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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo X El archivo del escritor

Catorce gama Relatar un episodio histórico de su elección que se refiera a una muerte, una traición, un complot o un pacto; hacer una suerte de investigación bibliográfica sobre el hecho elegido, consultando libros de historia y/o archivos de documentos históricos.


LA CABEZA DE RAMÍREZ


“Afuera hay sol

No es más que un sol

Pero los hombres lo miran

Y después cantan.”

La jaula. Alejandra Pizarnik


Habiendo sido tan amigos en un tiempo, su vínculo se deshojó vertiginosamente con la intensidad de la historia de un país en formación.

Estanislao López, caudillo de Santa Fe, se apoltronó cómodamente en el sillón forrado de rojo, al lado de su escritorio. Disfrutó del trofeo recién llegado. Lo había mandado a Rodríguez, a quién le confió el trabajo. La cabeza de Pancho Ramírez, a los traidores se les cortaba el cuello de cuajo, para que no haya dudas de que el camino era uno solo. Un único objetivo, incuestionable. Se la tenía jurada y cumplió.

En 1820, Cepeda los uniría. Las  tropas federales de Ramírez y López avanzaban victoriosas contra el poder unitario. Vencieron a Rondeau. Los reunía un mismo grito federal.

La paradoja fue que el Pacto de Benegas los distanció el 26 de mayo de 1821. Una batalla los unía y un pacto los alejaba. Ramírez fantaseó con su propia República Entrerriana, un sueño que duró poco, evanescente como toda fantasía. Nada se puede oponer al Restaurador.

El gaucho santafesino, fiel a Rosas, nunca perdonó a Ramírez.

Resuenan los sentires de Estanislao López, orgulloso y admirado de su triunfal adquisición:

“El 26 de mayo de 1821 me quedé con ese deseo insatisfecho de finalizar con su vida, Ramírez. Coronda me dejó con ese sabor a poco, a pesar del triunfo. Pero Chaco fue el final de su viaje: el amor nos traiciona, viejo amigo, no fue inteligente de su parte buscar a Doña Delfina, cautiva de Bedoya, el lugarteniente de Bustos. Un tiro en el corazón, en ese mismo corazón que fue su perdición, fue el punto final de su historia. ¡Lo traicionó un sentimiento, Ramírez! Así se dio cuenta de lo que significa una traición. Usted mismo se traicionó a sí mismo, detrás de una mujer. Todos tenemos un lado flaco, y se lo descubrieron los cordobeses. Sepa que este trofeo, su cabeza embalsamada, me llena de satisfacción y de una tristeza amarga. Éramos dos para unir el país, y usted, se abrió en el camino, en el momento de la gloria, buscó su propio logro, y el honor no es individual, es de los pueblos, es colectivo. Perdió el rumbo, antiguo amigo. Y ahí quebró la amistad y se perdió a usted mismo. Eso no se perdona.

Lo miro, recuerdo el sueño de una Patria Federal. Claudicó por soberbia y ambición. Rodríguez supo dejar en su cara la expresión del cobarde. Lo embalsamó con cada gesto odioso que caracterizó su sombría existencia. Elegí esta jaula dorada para encerrar sus ideas, sus pensamientos oscuros han quedado presos de su rapiña. Sí, así como el ave de rapiña hacia la carroña, Pancho Ramírez, usted mismo, se condujo armando un vil rompecabezas con los despojos de un territorio fracturado.

Degollamos sus deseos ilimitados y egoístas. Hemos sesgado un proyecto anti-rosista. Preso está por sus acciones. Muertas, sus ideas.

¡Sed de venganza saciada en mi escritorio! ¡Qué grato es regodearse en la victoria federal! ¡Muerte al traidor! Es lo que nos moviliza hacia la única Patria posible: el sueño de Rosas. ¡Viva la Federación, carajo!

 


Copyright©Alba Isern. 

Julio, 2016. Todos los derechos reservados