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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo V  Oralidad y escritura 

Consigna doce beta: seguir los siguientes pasos y elaborar un relato tal como se indica en el punto “d”.


a. Seleccionar uno de estos personajes:

- un compadrito de principios de siglo,

- una señora burguesa perteneciente a la alta sociedad,

- un inmigrante e origen europeo, latinoamericano u oriental,

-un nuevo rico con escasa cultura,

-un villero,

 - un delincuente perteneciente a las clases populares,

-un carnicero,

-un adolescente perteneciente a alguna “tribu” urbana,

- cualquier personaje cuya voz sea la vía de entrada a una determinada clase social, partido político o subcultura.

b. Construir su perfil a través de la elaboración de una ficha donde figuren todos sus datos personales como así también costumbres, gustos, características.

c. Convertir a este personaje en el narrador de una historia, cuyo origen puede ser alguna anécdota, un texto literario, una película, una noticia, e insertarlo en una situación comunicativa en la cual sea verosímil su discurso. Ejemplos: un futbolista va al psicoanalista y refiere algo que le pasó; un carnicero hace la denuncia de un asalto del que fuera víctima ante un policía de la seccional de su barrio; una mujer perteneciente a la alta sociedad les explica a sus nietos cómo es la gente pobre, usando todos los estereotipos a través de los cuales su clase social mira a los diferentes.

d. Con todo lo anterior, escribir un relato que tenga una extensión de 2 1/2 carillas.

 

Tema elegido: Personaje cuya voz es vía de entrada a una determinada clase social.



FICHA DEL PERSONAJE

NOMBRE: Aurelia López. Más conocida como  “Pochi”.

TIPO DE PERSONAJE: Es un narrador en primera persona.

FECHA DE NACIMIENTO: 1906

EDAD: 36  años  en el momento  en que transcurre el relato.

LUGAR: Vive en  un conventillo ubicado en la zona de Barracas. Lo heredó de su tía y ahora es la dueña y encargada del lugar.

FAMILIA: Su madre murió al nacer ella. Fue criada por su padre y su tía.  El padre murió de alcoholismo y su tía siendo una mujer mayor falleció de un infarto. Ella estuvo juntada con un hombre algún tiempo y después se separó.

CARACTERÍSTICAS: Es una mujer que creció y vivió en los suburbios.  Tuvo una educación precaria. Está sola, se ocupa de llevar adelante el arrabal. Es responsable y defiende lo suyo. Se caracteriza por la honradez y el trabajo. Su postura frente a la vida es la de alguien que tuvo muchas adversidades para poder sobrevivir .

SITUACIÓN ECONÓMICA: Si bien maneja el inquilinato, vive al día. Paga sus impuestos y algunas deudas que quedaron  pendientes de su tía.

GUSTOS: Le gusta el baile  y la milonga. El gusto por el tango y sus letras se las había transmitido su padre.  Le gusta ir  todos los domingos a  La Boca y recorrer sus calles y el puerto.

COSTUMBRES: Toma mate  todas las veces que puede,  escucha la radio por las noches y baldea los patios y la vereda todos los días.  Cocina desde muy temprano.  

 

 

SONRISAS DEL ARRABAL


Ese día le dije que se fuera. No quería más el pago lastimoso y en cuentagotas del viejo Ciro,  ni verlo más por acá.  Además de hacerse el sordo como una tapia, siempre fue tacaño y tardo para sacarle un mango.

El inquilinato  no es chiste, todos los días hay que parar la olla. Y entonces ¿qué? ¿qué de los que cumplen y son honrados?  Mi casa es una casa de ley y de gente honesta. No quiero vagos ni pendencieros por aquí, tampoco jugadores ni  chorros, ni otras cosas.

Este lugar es más que sagrado para mí, cada mañana me pega al oído  la voz de mi  tía Eulalia,  que todo tiene que estar en regla con los inquilinos y la ley. Como ella no tuvo hijos,  desde su muerte yo me hice cargo del arrabal.

El otro día, el Cholo me quiso apurar en el patio y me pidió tiempo. Me dijo que los burros no andaban  bien. Que  tenía  que cobrar unas deudas y qué sé yó. El siempre esperaba el batacazo. Y como a mí me dio la biaraza le dije que se pusiera a cuenta y se fuera él también.?

Rapidito, rapidito te me vas de acá.  La  yuta  y esto vos lo sabés bien— nos está poniendo el talón en la  nuca, yo no quiero problemas, ¿me entendiste?

La otra tarde mientras fregaba en el piletón,   me puse a tararear  la milonga que de chica me enseñó el tatita y que después el Cholo repetía siempre.  Me acordé de la noche en que todos dormían y él con su canyengue,  mi hizo cantar y bailar. Siempre me robaba una sonrisa y él me decía que era la risa del arrabal…

De pronto escuché unos  gritos, casi desesperados.

Pochi… Pochi… ¡la gayola!

 Salí  por el pasillo principal  y escuché unas sirenas,   la voz de él ya no se oía.  El fondo es tan amplio y da a muchas  casas.  Me saqué rápido  el delantal. El oficial me hizo la venia, típico de los federicos  y yo con agallas le pregunté qué  estaba pasando  en mi casa.  

Señora, el hombre que ingreso...

¿Quién?  ¿Acá no hay nadie?  ¿Qué busca, Jefe?  Esta es una casa decente…

Al hombre que quizá escapó...  vive acá según tengo entendido. Emilio Vidal,  alias  el Cholo… me imagino sabe de quién hablo…

Así es oficial.  ¿Qué hay con él?

Está o no está acá,  señora. Esto es un allanamiento. Tenemos la orden del juez... vamos a proceder.

Vea Ud. mismo señor oficial… No guardo ladrones ni gente de mal vivir  en mi casa.

Señora, ¿Ud. no sabe que es un estafador? Y que anda en algunos negocios  turbios…

Antes de mis  últimas palabras,  los canas  se desparramaron y  revisaron todo.  Dieron vuelta la pensión,  sillas, colchones, muebles. Nadie pidió permiso. Yo,  enfurecida y tonta. Tonta por haberle creído al Cholo, tonta por serlo y haber sido tan buena.  Me aguanté, cerré la boca, pero  mis ojos  estallaban de  furia.

Sacaron sus documentos y algunas cosas que él guardaba en una libretita. Se fueron.  Me senté a fumar un pucho y esperé. Pensé que de alguna manera iba a volver o que quizá  su último  pedido  fue la  forma de despedirse, típico de la runfla con la que andaba. Ya me imaginaba yo que se iba a comer un buen sapo.

 Pasaron unos quince días, el viejo Ciro pagó su último mes con unas monedas, como siempre.  Después se despidió de todos, caminó unos pasos y volvió a traerme una carta.  Yo estaba levantando los platos del almuerzo y acomodando la cocina para la merienda.  Miré  el sobre,  no tenía nombre  ni dirección, muy sorprendida lo abrí. Encontré un escrito,  una letra muy ligera y desprolija  que decía la canción.

 

 

Copyright©Alicia Jadrosich

Agosto, 2016.  Todos los derechos reservados