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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo VI Focalización

Consigna trece beta: Escribir un relato en primera persona con un narrador deficiente. Las razones por las que el narrador no acaba de comprender los hechos pueden ser diversas. Es posible elegir alguno de los narradores caracterizados abajo o alguna otra variante no consagrada por la tradición. Extensión máxima: dos carillas.

Por ejemplo:

  • El narrador tiene alguna falencia o minusvalía: es tonto, loco, carece de algún sentido (es ciego, sordo, etc).
  • Es un iletrado, un niño, o pertenece a un mundo cultural muy distinto de aquel al que pertenece lo narrado.
  • El El que narra es un testigo que solo puede referir lo que le han dicho o lo que ha visto.
  • Le falta de comprensión de los hechos narrados se debe al punto de mira u observación del focalizador y a los obstáculos con que se enfrenta su visión. Ejemplo: mira por un agujero en la pared.

 

LA LUZ MALA


Yo sé bien lo que te digo. Había luces anoche, por el oeste, por el bañado.

No eran luces de autos. Esas se mueven en línea recta, aunque por áhi la tapan las arboledas bajas. Te digo que no. Que era una sola luz. Como los otros días. Como un farol que baila bajo, así, como mostrando algo. Aparece y desaparece. Por eso no creo yo eso de que fue el chupacabras el que le hizo eso a la vaca de Aparicio. No señor. Acá hay algo más. Acordate, si no, de los terneros de Aroldo, que se esfumaron toditos juntos. Y en agosto, cuando empiezan las luces.

Ver para creer.

Yo por las dudas, si me toca ver una, como anoche, rezo un Padre Nuestro y muerdo bien fuerte la vaina de mi cuchillo. No sea que al ánima se le dé por venirse donde estoy. ¡No! –GGGabriel, peón de estancia, se santigua  por las dudas.

De la vaca, junto al alambrado del oeste, sólo quedó la cabeza, las patas y las tripas, todas desparramadas. Estaban calientes todavía cuando pasamos, amaneciendo, para arrearlas para el ordeñe. No tenía lengua ni ojos. Y las tripas calientes. Hacía un ratito que pasó todo. Si era el chupacabras tenía que quedar el cuero y los huesos, porque ese se toma la sangre del animal y por áhi se hace el gracioso llevándose una partecita. Pero no.

Ahora, si era no más la luz mala, el farol de mandinga, áhi ya es otra cosa. Quizás la pobre se paró justo donde el ánima marca su tesoro. Vaya uno a saber si la ofendió o que, parándosele encima, y por eso la mató. Era justito por donde la ví a la luz.

Cuentan que también a Aroldo, en el otro campo, junto a la ruta nueva, algún bicho raro le carneó una vaca en el mismo campo. Le dejó la cabeza sin lengua, las patas y el cuero. Junto a la ruta también. ¿Te das cuenta?

Parece que justo ahora, que subió la carne en el pueblo, se le da a los bichos por aparecer. Por qué no se le aparecen a los carniceros en sus campos, digo yo. Andá a saber qué embrujo andan usando. La próxima vez que los vea pasar con su camionetas y sus rifles, buscando caza, les viá preguntar.

 Y, es agosto, que se le vá hacer.

 


Copyright©Delia Plazaola. 

Agosto, 2016. Todos los derechos reservados