 Consigna cuatro Escribir un relato a la manera de Faulkner en Mientras yo agonizo. Pensar en una situación de la que puedan dar cuenta varios personajes, como protagonistas o testigos. La situación debe desarrollarse a medida que el texto avanza gracias a los monólogos de los personajes que alternativamente narran desde su punto de vista en primera persona. Por ejemplo: la lectura del testamento de una mujer ante sus herederos. La situación puede estar relatada desde la mujer que antes de morir imagina la escena, por el abogado que lee el testamento, por alguien que entra circunstancialmente a servir café y a retirar el servicio, por los propios herederos. Extensión máxima: cuatro carillas, aproximadamente.


LA SUBASTA  DE LOS OLSEN


EDUARD OLSEN

Ella era tan prolija y cuidadosa, que hasta producía un feroz encanto al ver como cuidaba cada detalle de la casa. Era solo  su casa, la  había heredado,  pero significaba  más que eso, era tan propia que parecía haber nacido solo con ella.  Claro, después también fue nuestra.

No sé qué habría pensado mi padre,  ya que su prematura muerte no nos permitió conocerlo. Según refería mamá, era un hombre débil de carácter, pero con una inalcanzable sensibilidad, volcado a  las letras, ella decía “un gran poeta”. Hoy solo tengo sus fotos y algunas hojas amarillas con sus escritos.

Mi madre jugaba conmigo desde pequeño, aún recuerdo la música que susurraba a mis oídos para que duerma. Yo me colgaba de sus faldones  para que ella revoloteara a mi alrededor y  saltábamos hasta llegar al árbol más alto de la pradera.

Lo cierto es que  aquí,   en este  preciso momento  siento el  rechazo de  Delany.  Ella  jamás opinaría  lo mismo, siempre fue tan ajena a todas las circunstancias familiares,  que hasta se podría decir que más bien fue la inquilina de los Olson. Le gustaba salir  corriendo por el fondo de  la casa, decía que las  sombras la guiaban  hacia su escondite en medio de los  arbustos.

Nunca le perdonaré  que sus delirios de princesa nos hayan llevado a la ruina. Todo fue en menos tiempo que esparcir la arena entre los dedos y así  deshizo nuestra casa. ¡La casa de nuestra amada madre!

Ahora sí es el final, veré desvanecer los sueños de la familia… a minutos de ser apuntillado.


JOFREY OLSEN

No voy a ofertar nada, si él piensa que me pondré de su lado está totalmente equivocado. Nada de esto ya me interesa.  La casa y los  recuerdos pertenecen al pasado, ahora la vida tomó otro rumbo. Hace  largo tiempo que  no los veo. Tampoco acordaré con ella, la soberbia e insaciable Delany.

Aguardo  con ansiedad que comience esta irrazonable subasta y en verdad para que termine cuanto antes.  Me sorprende ver cómo los años no le han pasado a la Sra. Dentley. Igual a la estampa que recuerdo de niño, con su  cabello envolvente y recogido. Sus lentes tan opacos como entonces. Recuerdo sus tortas de limón, a veces nos convidaba alguna que otra porción, porque  sacaba los frutos de nuestros árboles; después fue por las naranjas y las ciruelas. Al final las vendía en la feria de los sábados en el pueblo y le alcanzaba para mantener a sus hijos y al holgazán de su marido.

Y Eduard  ¿qué hará?  ¿Rescatará la vida de madre recuperando la casa? Su nostalgia no le ha dejado vivir.

Estoy atento, me quedo sentado aquí, solo, atrás,  observando el proceder de cada uno, aún a los Dentley y por supuesto del leguleyo Luter, “nuestro gran consejero”.


 

SRA. DENTLEY

??Gg Greg mira están todos separados los Olsen.  Si la pobre de Margaret viviera, volvería a infartarse en este mismo instante. ¡Con todo lo que ella hizo por esos hijos!  y  esa granja era su tesoro. ¡La herencia de su padre  Thomas, que después sería para ellos! Todos tan ingratos… a pesar de que  Eduard  daría su vida por salvarla.

? Míralos, ahí están, cada uno por su lado. Delany  a un costado, como siempre. Saludaré a Jofrey siempre me pareció el más inteligente. Mira como  ha crecido su vida. Debe ser el único que puede recuperar esto. Su traje y sus atuendos son diferentes, como toda la vida lo ha sido él. Tan travieso de niño, como obstinado y pertinaz.

¡Pobre Eduard, nada ha cambiado en él!  ahí,  parece detenido en el tiempo.   ¡Pobre muchacho!


DELANY OLSEN

¿Por qué voy a querer recuperar algo que  nunca me perteneció?  Todos me juzgan, todos dicen algo que siempre me hace responsable.  Que fui culpable, que nos los quise, que yo siempre yo…

¿Alguien me preguntó que quería, qué sentía?  Ya estoy aquí y desde mi lugar los observo.  El despiadado Jofrey,  el pobre de Eduard que aún llora a su madre. ¿Cuándo hará su familia?  Seguro que todos estos años estuvo esperando  que llegara este día. Volver a tener esa casa fue  su único sueño.

¡Al diablo con ellos!


DR. LUTER

Todo ha sido una terrible lástima.  Nadie pensó ni siquiera en  los beneficios de sostener esa propiedad. Yo les aconsejé ponerse a cuenta con el fisco y mantenerla. Con el tiempo y algunas refacciones obtendrían un lucro mayor. Pero no, primó el desacuerdo y el resentimiento de ellos.  Yo diría que hasta los celos, parecía que todos ellos quisieron castigar a Eduard.  Sabían que esa granja era su debilidad como la de la Margaret.

Pobre mujer, no me cabe duda que dio su vida por ellos.  Recuerdo que también tenía algo valioso, tan valioso que nunca me lo quiso confiar. El cofre de su abuelo. ¿Lo habrán empeñado? ¿sabrían  ellos de él?

Ahora están aquí, los tres en el mismo escenario, al igual que los actores, cada  uno toma un  lugar diferente. Y así han sido toda la vida. Dispuestos a perder, pero nunca a reunirse.

El rematador comenzó a golpear su martillo y escuchar ofertas.


EDUARD OLSEN

Lo estoy escuchando y no puedo creerlo. Comienzan a poner precios, comienzan las apuestas… como si fuera una carrera de caballos.

¡Correría hacia atrás para alcanzar a Jofrey,  para pedirle el dinero y pagárselo como sea!  Que vea a su hermano mayor recuperando a la familia, que ya no corro tras los faldones…

No es el momento de cuestionarse, voy hacia él con paso firme, lo miro y él mira atentamente mi rostro, percibo que lee mi alma y a pesar de lo que piensa de mí, quiere abrazarme.

­? Eduard… no, no  voy a ofertar nada. No me interesa recuperar…

? Ya lo sé, Jofrey, solo voy a jugar la última chance.

Ví como su rostro altivo comenzó a palidecer. ¿Lo tenías tú? ¿Lo escondiste todos estos años?

Vuelvo a mi lugar. Levanto mi mano y duplico la oferta.

 

 

Copyright©Alicia Jadrosich

Agosto, 2016.  Todos los derechos reservados